El Parlamento del MERCOSUR (PARLASUR) volverá a colocar sobre la mesa uno de los debates institucionales más antiguos y sensibles del proceso de integración regional: la elección directa de sus parlamentarios. El organismo anunció para el 31 de agosto de 2026, en su sede de Montevideo, el segundo seminario del ciclo dedicado al rol del PARLASUR, denominado “Hacia 2030: Elecciones Directas y calidad democrática del PARLASUR”. La iniciativa pretende reunir a autoridades, especialistas, académicos y representantes de la sociedad civil para discutir cómo avanzar hacia un Parlamento regional con mayor legitimidad ciudadana, representación política y participación democrática. El encuentro adquiere una importancia particular porque la elección directa fue establecida desde el diseño original del PARLASUR, pero su aplicación quedó suspendida mientras los Estados Parte no logren implementar un sistema electoral simultáneo. De esta manera, el horizonte 2030 vuelve a aparecer como una oportunidad política para intentar resolver una cuestión que lleva más de una década pendiente.
El seminario será realizado entre las 14:00 y las 16:00 horas en Montevideo y constituye la segunda actividad de un ciclo que busca revisar el papel que debe desempeñar el Parlamento dentro de la arquitectura institucional del MERCOSUR. Según la convocatoria oficial, el primer seminario estuvo orientado a analizar las atribuciones actuales del PARLASUR y su relación con el Consejo del Mercado Común, mientras que esta segunda instancia concentrará el debate en la legitimidad democrática y en la elección de los representantes regionales.
La iniciativa no surge de manera aislada. Fue propuesta durante la Sesión Extraordinaria de diciembre de 2025 por el entonces presidente del PARLASUR y actual vicepresidente, Humberto Costa, de Brasil. El objetivo declarado fue crear un espacio permanente para discutir el funcionamiento del Parlamento y su lugar dentro del proceso de integración. En 2026, bajo la conducción del presidente del organismo, Rodrigo Gamarra, de Paraguay, la cuestión institucional volvió a adquirir relevancia dentro de la agenda regional.
El punto central del encuentro será analizar si las elecciones directas pueden convertirse en una herramienta para fortalecer la legitimidad del PARLASUR. La institución considera que una representación elegida directamente por los ciudadanos permitiría ampliar la relación entre la población y el proceso de integración, fortalecer la participación política regional y acercar las decisiones del MERCOSUR a las sociedades de los países que lo integran.
Pero detrás de esa formulación existe una discusión mucho más profunda. El PARLASUR fue creado precisamente para incorporar una dimensión parlamentaria y ciudadana a un bloque que, durante sus primeros años, estuvo dominado principalmente por los gobiernos y los órganos ejecutivos nacionales. Su Protocolo Constitutivo, firmado en 2005, estableció la representación ciudadana como uno de los principios destinados a orientar la composición del Parlamento. La intención era que los parlamentarios fueran elegidos mediante sufragio directo, universal y secreto.
El problema que lleva más de una década sin solución
El PARLASUR comenzó su funcionamiento como sustituto de la antigua Comisión Parlamentaria Conjunta y celebró su sesión inaugural en 2007. Desde entonces, la institución atravesó diferentes etapas de transición hasta alcanzar la composición definitiva prevista en sus normas.
El problema apareció cuando los Estados Parte no consiguieron organizar de manera simultánea las elecciones directas. Durante años se establecieron diferentes plazos para que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay adecuaran sus legislaciones nacionales. Paraguay fue durante mucho tiempo el único país que realizó elecciones directas para el PARLASUR, mientras que los restantes Estados continuaron enviando parlamentarios seleccionados desde sus Congresos nacionales.
La situación generó una paradoja institucional: el Parlamento regional fue diseñado para representar directamente a los ciudadanos del MERCOSUR, pero una parte significativa de sus integrantes llegó al organismo mediante mecanismos indirectos.
En otras palabras, el ciudadano puede votar para elegir a su presidente, diputados y senadores nacionales, pero en determinados Estados no necesariamente tiene una papeleta específica para elegir a quienes ocuparán un escaño en el Parlamento regional.
2019: el intento de suspender las elecciones directas
La controversia alcanzó un punto decisivo en 2019, cuando Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay acordaron modificar temporalmente el mecanismo de integración del PARLASUR.
