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Brasil y China acordaron acelerar las conversaciones para avanzar hacia un acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la potencia asiática, en un movimiento que adquiere especial importancia por el actual escenario de tensión comercial entre Estados Unidos y Brasil. La iniciativa fue comunicada después de una conversación telefónica entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Xi Jinping y podría abrir una nueva etapa en la estrategia comercial del bloque sudamericano.
El acercamiento se produce mientras China continúa consolidándose como el principal socio comercial de Brasil y del MERCOSUR, al mismo tiempo que el intercambio brasileño con Estados Unidos atraviesa un período de mayor tensión. Durante el primer semestre de 2026, el comercio entre Brasil y China aumentó 15,9%, mientras que el intercambio con Estados Unidos cayó 12,8%, según datos citados en el informe.
La posibilidad de un acuerdo entre el MERCOSUR y China, sin embargo, todavía enfrenta obstáculos políticos. Las negociaciones formales requieren la aprobación de todos los países miembros del bloque, y hasta ahora Argentina y Paraguay no han respaldado la iniciativa, mientras Uruguay aparece entre los países interesados en avanzar.
El escenario coloca nuevamente sobre la mesa una discusión que durante años ha dividido al MERCOSUR: la conveniencia de profundizar acuerdos comerciales con grandes economías externas y la necesidad de mantener una posición común entre los socios del bloque. Un tratado con China podría ampliar considerablemente el acceso de productos sudamericanos al mercado asiático, pero también incrementaría la competencia de productos chinos dentro de la región.
Para Brasil, el interés es particularmente significativo. El país posee una relación comercial de enorme magnitud con China y cuenta con sectores exportadores que podrían beneficiarse de una reducción de aranceles. La agricultura, los alimentos, los minerales y otras materias primas brasileñas tienen una demanda importante en el mercado chino, lo que convierte cualquier reducción de barreras comerciales en una oportunidad para aumentar las ventas.
La propuesta también puede tener consecuencias para Uruguay. Un eventual acuerdo permitiría ampliar las posibilidades de acceso de sus productos al mercado chino y podría favorecer nuevas inversiones vinculadas con infraestructura, logística y comercio exterior. El país podría intentar aprovechar su posición geográfica para fortalecer su papel como plataforma regional de servicios y distribución.
Pero la negociación también genera preocupación entre sectores industriales. La competencia de productos manufacturados chinos podría afectar a determinadas industrias del MERCOSUR, especialmente aquellas que tienen dificultades para competir en costos y escala de producción.
Ese es uno de los principales argumentos utilizados por quienes cuestionan un acuerdo de estas características. La llegada de productos chinos más baratos puede beneficiar a consumidores y empresas que utilizan esos bienes como insumos, pero al mismo tiempo ejercer presión sobre productores locales y puestos de trabajo en determinadas ramas industriales.
El escenario internacional agrega otro elemento. Las nuevas conversaciones entre el MERCOSUR y China aparecen mientras Estados Unidos mantiene una política arancelaria más agresiva, especialmente frente a Brasil. El incremento de las barreras comerciales estadounidenses está llevando a empresas brasileñas a buscar nuevos mercados y proveedores.
Desde esta perspectiva, el acercamiento con China no representa solamente una cuestión comercial. También contiene un componente geopolítico. Brasil está mostrando que dispone de alternativas comerciales frente a Washington, mientras fortalece una relación económica que ya tiene un peso considerable en su comercio exterior.
La situación puede tener repercusiones dentro del propio MERCOSUR. Argentina mantiene una posición más cercana a Estados Unidos bajo el Gobierno de Javier Milei, mientras Brasil busca preservar una política exterior con mayor diversificación de socios. Paraguay también deberá definir su posición, especialmente considerando sus relaciones comerciales y diplomáticas con otros países.
La discusión podría convertirse así en una nueva prueba para la capacidad del bloque de actuar de manera coordinada. Un acuerdo comercial con China requeriría que los socios del MERCOSUR encuentren una posición común, algo que no siempre ha resultado sencillo cuando existen diferencias importantes en las estrategias económicas y diplomáticas de sus gobiernos.
Para China, un acuerdo de este tipo también tendría un valor estratégico. El MERCOSUR reúne a importantes productores de alimentos, energía y materias primas, además de representar un mercado de cientos de millones de consumidores. Un tratado permitiría a Beijing profundizar una relación comercial que ya es fundamental para Sudamérica.
La eventual apertura del mercado chino podría beneficiar especialmente a los sectores exportadores, pero el resultado dependerá de qué productos queden incluidos, qué aranceles se reduzcan y qué condiciones se establezcan para el ingreso de mercancías en ambos sentidos.
El desafío para el MERCOSUR será encontrar un equilibrio entre la oportunidad de acceder a un mercado gigantesco y la protección de sectores productivos que podrían quedar expuestos a una competencia mucho mayor.
Las negociaciones recién comienzan a tomar velocidad y todavía no existe un acuerdo definitivo. Antes será necesario resolver la posición de los cinco integrantes del bloque y establecer el contenido concreto de una eventual negociación con China.
El contexto internacional, sin embargo, presiona para que las conversaciones avancen. La creciente disputa comercial entre Estados Unidos y China está obligando a países y bloques económicos a diversificar sus relaciones, y Sudamérica aparece como una región con capacidad para ampliar sus vínculos comerciales.
Para Brasil, la aceleración de las conversaciones representa una oportunidad para ampliar mercados y reducir su dependencia de determinados destinos. Para Uruguay, puede significar nuevas posibilidades de inversión y exportación. Para Argentina y Paraguay, en cambio, la decisión implicará evaluar cuidadosamente los beneficios comerciales frente a sus propias estrategias económicas y relaciones internacionales.
El eventual acuerdo MERCOSUR-China podría convertirse en una de las negociaciones comerciales más importantes de los próximos años para Sudamérica. Su alcance dependerá ahora de la capacidad de los gobiernos del bloque para superar sus diferencias internas y definir si están dispuestos a avanzar conjuntamente hacia una mayor apertura comercial con China, precisamente en un momento en que la presión arancelaria estadounidense está modificando el mapa del comercio internacional.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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