
Karina Milei endureció la negociación con los sectores que podrían convertirse en aliados electorales de La Libertad Avanza y dejó en claro que el respaldo a la reforma política impulsada por el Gobierno será una condición central para avanzar hacia acuerdos de cara a 2027. La secretaria general de la Presidencia busca que quienes pretendan compartir un armado electoral con el oficialismo acompañen primero en el Congreso los cambios que considera estratégicos, entre ellos la eliminación de las PASO.
La postura se produce mientras el Gobierno intenta recomponer el vínculo con el PRO y, al mismo tiempo, sumar a gobernadores y bloques dialoguistas a una estrategia parlamentaria común. Durante los últimos días, Karina Milei retomó el contacto con Mauricio Macri y puso en marcha una mesa de conversaciones entre dirigentes de La Libertad Avanza y el PRO. El objetivo es reconstruir una relación que había quedado deteriorada y explorar un eventual acuerdo electoral para las elecciones de 2027.
El acercamiento no significa todavía que exista una alianza cerrada. Los representantes de ambos espacios acordaron mantener reuniones periódicas, mientras se intenta avanzar primero sobre una agenda legislativa. La Casa Rosada busca que la negociación electoral tenga como punto de partida coincidencias concretas en el Congreso, antes de discutir candidaturas y distribución de lugares en las listas.
En ese esquema, la reforma electoral ocupa un lugar central. El proyecto enviado por el Gobierno propone eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y modificar distintos aspectos del funcionamiento de los partidos políticos. La iniciativa oficial sostiene que las primarias generan un costo para el Estado y que las internas partidarias deberían ser resueltas por cada fuerza política.
La estrategia de Karina Milei tiene además una explicación electoral. La eliminación de las PASO modificaría sustancialmente la forma en que los partidos deberán definir sus candidaturas para 2027, especialmente en los espacios que tienen internas o necesitan competir bajo una estructura de alianzas. Para el oficialismo, avanzar con ese cambio permitiría llegar a las próximas elecciones con un escenario más favorable para su armado.
El Gobierno pretende conseguir una primera aprobación en Diputados hacia mediados de septiembre. Para lograrlo necesita negociar con sectores que no forman parte de La Libertad Avanza, ya que el oficialismo todavía no tiene por sí solo los votos suficientes para imponer una reforma de semejante alcance.
Ahí aparece la principal dificultad. Karina Milei quiere acuerdos electorales, pero no está dispuesta a separar completamente esos acuerdos de la agenda legislativa del Gobierno. La lógica es sencilla: quienes quieran compartir un espacio político con el oficialismo deberán demostrar antes que están dispuestos a acompañar algunas de sus reformas.
La relación con el PRO es el ejemplo más importante. Mauricio Macri y Karina Milei retomaron el diálogo después de meses de enfrentamientos y diferencias. Posteriormente, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis se reunieron en la Casa Rosada con Diego Santilli y Eduardo “Lule” Menem para comenzar a coordinar posiciones. Las conversaciones apuntan tanto a la agenda parlamentaria como a una eventual construcción electoral conjunta.
El PRO, sin embargo, enfrenta su propio dilema. Una alianza con Milei podría darle mayor capacidad electoral en determinados distritos, pero también implicaría asumir parte del costo político de las decisiones del Gobierno y aceptar que La Libertad Avanza sea el principal socio dentro del eventual armado.
Para el oficialismo, la prioridad es evitar que las negociaciones se conviertan simplemente en un reparto de candidaturas. Karina Milei pretende construir una estructura política alineada con el proyecto presidencial de Javier Milei, y por eso busca que los futuros aliados compartan previamente determinadas decisiones estratégicas.
La presión no se limita al PRO. El Gobierno también negocia con gobernadores y legisladores de distintos espacios para conseguir respaldo parlamentario. Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, y Alfredo Cornejo, de Mendoza, estuvieron entre los dirigentes provinciales con los que Karina Milei mantuvo contactos dentro de esta nueva etapa de negociaciones.
La provincia de Buenos Aires aparece como uno de los principales escenarios de esta construcción. Allí La Libertad Avanza necesita ampliar su estructura territorial y encontrar una fórmula capaz de competir contra el peronismo, mientras el PRO conserva dirigentes con experiencia electoral y presencia municipal.
Diego Santilli aparece como uno de los nombres que pueden funcionar como puente entre ambos espacios, aunque la definición de candidaturas todavía está lejos de resolverse. La prioridad actual es establecer reglas de cooperación y determinar hasta dónde están dispuestos a ceder los diferentes sectores.
El mensaje de Karina Milei también apunta hacia el interior de La Libertad Avanza. La secretaria general busca mantener disciplinada a una fuerza que todavía se encuentra en proceso de consolidación territorial y que tiene diferencias entre dirigentes nacionales, legisladores y referentes provinciales.
En ese sentido, la reforma política funciona como una prueba de alineamiento. El oficialismo quiere saber quiénes están dispuestos a acompañar su proyecto antes de abrir completamente la puerta a nuevos acuerdos.
La negociación será particularmente compleja en el Senado. El Gobierno necesita conseguir mayorías que no posee y deberá conversar con legisladores de diferentes bloques, incluidos sectores provinciales y opositores que pueden tener intereses propios sobre el sistema electoral.
La eliminación de las PASO es, además, un asunto sensible para la oposición. Algunos espacios consideran que las primarias son una herramienta para resolver internas y ordenar candidaturas, mientras que otros sectores también cuestionan su funcionamiento actual.
Para el peronismo, la discusión adquiere una dimensión adicional porque la ausencia de PASO podría dificultar la resolución de sus propias disputas internas. El espacio todavía enfrenta diferencias entre dirigentes nacionales, gobernadores y sectores vinculados con la provincia de Buenos Aires.
La reforma también contempla cambios relacionados con los partidos políticos y sus requisitos de funcionamiento. El Gobierno pretende elevar los pisos necesarios para conservar la personería y reducir la cantidad de estructuras partidarias pequeñas que, según su argumento, funcionan principalmente como herramientas electorales.
Para Karina Milei, todo forma parte de una misma estrategia: ordenar el sistema político, fortalecer La Libertad Avanza y construir una base electoral capaz de sostener la reelección de Javier Milei.
El desafío es que la negociación puede generar tensiones con los mismos sectores que el Gobierno necesita como aliados. Un dirigente que considere que la reforma perjudica sus intereses electorales podría estar dispuesto a negociar candidaturas, pero no necesariamente a acompañar todos los cambios legislativos que propone la Casa Rosada.
Por eso, las próximas semanas serán determinantes. El oficialismo deberá demostrar que puede convertir los contactos políticos en votos concretos dentro del Congreso.
La estrategia de Karina Milei coloca la reforma política en el centro de la construcción electoral de La Libertad Avanza. El mensaje hacia los posibles aliados es que el acuerdo no será solamente electoral: deberá existir también un entendimiento sobre las reglas del sistema político que regirá las elecciones de 2027.
Si el Gobierno consigue avanzar con la eliminación de las PASO y logra consolidar al mismo tiempo una alianza con sectores del PRO, gobernadores y dirigentes provinciales, Milei podría llegar a 2027 con una estructura política mucho más amplia que la que tenía cuando llegó a la Presidencia. Si las negociaciones fracasan, el oficialismo deberá competir con una estructura propia y con menor capacidad para sumar aliados fuera de La Libertad Avanza.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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