El MERCOSUR informó oficialmente que los Estados Parte concluyeron entonces un Protocolo Adicional al Protocolo Constitutivo del PARLASUR, mediante el cual se estableció que el Parlamento funcionaría con legisladores provenientes de los Parlamentos nacionales hasta que se realizaran elecciones directas de manera simultánea en todos los Estados Parte mediante sufragio directo, universal y secreto.
La decisión fue presentada como una forma de corregir desequilibrios en la integración del órgano parlamentario. Sin embargo, desde el propio ámbito del PARLASUR surgieron posteriormente cuestionamientos sobre el alcance jurídico de ese instrumento y sobre su entrada en vigor. Un documento institucional publicado por el Parlamento señaló que el protocolo adicional no había sido ratificado por todos los países y, por tanto, no podía considerarse plenamente aplicable.
Ese desacuerdo jurídico es importante porque demuestra que el problema no es simplemente electoral. Existe también una discusión sobre qué norma debe regir actualmente la composición del PARLASUR y qué camino jurídico deben seguir los Estados para modificar o implementar el sistema.
¿Por qué 2030 aparece como horizonte?
El título elegido para el seminario —“Hacia 2030”— no significa necesariamente que exista ya una fecha jurídicamente establecida para realizar las elecciones directas.
Más bien funciona como un horizonte político e institucional. El PARLASUR busca utilizar los próximos años para debatir cómo debería estructurarse el sistema electoral, qué legislación sería necesaria en cada país y cómo garantizar que la elección sea simultánea y compatible con las diferentes realidades constitucionales de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
La dificultad está precisamente en que los cuatro países poseen sistemas electorales diferentes.
Argentina y Brasil son Estados federales, mientras que Paraguay y Uruguay tienen estructuras unitarias. Cada país posee sus propias autoridades electorales, leyes electorales, calendarios políticos y procedimientos constitucionales. Por eso, organizar una elección regional simultánea no equivale simplemente a agregar una nueva categoría electoral a los comicios nacionales.
Argentina: el caso que modificó el mapa político del PARLASUR
Argentina representa uno de los casos más importantes porque durante años sus parlamentarios del MERCOSUR fueron seleccionados de manera indirecta. El propio PARLASUR registró históricamente diferentes proyectos destinados a establecer elecciones directas mediante un distrito nacional único y sistemas de representación proporcional.
La elección directa argentina adquirió una importancia particular porque el país tiene derecho a una representación considerablemente mayor que Paraguay y Uruguay debido a su población. El esquema de representación del PARLASUR utiliza el principio de proporcionalidad atenuada, destinado a impedir que Brasil y Argentina, por su tamaño demográfico, puedan dominar automáticamente las decisiones del órgano.
Ese equilibrio es uno de los elementos centrales de la arquitectura parlamentaria del MERCOSUR.
Brasil: el desafío del país más grande
Brasil enfrenta una dificultad todavía mayor por su tamaño territorial y poblacional. Los debates históricos sobre sus elecciones directas contemplaron diferentes modelos de representación, incluidos sistemas de listas nacionales y mecanismos destinados a garantizar representación territorial.
El diseño institucional establece una diferencia importante: cuando se complete la composición definitiva prevista por el esquema de representación ciudadana, Brasil tendría 75 parlamentarios y Argentina 43, mientras que Paraguay y Uruguay conservarían 18 representantes cada uno.
Eso significa que cualquier sistema electoral brasileño tendrá consecuencias sobre la composición política de todo el Parlamento regional.
Paraguay: el antecedente de las elecciones directas
Paraguay ocupa un lugar particular en esta discusión porque fue el país que más tempranamente implementó la elección directa de sus representantes ante el PARLASUR.
Ese antecedente demuestra que la elección regional es técnicamente posible dentro de los sistemas nacionales, pero también revela el problema central: un modelo aplicado por un solo Estado no resuelve la necesidad de simultaneidad regional.
Precisamente por eso, el desafío actual consiste en encontrar un mecanismo común que permita que todos los Estados Parte elijan a sus representantes bajo condiciones compatibles.
