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El dato inicial de la tragedia fue muy diferente. Durante las primeras horas se hablaba de decenas de fallecidos y cientos de heridos, pero la magnitud real comenzรณ a conocerse a medida que los organismos de socorro pudieron ingresar a las zonas mรกs afectadas. El balance fue aumentando rรกpidamente debido a que numerosas personas permanecรญan atrapadas bajo estructuras colapsadas y varias comunidades quedaron temporalmente aisladas.
El terremoto tuvo una magnitud de 7,4 y se produjo a una profundidad cercana a los 100 kilรณmetros. El Servicio Geolรณgico de Estados Unidos determinรณ posteriormente que el movimiento estuvo relacionado principalmente con una falla de desplazamiento lateral y situรณ la profundidad alrededor de los 110 kilรณmetros. El Servicio Geolรณgico Colombiano ubicรณ el epicentro en las proximidades de San Josรฉ del Palmar, en Chocรณ.
La profundidad es uno de los elementos que ayuda a explicar una caracterรญstica aparentemente contradictoria del desastre: el epicentro se encontraba lejos de algunas de las principales ciudades afectadas, pero las ondas sรญsmicas alcanzaron con enorme intensidad zonas urbanas densamente pobladas.
Un terremoto que atravesรณ buena parte del paรญs
El movimiento fue percibido prรกcticamente de forma inmediata en una amplia franja del territorio colombiano. Cali, Pereira y Manizales se encontraban entre las ciudades que registraron algunos de los daรฑos mรกs importantes, mientras que tambiรฉn hubo reportes en Bogotรก, Armenia, Popayรกn, Buenaventura y otras localidades.
En Cali, una de las ciudades mรกs pobladas del paรญs, se produjeron derrumbes y daรฑos en numerosas edificaciones. Pereira y sectores del Eje Cafetero tambiรฉn enfrentaron colapsos estructurales y personas atrapadas. En Manizales, la topografรญa montaรฑosa aรฑadiรณ un factor de riesgo debido a los deslizamientos y a la inestabilidad de determinadas estructuras.
Los primeros balances oficiales contabilizaron mรกs de 1.500 viviendas averiadas y 61 edificios completamente colapsados, ademรกs de centros de salud afectados. Con el avance de las inspecciones, el nรบmero de inmuebles daรฑados continuรณ aumentando.
La situaciรณn fue particularmente complicada en Chocรณ, donde las condiciones geogrรกficas y la limitada infraestructura de transporte dificultaron el acceso de los equipos de emergencia. Algunas comunidades quedaron incomunicadas y dependieron inicialmente de esfuerzos locales para recibir alimentos, agua y atenciรณn mรฉdica.
La carrera contra el tiempo
Durante las primeras 72 horas, la prioridad absoluta fue localizar personas con vida bajo los escombros. Equipos especializados utilizaron perros de bรบsqueda, cรกmaras, herramientas hidrรกulicas y dispositivos capaces de detectar movimientos o sonidos.
Los rescatistas llegaron a pedir silencio absoluto en determinados momentos para intentar identificar seรฑales de personas atrapadas. Esa estrategia es fundamental en operaciones de este tipo porque los equipos deben distinguir sonidos humanos entre maquinaria, estructuras inestables y movimientos secundarios.
Pero el paso del tiempo modifica radicalmente las posibilidades de supervivencia. Para el jueves 13 de agosto, Reuters informรณ que la emergencia habรญa comenzado a entrar en una etapa diferente: en numerosos lugares se abandonaba la bรบsqueda intensiva para comenzar la retirada de escombros, mientras todavรญa existรญan cientos de personas desaparecidas.
La transiciรณn no significa necesariamente que todas las bรบsquedas hayan terminado. En sectores donde existen indicios de supervivientes, los equipos continรบan trabajando. Sin embargo, la posibilidad de encontrar personas con vida disminuye a medida que transcurren las horas y aumentan los riesgos para los propios rescatistas.
Mรกs de 150 rรฉplicas aumentaron el peligro
La emergencia no terminรณ con el primer terremoto. Mรกs de 150 rรฉplicas se registraron posteriormente, algunas suficientemente fuertes como para provocar nuevos desprendimientos y aumentar la inestabilidad de edificios que ya habรญan sufrido daรฑos.
Este fenรณmeno constituye uno de los mayores riesgos posteriores a un terremoto. Una estructura que parece parcialmente estable puede colapsar durante una rรฉplica, especialmente cuando sus columnas, vigas o muros ya han perdido parte de su capacidad de resistencia.
Por esa razรณn, las autoridades restringieron el acceso a numerosas edificaciones y ordenaron evacuaciones preventivas en determinados sectores.
La poblaciรณn tambiรฉn enfrenta un problema psicolรณgico. Despuรฉs de un terremoto de esta magnitud, cada nuevo movimiento genera miedo de que se produzca otro evento mayor. Miles de personas han tenido que dormir fuera de sus viviendas por temor a ingresar nuevamente en edificios que podrรญan no ser seguros.
