El Paraguay incorporó este viernes un nuevo símbolo religioso, histórico y urbano a su capital con la inauguración y bendición del monumento de Nuestra Señora de la Asunción en la Costanera Norte. La ceremonia estuvo encabezada por el cardenal Adalberto Martínez Flores, en vísperas de la solemnidad de la patrona del país y de la celebración del aniversario de Asunción. La escultura de bronce, de 3,60 metros de altura sobre un pedestal de seis metros, alcanza aproximadamente nueve metros y fue instalada frente a la Bahía de Asunción, en un lugar estrechamente vinculado con el origen histórico de la ciudad.
Durante la ceremonia, el cardenal Adalberto Martínez Flores presentó la imagen como un signo visible de la fe y de la identidad paraguaya. En su homilía pidió que la figura de María sea asociada no solamente con la devoción religiosa, sino también con la concordia, la fraternidad y el compromiso con el bien común. La inauguración se produjo el 14 de agosto, un día antes de la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, fecha central del calendario religioso y cultural de la capital paraguaya.
La escultura fue realizada en bronce por la artista paraguaya Ingrid Seall, mientras que el pedestal de seis metros estuvo a cargo del ingeniero Roque Ardissone, uno de los impulsores del proyecto. La imagen propiamente dicha mide 3,60 metros y, sumada a la estructura que la sostiene, alcanza una altura cercana a los nueve metros. Su ubicación permite que pueda ser observada desde distintos puntos de la Costanera y desde el entorno de la bahía.
La elección del lugar no fue accidental. La Bahía de Asunción ocupa un lugar central en la memoria histórica paraguaya porque está vinculada con la fundación de la ciudad el 15 de agosto de 1537, cuando Juan de Salazar y Espinosa estableció la Casa Fuerte de Nuestra Señora Santa María de la Asunción. La Arquidiócesis considera que instalar allí la imagen refuerza la relación entre el nombre de la capital, su origen y la tradición religiosa que acompañó a Asunción desde su fundación.
El monumento también incorpora elementos con una interpretación simbólica específica. La corona de la Virgen posee 17 estrellas, que representan a los 17 departamentos del Paraguay. El bastón de mando que acompaña la imagen, según explicó el cardenal, no pretende representar poder o dominio, sino servicio, cuidado y protección. De esta manera, la obra busca combinar la iconografía tradicional de la Virgen con referencias explícitas a la organización territorial y a la identidad nacional.
La construcción del monumento comenzó oficialmente en junio de 2026, cuando el presidente Santiago Peña, el cardenal Martínez, autoridades municipales y representantes de instituciones vinculadas al proyecto participaron del acto de inicio. En aquella oportunidad se informó que la obra contaba con autorización de la Municipalidad de Asunción y que su financiación procedía de aportes de empresas y particulares. La imagen fue fundida en bronce en Brasil antes de ser trasladada a Paraguay para su montaje definitivo.
La iniciativa fue impulsada por la Arquidiócesis de la Santísima Asunción con respaldo de instituciones públicas y privadas. La Municipalidad de Asunción destacó que el proyecto busca convertir el monumento en un nuevo punto de referencia visual de la ciudad, mientras que la Iglesia lo plantea como un homenaje a la patrona del Paraguay y como una obra vinculada con la memoria histórica de la capital.
El momento elegido para su inauguración tiene además un significado histórico particular. En 1951, el papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de la Asunción como principal patrona celestial de Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación. Ese mismo año, mediante una norma promulgada durante el gobierno de Federico Chaves, recibió el título honorífico de Mariscala del Ejército Paraguayo, una denominación que forma parte de la tradición histórica paraguaya y que la Iglesia interpreta en términos simbólicos de protección y acompañamiento.
La ceremonia contó con la presencia del presidente Santiago Peña, la primera dama Leticia Ocampos, el nuncio apostólico Vincenzo Turturro, el intendente de Asunción Luis Bello y otras autoridades. También participaron representantes de las instituciones y personas que colaboraron con la realización del monumento. Durante el acto, además, aviones Super Tucano realizaron un vuelo rasante sobre el nuevo monumento, incorporando un componente militar a una ceremonia marcada principalmente por su carácter religioso y cívico.
La nueva imagen queda incorporada a un espacio de creciente importancia para Asunción. La Costanera Norte ha transformado progresivamente el paisaje de la bahía y se convirtió en uno de los principales espacios públicos de la capital para actividades culturales, recreativas y celebraciones masivas. La presencia de un monumento de estas dimensiones frente al Palacio de López agrega ahora un elemento permanente de carácter religioso y patrimonial al circuito urbano.
La obra también llega en un momento en que Asunción busca reforzar la recuperación de sus espacios históricos de cara a su proyección como ciudad patrimonial y turística. La ubicación frente a la bahía permite vincular en un mismo escenario la fundación de la capital, la tradición religiosa, el Palacio de López y la Costanera, creando un nuevo punto de referencia para visitantes y residentes.
Más allá de su significado religioso, el monumento abre también una dimensión cultural. La Virgen de la Asunción forma parte de la identidad histórica de la capital desde el propio origen de su nombre, por lo que la nueva escultura pretende funcionar como una representación visible de esa relación. Para sus impulsores, la obra no busca únicamente ser una estatua monumental, sino convertirse en parte del paisaje permanente de una ciudad cuya historia está directamente ligada a la advocación mariana.
La inauguración se produce, además, en la víspera de una jornada especialmente significativa para Asunción y Paraguay, con las celebraciones patronales y los actos conmemorativos de la ciudad. La nueva escultura llega así al paisaje urbano justo cuando la capital concentra actividades religiosas, culturales y populares en torno a su fecha patronal.
Con la bendición realizada por el cardenal Adalberto Martínez, la Virgen de la Asunción queda desde ahora como uno de los nuevos referentes visuales de la Costanera Norte. El monumento reúne en un mismo punto elementos de fe, historia e identidad nacional y establece un vínculo simbólico entre la Asunción fundada en 1537 y la capital contemporánea que se proyecta desde la bahía. Su verdadero impacto se medirá con el tiempo, cuando la imagen deje de ser solamente una obra recién inaugurada y pase a formar parte cotidiana del paisaje, de las celebraciones y de la memoria de quienes viven y visitan la capital paraguaya.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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