Uruguay y la dimensión constitucional
Uruguay también presenta características particulares. El debate histórico sobre la elección directa de parlamentarios del MERCOSUR estuvo vinculado a la necesidad de adecuar determinados aspectos de su marco constitucional y electoral.
La experiencia uruguaya muestra que no basta con una decisión administrativa del Parlamento regional. La elección directa depende de decisiones soberanas de cada Estado, de sus Congresos y, cuando corresponda, de sus respectivos mecanismos constitucionales.
Esto convierte al seminario de Montevideo en algo más que una actividad académica: puede convertirse en un espacio para identificar qué obstáculos jurídicos y políticos deben resolverse antes de intentar establecer un calendario común.
La elección directa también está vinculada con la ciudadanía del MERCOSUR
El seminario tiene además una segunda dimensión: el Estatuto de la Ciudadanía del MERCOSUR.
El PARLASUR informó que pretende utilizar el ciclo de seminarios para ampliar el conocimiento público sobre su labor y fortalecer el vínculo con la sociedad civil. Las conclusiones de estos encuentros deberán servir como insumo para recomendaciones y propuestas destinadas a fortalecer institucionalmente al Parlamento y consolidar la dimensión democrática y social de la integración.
Esto significa que el debate no se reduce a quién ocupa una banca. También se relaciona con la pregunta de fondo: qué derechos políticos debería tener un ciudadano del MERCOSUR dentro del proceso de integración.
La participación ciudadana es uno de los principios que el propio Parlamento considera fundamentales. El PARLASUR mantiene mecanismos para que ciudadanos, organizaciones, universidades y entidades sociales presenten peticiones sobre asuntos relacionados con derechos, libre circulación, empleo, reconocimiento de títulos, medio ambiente y defensa del consumidor, entre otros.
El Observatorio de la Democracia como pieza clave
En este proceso tendrá un papel importante el Observatorio de la Democracia del PARLASUR (ODPM).
El organismo fue creado en 2008 y tiene entre sus funciones el seguimiento de procesos electorales, las misiones de observación, la elaboración de informes técnicos y el intercambio de experiencias entre los sistemas electorales de la región. También participa en investigaciones y seminarios destinados a fortalecer la democracia, la transparencia y los derechos humanos.
En los últimos años, el Observatorio participó en misiones electorales en diferentes países latinoamericanos. En 2025, por ejemplo, acompañó las elecciones generales de Bolivia y elaboró un informe sobre la organización del proceso, la participación ciudadana, la accesibilidad, la transparencia y otros aspectos institucionales.
Más recientemente, el organismo participó en la misión de observación de las elecciones presidenciales de Colombia en 2026, demostrando que el PARLASUR ya posee una estructura regional de observación electoral que podría resultar relevante para una eventual elección parlamentaria común.
El debate no es solamente político: también es institucional
Uno de los principales argumentos a favor de las elecciones directas es la legitimidad democrática.
Un parlamentario elegido directamente por los ciudadanos posee un mandato político diferente al de un legislador nacional designado por su Congreso para integrar temporalmente una delegación regional.
La elección directa también puede fortalecer la rendición de cuentas. Un ciudadano podría identificar a sus representantes regionales, conocer sus posiciones y exigirles explicaciones sobre su actuación dentro del PARLASUR.
Pero existe también un desafío: conseguir que la ciudadanía conozca realmente qué hace el Parlamento.
El propio organismo reconoce que necesita ampliar el conocimiento público sobre su labor. Si los ciudadanos desconocen las competencias del PARLASUR, una elección directa podría terminar convirtiéndose en una votación de bajo interés público o utilizada como una extensión de las disputas políticas nacionales.
El riesgo de convertir una elección regional en otra elección nacional
Este es uno de los grandes interrogantes que deberá responder el debate.
Si los candidatos al PARLASUR son elegidos exclusivamente por su pertenencia a partidos nacionales, existe el riesgo de que la campaña electoral se concentre en asuntos domésticos y deje en segundo plano la agenda regional.
Por eso será necesario discutir programas específicos de integración, mecanismos de rendición de cuentas y espacios de debate entre candidatos de diferentes países.