El impacto sanitario puede prolongarse durante meses
La emergencia sanitaria tampoco termina con la atenciรณn de los heridos.
Hospitales y centros de salud de las zonas afectadas sufrieron daรฑos justamente cuando aumentรณ la demanda de atenciรณn mรฉdica. La destrucciรณn de viviendas, la interrupciรณn del agua potable, los problemas de saneamiento y la concentraciรณn de personas desplazadas pueden crear condiciones favorables para enfermedades infecciosas.
Ademรกs, los hospitales deben continuar atendiendo a pacientes que ya tenรญan enfermedades crรณnicas antes del terremoto. Personas que necesitan medicamentos diarios, tratamientos de diรกlisis, oxรญgeno o atenciรณn especializada pueden quedar en una situaciรณn crรญtica cuando se interrumpen las cadenas normales de suministro.
Por eso, la segunda fase de la emergencia exige no solamente mรฉdicos y ambulancias, sino tambiรฉn agua potable, medicamentos, alimentos, refugios, saneamiento y apoyo psicolรณgico.
El terremoto tambiรฉn golpeรณ la economรญa
El desastre tiene una dimensiรณn econรณmica que apenas comienza a calcularse.
La destrucciรณn de viviendas y establecimientos comerciales significa pรฉrdida de patrimonio familiar, pero tambiรฉn interrupciรณn de empleos y actividades productivas. Comerciantes que perdieron locales y mercancรญa pueden tardar meses en recuperar su actividad.
Las empresas enfrentan problemas similares. Daรฑos en carreteras, puentes, aeropuertos, redes elรฉctricas y sistemas de telecomunicaciones pueden interrumpir cadenas de suministro y provocar pรฉrdidas mucho mayores que las producidas directamente por el colapso de edificios.
La magnitud del problema llevรณ al Gobierno colombiano a preparar mecanismos extraordinarios de financiaciรณn y reconstrucciรณn. Para el 13 de agosto, el presidente De la Espriella habรญa anunciado planes para establecer un fondo de reconstrucciรณn y avanzar hacia medidas econรณmicas especiales destinadas a atender la emergencia.
El impacto incluso alcanzรณ obligaciones fiscales. El Gobierno modificรณ posteriormente los plazos para la declaraciรณn y pago del impuesto sobre la renta de contribuyentes afectados en departamentos como Chocรณ, Valle del Cauca, Risaralda, Quindรญo, Caldas y Cauca, como una medida de alivio frente a las consecuencias econรณmicas del terremoto.
Una prueba inmediata para Abelardo de la Espriella
El terremoto ocurriรณ apenas tres dรญas despuรฉs de la posesiรณn presidencial de Abelardo de la Espriella, convirtiรฉndose en la primera gran crisis nacional de su administraciรณn.
La coincidencia temporal es polรญticamente relevante. Un Gobierno reciรฉn instalado todavรญa estรก formando equipos, definiendo procedimientos y organizando sus estructuras cuando debe responder a una catรกstrofe que exige coordinaciรณn inmediata entre Presidencia, Fuerzas Armadas, Policรญa, organismos de socorro, gobernaciones, alcaldรญas y hospitales.
La respuesta tambiรฉn se convirtiรณ en una prueba de capacidad administrativa. En un desastre de esta magnitud, no basta con disponer de recursos: es necesario conseguir que lleguen rรกpidamente a las zonas donde se necesitan.
El Gobierno anunciรณ la coordinaciรณn mediante puestos de mando y la movilizaciรณn de organismos de emergencia. Tambiรฉn comenzรณ a recibir ayuda internacional, incluidos equipos de rescate y recursos procedentes de diferentes paรญses. Estados Unidos, por ejemplo, anunciรณ una contribuciรณn de 15,5 millones de dรณlares para apoyar la respuesta humanitaria.
La solidaridad internacional comienza a adquirir otra dimensiรณn
La tragedia movilizรณ rรกpidamente a otros gobiernos y organizaciones.
Equipos internacionales de bรบsqueda y rescate comenzaron a prepararse para desplazarse hacia Colombia, mientras diferentes paรญses ofrecieron ayuda econรณmica, logรญstica y mรฉdica. Segรบn AP, entre los apoyos anunciados se encontraban recursos y equipos procedentes de Estados Unidos, Emiratos รrabes Unidos, China y paรญses sudamericanos.
Tambiรฉn hubo una respuesta social dentro de Colombia. Organizaciones civiles, voluntarios, empresas y ciudadanos comenzaron a recolectar agua, alimentos, ropa, medicamentos y elementos de primera necesidad.
En las primeras horas, esa solidaridad fue fundamental para comunidades que todavรญa no podรญan recibir ayuda oficial de manera regular.
