Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay enfrentan una década en la que el agro podría ampliar significativamente su producción y su participación en el comercio mundial de alimentos. El tercer Outlook del MERCOSUR proyecta que la producción regional de cereales y oleaginosas pasaría de 534,9 millones de toneladas a 591,5 millones hacia 2036, mientras que las exportaciones agropecuarias crecerían 18,1%, con unos US$ 20.700 millones adicionales.
La proyección fue presentada el 22 de septiembre durante el lanzamiento de la campaña gruesa 2026/27 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en el marco de la tercera edición del Outlook del MERCOSUR. El estudio busca construir un escenario de largo plazo para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y analizar cómo podrían evolucionar la producción, el comercio y la integración agropecuaria regional durante la próxima década. La Bolsa aclara que se trata de un escenario condicionado por determinados supuestos y no de una predicción automática del futuro.
El incremento previsto representa unas 93 millones de toneladas adicionales respecto del volumen actual. El área sembrada crecería 9,6%, pero el estudio señala un elemento particularmente importante: una parte creciente del aumento productivo dependería de la mejora de los rendimientos y de la productividad, y no solamente de incorporar nuevas superficies a la agricultura. Esto coloca a la tecnología, la innovación y las mejoras en las prácticas productivas entre los factores centrales para alcanzar el escenario proyectado.
El maíz y la soja concentrarían buena parte del crecimiento
El maíz aparece como el principal motor de la expansión prevista. El Outlook calcula aproximadamente 52 millones de toneladas adicionales hacia 2036, con Brasil aportando alrededor del 64% de ese incremento. La soja sumaría otros 34 millones de toneladas, de las cuales cerca del 75% corresponderían a Brasil. El trigo, por su parte, incorporaría unos 5,3 millones de toneladas adicionales y Argentina explicaría aproximadamente el 74% del crecimiento regional esperado para este cultivo.
La importancia de estos números se entiende mejor al observar la posición actual del bloque. El MERCOSUR exporta alrededor de US$ 197.800 millones anuales en alimentos y concentra el 59,6% de las exportaciones mundiales de soja y el 36,6% de las de maíz. Brasil ocupa actualmente el primer lugar mundial entre los exportadores de alimentos, mientras que Argentina aparece en el tercer puesto.
Para Paraguay y Uruguay, aunque sus volúmenes son considerablemente menores que los de Brasil y Argentina, la evolución regional también resulta relevante. Ambos países forman parte de una estructura agroexportadora integrada, con cadenas de granos, carne y otros productos que dependen no solamente de la capacidad productiva, sino también de infraestructura, logística, acceso a mercados y condiciones comerciales dentro y fuera del bloque.
Más producción, pero también más bioenergía y carne
El escenario presentado no se limita a los granos. Las proyecciones contemplan una expansión significativa de la bioenergía: el volumen de maíz destinado a la producción de etanol prácticamente se duplicaría. Esto muestra una transformación de la demanda agroindustrial, en la que una parte creciente de la producción agrícola podría destinarse no solo a alimentación humana y animal, sino también a combustibles y otros usos industriales.
La ganadería también aparece dentro de las perspectivas de crecimiento. Brasil concentraría aproximadamente el 72% de la producción cárnica regional, reforzando el peso que el MERCOSUR ya tiene en los mercados internacionales de alimentos. La combinación de agricultura, ganadería y bioenergía podría generar, según el escenario presentado, más de US$ 20.700 millones adicionales en exportaciones agroindustriales.
El contexto internacional, sin embargo, introduce una variable importante. El Outlook parte de un escenario de crecimiento económico mundial más moderado durante la próxima década y de una desaceleración del consumo global de alimentos, aunque este continuaría aumentando. También contempla cambios en la dinámica de las economías emergentes y una mayor dependencia de importaciones agrícolas en determinadas regiones, factores que podrían modificar los mercados disponibles para los productos del MERCOSUR.
El desafío será transformar el potencial en competitividad
El aumento de la producción no garantiza por sí mismo un crecimiento equivalente de los ingresos de los productores o de las exportaciones. Durante la presentación, especialistas e instituciones participantes señalaron que la región necesitará mejorar su productividad, infraestructura y capacidad logística para aprovechar la oportunidad.
Valeria Piñeiro, directora de Cooperación Técnica del IICA, destacó que el ejercicio prospectivo busca ofrecer una mirada común para los cuatro países y advirtió que el liderazgo del MERCOSUR en la seguridad alimentaria mundial no está garantizado. Según la presentación oficial, mantenerlo dependerá de avances en productividad, innovación, infraestructura y capacidad de adaptación ante un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y fragmentación comercial.
También participó Carlos A. Romero, economista de la FAO, quien explicó la metodología utilizada para construir el Outlook. Su planteamiento pone el énfasis no solamente en los números finales, sino en la creación de bases de datos y herramientas que permitan a los gobiernos y al sector privado analizar diferentes escenarios. El objetivo, según explicó, no es adivinar qué ocurrirá en 2036, sino preparar mejores decisiones frente a distintos futuros posibles.
Argentina inicia una nueva campaña con producción récord potencial
El anuncio regional coincidió con las primeras proyecciones para la campaña argentina 2026/27. La Bolsa de Cereales estima una producción de 157,9 millones de toneladas, frente a 157,1 millones del ciclo anterior. La entidad advierte que esa cifra representa el potencial calculado actualmente y que el resultado final dependerá de la evolución climática y de las decisiones que adopten los productores durante los próximos meses.
El dato económico también resulta significativo. Para Argentina, la Bolsa proyecta un Producto Bruto Agroindustrial de US$ 54.297 millones, 5,9% por encima del ciclo anterior, y exportaciones por US$ 41.497 millones, con un crecimiento estimado de 6,9%. Es decir, incluso con un volumen productivo relativamente estable, el sector podría generar un mayor aporte económico mediante mejores condiciones de comercialización y mayor valor agregado.
Durante el encuentro, el presidente de la Bolsa de Cereales, Ricardo Marra, puso además el foco en la competitividad. Entre los factores señalados aparecen infraestructura y logística, financiamiento, acceso a mercados, simplificación tributaria y regulatoria, innovación, propiedad intelectual, trazabilidad y previsibilidad para las inversiones.
Una oportunidad que también plantea desafíos para el MERCOSUR
El escenario hacia 2036 presenta así una combinación de oportunidades y exigencias. El bloque dispone de tierra, agua, conocimiento productivo, tecnología y una posición consolidada en los mercados internacionales de alimentos. