
La política exterior se convirtió en uno de los temas que comienzan a diferenciar a los principales candidatos a la Presidencia de Brasil en las elecciones de 2026. Las propuestas van desde mantener y ampliar la participación brasileña en los BRICS hasta retirar al país del bloque, reforzar los vínculos con Estados Unidos, modificar el funcionamiento del Mercosur o intentar convertir a Brasil en una potencia con mayor autonomía estratégica.
El debate ganó importancia en un contexto internacional marcado por la política de Donald Trump, las tensiones entre Estados Unidos y China, las disputas comerciales y la creciente competencia por minerales estratégicos y tecnologías. En ese escenario, las decisiones del próximo gobierno brasileño tendrán consecuencias que pueden superar el ámbito diplomático y afectar comercio, inversiones, defensa y relaciones con los países vecinos.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva plantea mantener una política exterior basada en la autonomía y rechaza cualquier subordinación estratégica a una potencia. Su programa propone profundizar el Mercosur, ampliar las relaciones con Asia, África, Europa y Oriente Medio y fortalecer la cooperación con los países del Sur Global.
En relación con los BRICS, Lula propone profundizar la participación brasileña y utilizar el grupo como una plataforma para ampliar la cooperación económica, financiera y tecnológica. También plantea fortalecer el Nuevo Banco de Desarrollo y otros mecanismos financieros vinculados al bloque.
El programa de Lula también coloca al Mercosur en una posición central. Su propuesta contempla avanzar en infraestructura, energía, defensa, salud y seguridad regional, además de ampliar las conexiones comerciales de Sudamérica con otras regiones.
En el otro extremo aparece Romeu Zema, del Novo, cuyo programa plantea explícitamente retirar a Brasil de los BRICS. La propuesta contempla realizar la salida de manera diplomática y, al mismo tiempo, mantener las relaciones comerciales con los países que integran el bloque.
Zema propone como alternativa retomar el proceso de aproximación a la OCDE, además de modificar profundamente el funcionamiento del Mercosur. Su programa plantea eliminar la unión aduanera y transformar el bloque en una zona de libre comercio, permitiendo que cada país negocie acuerdos comerciales individualmente.
La propuesta de Zema no significaría necesariamente romper las relaciones económicas con China, Rusia, India u otros miembros de los BRICS. El planteamiento es separar la participación política y estratégica en el bloque de las relaciones comerciales, manteniendo los negocios considerados de interés para Brasil.
Flávio Bolsonaro, por su parte, plantea un acercamiento más marcado al bloque occidental. Su programa no propone explícitamente abandonar los BRICS, pero tampoco coloca al grupo como uno de los pilares de su política exterior. En cambio, destaca la necesidad de reconstruir relaciones con Estados Unidos, Argentina e Israel y acelerar la aproximación a la OCDE.
El candidato también propone una mayor apertura comercial y una integración más intensa de Brasil a las cadenas globales de valor. Entre las áreas consideradas prioritarias aparecen la agroindustria, los minerales críticos, la salud y la economía digital.
La relación con Estados Unidos adquiere especial importancia en esta propuesta porque el escenario internacional está marcado por la política de Donald Trump y por la disputa económica y tecnológica entre Washington y Beijing. Un mayor acercamiento brasileño a Estados Unidos podría modificar las prioridades comerciales y estratégicas de Brasil, aunque no necesariamente implicaría abandonar las relaciones con China.
Ronaldo Caiado presenta una posición diferente. El candidato sostiene que Brasil necesita mejorar su inserción internacional y propone revisar el funcionamiento del Mercosur, al mismo tiempo que busca ampliar las relaciones con Asia, África y el Indo-Pacífico.
Caiado también coloca los minerales estratégicos entre las prioridades de su política exterior. Su propuesta busca que Brasil no se limite a exportar materias primas, sino que desarrolle procesamiento, investigación, formación profesional e industria dentro del territorio nacional.
Su programa mantiene, además, la participación brasileña en organismos como la ONU, la OMC, el G20 y los BRICS, aunque plantea retomar el proceso de aproximación a la OCDE.
Otra propuesta singular aparece en el programa de Renan Santos, que plantea una política exterior destinada a convertir a Brasil en un actor de mayor peso en el Sur Global. Su estrategia incluye ampliar la presencia brasileña en África, Asia y América Latina y fortalecer la integración regional.
Renan también propone reducir la dependencia del dólar en Sudamérica mediante una eventual cesta de monedas regionales, líneas de intercambio entre bancos centrales y una mayor utilización del real como referencia financiera regional.
En relación con los BRICS, su posición no es de abandono. El candidato cuestiona, sin embargo, lo que considera una creciente influencia china dentro del grupo y plantea que Brasil debe obtener beneficios concretos en materia de mercados, inversiones y cooperación tecnológica sin quedar subordinado a los intereses geopolíticos de Beijing.
Su programa incluye además una propuesta particularmente ambiciosa en materia de defensa: ampliar la autonomía brasileña en el ciclo del combustible nuclear, incluyendo capacidades de reprocesamiento. La iniciativa busca convertir esa capacidad tecnológica en un elemento de soberanía y disuasión nacional.
El contraste entre las propuestas muestra que el debate electoral brasileño ya no se limita a discutir políticas económicas o sociales internas. La posición que Brasil ocupará frente a Estados Unidos, China, los BRICS y el Mercosur puede convertirse en una de las diferencias más importantes entre los candidatos.
El tema también tiene una dimensión económica directa. China continúa siendo un mercado fundamental para las exportaciones brasileñas, especialmente para productos agrícolas y materias primas, mientras Estados Unidos mantiene una enorme importancia como socio comercial, inversor y potencia tecnológica.
Por eso, una eventual salida de los BRICS no supondría automáticamente el fin del comercio con China, pero sí podría modificar la orientación diplomática, financiera y estratégica de Brasil. Del mismo modo, un acercamiento mayor a Washington no eliminaría la necesidad de mantener vínculos comerciales con Beijing.
El Mercosur aparece como otro punto de discusión. La propuesta de Zema de transformarlo en una zona de libre comercio permitiría a los países miembros negociar acuerdos individualmente, mientras Lula apuesta por profundizar la integración y consolidar al bloque como plataforma económica y política de Sudamérica.
La diferencia es importante porque el Mercosur no funciona únicamente como un acuerdo comercial. También constituye uno de los principales instrumentos de coordinación política y económica entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
La elección de 2026 podría definir, por lo tanto, si Brasil profundiza su estrategia de autonomía y diversificación internacional, si se aproxima con mayor intensidad a Estados Unidos o si modifica su participación en estructuras como los BRICS y el Mercosur.
La disputa no tiene una respuesta sencilla. Brasil necesita mantener mercados para sus exportaciones, atraer inversiones, proteger sus intereses estratégicos y, al mismo tiempo, evitar una dependencia excesiva de cualquiera de las grandes potencias.
El desafío del próximo gobierno será administrar ese equilibrio en un escenario internacional mucho más competitivo. Para Brasil, elegir entre Estados Unidos, China o los BRICS no es simplemente una cuestión ideológica: implica definir mercados, inversiones, tecnología, defensa y capacidad de negociación internacional durante los próximos años.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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