Antes: un paรญs acostumbrado a convivir con terremotos
Colombia no es ajena a los grandes terremotos.
El paรญs se encuentra en una regiรณn de elevada actividad tectรณnica debido a la interacciรณn de diferentes placas y sistemas de fallas. La zona occidental forma parte de un entorno geolรณgico complejo relacionado con la interacciรณn entre las placas Nazca, Sudamericana y Caribe.
La historia reciente contiene varios ejemplos de terremotos devastadores. En 1994, el terremoto de Pรกez produjo una enorme tragedia en el suroccidente colombiano. Cinco aรฑos despuรฉs, el terremoto del Eje Cafetero de 1999, de magnitud 6,2, causรณ mรกs de 1.000 muertes y destruyรณ o daรฑรณ decenas de miles de viviendas.
La diferencia fundamental es que el terremoto de 2026 tiene una magnitud considerablemente mayor y afectรณ simultรกneamente a varias ciudades importantes.
El evento tambiรฉn ha sido descrito como el terremoto mรกs fuerte registrado en Colombia durante el siglo XXI, una caracterรญstica que ayuda a explicar la dimensiรณn nacional de la emergencia.
Ahora: rescate, desplazamiento y evaluaciรณn de daรฑos
Cinco dรญas despuรฉs del terremoto, Colombia se encuentra en una situaciรณn de transiciรณn.
Ya no se trata exclusivamente de rescatar personas. El paรญs debe atender a miles de heridos, decenas de miles de familias afectadas y cientos de desaparecidos, al mismo tiempo que intenta restablecer servicios bรกsicos y evaluar la seguridad de edificios y carreteras.
AP informรณ que mรกs de 10.000 viviendas habรญan resultado destruidas o daรฑadas y que cerca de 45.000 familias habรญan sido afectadas por el desastre.
En algunas zonas, la prioridad sigue siendo encontrar supervivientes. En otras, los equipos ya comenzaron a retirar escombros y habilitar vรญas.
El problema mรกs delicado es que ambas tareas deben desarrollarse simultรกneamente.
Despuรฉs: la reconstrucciรณn podrรญa convertirse en un desafรญo nacional
La fase que viene serรก probablemente mucho mรกs larga que la emergencia inicial.
Colombia deberรก reconstruir viviendas, escuelas, centros mรฉdicos, carreteras y establecimientos comerciales. Tambiรฉn tendrรก que determinar cuรกles edificios pueden ser reparados y cuรกles deberรกn ser demolidos.
El Gobierno deberรก decidir cรณmo distribuir los recursos entre los departamentos afectados y cรณmo evitar que la ayuda se concentre รบnicamente en las grandes ciudades mientras las comunidades rurales permanecen aisladas.
La reconstrucciรณn tambiรฉn abrirรก una discusiรณn sobre las normas de construcciรณn antisรญsmica y su cumplimiento.
Un terremoto de gran magnitud no necesariamente produce la misma cantidad de vรญctimas en todas partes. La calidad de las edificaciones, el tipo de suelo, la profundidad del sismo, la distancia al epicentro, la hora del dรญa y la preparaciรณn de los servicios de emergencia determinan en gran medida el resultado.
Por eso, la tragedia puede convertirse en una oportunidad para revisar edificios antiguos, reforzar hospitales y escuelas, actualizar sistemas de alerta y mejorar los protocolos de evacuaciรณn.
Un paรญs que todavรญa busca a sus desaparecidos
El dato que resume la dimensiรณn humana de esta tragedia no es solamente el nรบmero de muertos.
Son las cientos de familias que todavรญa buscan a sus desaparecidos.
Para ellas, la emergencia no ha terminado. Cada llamada telefรณnica, cada identificaciรณn forense y cada excavaciรณn puede significar la diferencia entre recuperar a un ser querido con vida o confirmar una muerte.
La experiencia internacional demuestra que las operaciones de bรบsqueda despuรฉs de grandes terremotos pueden prolongarse durante dรญas, especialmente cuando existen edificios parcialmente colapsados o comunidades aisladas.
Por eso, aunque la fase de rescate se encuentre entrando en una etapa mรกs crรญtica, las autoridades todavรญa enfrentan una obligaciรณn esencial: agotar las posibilidades de encontrar supervivientes antes de cerrar definitivamente cada zona de bรบsqueda.
El terremoto del 10 de agosto comenzรณ como un movimiento de tierra registrado durante apenas unos minutos, pero sus consecuencias se extenderรกn durante meses y probablemente durante aรฑos. La emergencia inmediata estรก dando paso a una crisis de reconstrucciรณn, y la manera en que Colombia enfrente esa segunda etapa determinarรก no solo la recuperaciรณn de las zonas destruidas, sino tambiรฉn la capacidad del nuevo Gobierno para demostrar que puede responder ante una de las mayores catรกstrofes naturales de las รบltimas dรฉcadas.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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