El rescate con vida de una niña de tres años entre los escombros de una edificación colapsada en Cali se volvió viral en redes sociales durante las últimas horas, acompañado de publicaciones que aseguraban que la menor había permanecido atrapada durante más de 100 horas. Sin embargo, las autoridades de Cali verificaron posteriormente las imágenes y determinaron que el rescate ocurrió el lunes 10 de agosto, pocas horas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia. El video es auténtico, pero la fecha que comenzó a circular junto con las imágenes era incorrecta. La identidad de la niña y su estado médico no fueron divulgados oficialmente.
El terremoto ocurrió a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto y tuvo su epicentro en el departamento del Chocó. El Servicio Geológico Colombiano reportó una magnitud de 7,4 y una profundidad cercana a los 90 kilómetros. El movimiento fue sentido en amplias zonas del país y provocó daños importantes en diferentes municipios, con Cali entre las ciudades más afectadas.
En medio de las operaciones de emergencia posteriores al sismo, los equipos de rescate encontraron a la menor con vida entre los restos de una construcción. Las imágenes muestran el momento en que los socorristas trabajan para extraerla cuidadosamente de los escombros y ponerla a salvo.
El video comenzó a difundirse nuevamente varios días después del terremoto. Algunas publicaciones indicaban que la niña había permanecido alrededor de 100 horas atrapada antes de ser localizada, una versión que provocó una fuerte reacción entre usuarios de redes sociales y generó nuevas expectativas entre familiares de personas que todavía permanecían desaparecidas.
La Policía Metropolitana de Cali verificó las imágenes y confirmó que correspondían a un rescate real, pero realizado el mismo lunes 10 de agosto. Es decir, el video no documenta un rescate producido después de cuatro días de permanencia bajo los escombros. La confusión surgió porque las imágenes fueron compartidas nuevamente cuando las operaciones de búsqueda ya llevaban varios días.
La aclaración tiene especial importancia porque durante una emergencia de esta magnitud las imágenes antiguas pueden volver a circular como si fueran acontecimientos recientes. La combinación de un video real con una fecha equivocada puede generar una interpretación completamente diferente de lo ocurrido.
La niña sí fue encontrada con vida entre los escombros y su rescate constituye uno de los episodios que alimentaron las esperanzas de los equipos que continuaban buscando sobrevivientes en Cali. Sin embargo, no existen datos oficiales suficientes para afirmar que permaneció atrapada durante más de 100 horas.
Las autoridades tampoco difundieron públicamente el nombre de la menor ni detalles verificables sobre su estado de salud. Por esa razón, cualquier información adicional sobre sus lesiones, evolución médica o tiempo exacto que permaneció bajo los restos debe tratarse con cautela.
El rescate ocurrió durante las primeras horas posteriores al terremoto, precisamente cuando los equipos de emergencia concentraban sus mayores esfuerzos en localizar personas con vida. En ese período, cada señal detectada entre los escombros podía desencadenar una operación inmediata de búsqueda y extracción.
Durante los días siguientes, la búsqueda se extendió más allá de las primeras 72 horas. El Puesto de Mando Unificado de Cali decidió ampliar durante 48 horas adicionales la denominada “ventana de vida”, con equipos especializados, perros de búsqueda y sensores destinados a localizar señales de personas atrapadas.
La denominada ventana de 72 horas es utilizada internacionalmente como una referencia para las operaciones de búsqueda y rescate porque una proporción importante de los rescates con vida ocurre durante ese período. Sin embargo, no constituye un límite absoluto. Las condiciones particulares de cada derrumbe pueden permitir que una persona sobreviva durante períodos mucho más prolongados.
La temperatura, el acceso al aire, la disponibilidad de agua, la posición del cuerpo, la existencia de espacios vacíos dentro de la estructura y la gravedad de las lesiones pueden modificar considerablemente las posibilidades de supervivencia.
Por ese motivo, los equipos especializados no abandonan automáticamente una búsqueda al cumplirse 72 horas. Mientras existan indicios de que puede haber una persona atrapada, los rescatistas pueden continuar trabajando y utilizando instrumentos capaces de detectar sonidos, movimientos o variaciones térmicas.