Una verdadera elección regional debería permitir que los ciudadanos conozcan qué propone cada candidato sobre infraestructura fronteriza, comercio, energía, movilidad, educación, reconocimiento de títulos, seguridad transfronteriza, ambiente, salud y otros asuntos que afectan directamente a la población del bloque.
El PARLASUR busca fortalecer su relación con el Consejo del Mercado Común
El debate sobre elecciones directas también coincide con una discusión institucional más amplia.
En 2026, el presidente Rodrigo Gamarra presentó ante el Consejo del Mercado Común una agenda destinada a fortalecer la relación institucional entre el PARLASUR y el principal órgano político del MERCOSUR. La iniciativa busca reforzar la dimensión democrática y parlamentaria de la integración.
Esta cuestión es fundamental porque una mayor legitimidad electoral también plantea una pregunta sobre las competencias reales del Parlamento.
Si los ciudadanos eligen directamente a sus representantes regionales, ¿qué capacidad efectiva tendrán esos representantes para intervenir en las decisiones del bloque?
Una elección directa sin fortalecimiento institucional podría generar una paradoja: aumentar la legitimidad democrática de los parlamentarios sin otorgarles necesariamente mayores herramientas para influir sobre las decisiones ejecutivas del MERCOSUR.
Por eso, la discusión sobre elecciones directas está estrechamente relacionada con otra cuestión: qué PARLASUR quiere tener el MERCOSUR hacia 2030.
Antes, ahora y después
Antes, el proyecto del PARLASUR nació con una visión ambiciosa: construir una dimensión parlamentaria del MERCOSUR y avanzar hacia una representación ciudadana directa. El objetivo estaba asociado con la consolidación democrática de la integración regional.
Ahora, casi dos décadas después de su creación, el Parlamento continúa funcionando con un sistema mixto y con importantes diferencias entre los Estados Parte. El debate sobre elecciones directas, que debía resolverse durante los períodos de transición, permanece abierto. La decisión de realizar el segundo seminario en 2026 demuestra que el tema vuelve a ocupar un espacio relevante en la agenda institucional.
Después, el verdadero desafío será transformar el debate académico y político en un calendario concreto, acuerdos entre gobiernos, modificaciones legislativas nacionales y un mecanismo electoral compatible para todos los Estados Parte.
El horizonte 2030 podría convertirse así en una fecha política de referencia para una nueva etapa del PARLASUR. Pero para llegar hasta allí no bastará con organizar seminarios. Será necesario que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay alcancen un consenso sobre la modalidad electoral, resuelvan sus diferencias jurídicas y políticas y acuerden cómo compatibilizar sus sistemas nacionales con una elección regional simultánea.
Una discusión que puede definir el futuro democrático del MERCOSUR
El segundo seminario del ciclo “Hacia 2030” llega, por tanto, en un momento particularmente significativo. El MERCOSUR atraviesa una etapa de transformación marcada por nuevos acuerdos comerciales, cambios políticos en los Estados Parte, debates sobre la apertura internacional del bloque y una creciente necesidad de responder de manera coordinada a problemas que superan las fronteras nacionales.
En ese contexto, la legitimidad de las instituciones regionales se convierte en un asunto estratégico.
Si el MERCOSUR pretende profundizar su integración, necesitará no solamente acuerdos entre presidentes y ministros, sino también una relación más directa entre sus instituciones y los ciudadanos.
La elección directa del PARLASUR podría ser uno de los mecanismos para lograrlo. Pero también podría fracasar si no viene acompañada de una ciudadanía informada, competencias institucionales claras, transparencia y mecanismos eficaces de rendición de cuentas.
El seminario previsto para el 31 de agosto de 2026 en Montevideo será, por ello, una oportunidad para discutir mucho más que una modalidad electoral. Será una discusión sobre representación, legitimidad, soberanía, participación ciudadana y el modelo de integración que el MERCOSUR quiere construir hacia 2030.
Y la pregunta central será inevitable: si el MERCOSUR aspira a ser una integración que pertenezca también a sus ciudadanos, ¿puede mantener indefinidamente un Parlamento cuya composición no sea elegida directamente por todos los pueblos que pretende representar?
La respuesta que comiencen a construir los Estados Parte en este ciclo de debates podría determinar una de las reformas institucionales más importantes del MERCOSUR para los próximos años.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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