En Cali llegaron a trabajar aproximadamente 1.800 rescatistas procedentes de diferentes regiones de Colombia y de otros países. Las autoridades establecieron varios puntos de búsqueda especializada en sectores donde se concentraban los mayores daños provocados por el terremoto.
Entre las zonas de atención estuvieron sectores próximos al Hospital Universitario del Valle, Cuarto de Legua, Capri y diferentes puntos de la calle Quinta y la calle Novena. Los equipos utilizaron maquinaria, herramientas de extracción, sensores y perros entrenados para localizar posibles sobrevivientes.
El terremoto había provocado el colapso de edificaciones y generado situaciones de emergencia en distintos sectores urbanos. La operación de búsqueda exigía avanzar lentamente porque retirar grandes bloques de concreto sin conocer exactamente dónde podía encontrarse una persona podía aumentar el riesgo de provocar nuevos derrumbes.
El rescate de la niña, aunque ocurrió el mismo día del terremoto, adquirió una nueva dimensión cuando el video volvió a circular. Para las personas que seguían esperando noticias de familiares desaparecidos, las imágenes representaban una evidencia de que todavía era posible encontrar sobrevivientes entre estructuras destruidas.
Esa esperanza tuvo una importancia especial cuando las labores de búsqueda comenzaron a acercarse a su etapa final. La cantidad de tiempo transcurrido desde el terremoto reducía las probabilidades de supervivencia, pero los equipos mantenían la posibilidad de encontrar personas en espacios protegidos dentro de los edificios.
Las autoridades insistieron en que el material difundido en redes debía ser interpretado correctamente. La existencia de un video auténtico no significa que la información que lo acompaña también sea verdadera. En este caso, las imágenes correspondían a un hecho real, pero habían sido asociadas a una fecha equivocada.
Este tipo de desinformación puede producir consecuencias concretas durante una catástrofe. Una publicación que presenta un rescate antiguo como si acabara de ocurrir puede generar falsas expectativas en familiares, movilizar recursos hacia un lugar donde ya no existe una emergencia activa o dificultar la comunicación oficial.
También puede alterar la percepción de la magnitud de las operaciones de rescate. La publicación del video como un supuesto rescate después de 100 horas daba a entender que las autoridades habían encontrado recientemente a una sobreviviente, cuando en realidad se trataba de imágenes registradas durante la primera jornada de emergencia.
El caso demuestra por qué la verificación de imágenes es especialmente importante después de terremotos, inundaciones, incendios y otros desastres. Los videos pueden ser reutilizados, recortados y publicados nuevamente sin fecha, ubicación o contexto, mientras las redes sociales los presentan como acontecimientos recientes.
La aclaración de la Policía Metropolitana de Cali permitió establecer la fecha aproximada del material y separar el hecho comprobado de la información falsa que acompañaba su nueva difusión.
El terremoto del 10 de agosto dejó una emergencia de gran magnitud y obligó a mantener durante varios días las labores de búsqueda. Hasta el momento en que las autoridades avanzaron hacia el cierre de las operaciones, numerosos equipos continuaban trabajando en las zonas más afectadas.
El rescate de la niña ocurrió dentro de ese escenario y representa un caso real de supervivencia durante las primeras horas posteriores al desastre. Su historia no necesita de una permanencia de 100 horas bajo los escombros para demostrar la dificultad y el riesgo de las operaciones realizadas por los socorristas.
Además, el caso permite recordar que cada rescate tiene una cronología propia. En una emergencia de grandes dimensiones pueden producirse varios hallazgos en momentos diferentes, y las imágenes de uno de ellos pueden reaparecer cuando ya han transcurrido días.
El video de la niña de tres años rescatada en Cali es auténtico, pero la historia que lo acompañó en redes sociales fue modificada por una fecha incorrecta. La menor fue encontrada con vida el 10 de agosto, pocas horas después del terremoto, y no después de haber permanecido más de 100 horas bajo los escombros. La aclaración oficial no disminuye la importancia del rescate: muestra el trabajo realizado por los equipos de emergencia durante las primeras horas de una catástrofe que dejó graves daños en Colombia. También evidencia la necesidad de verificar la fecha y el contexto de las imágenes antes de compartirlas, especialmente cuando se trata de emergencias en las que familiares y comunidades permanecen pendientes de cualquier señal de sobrevivientes.
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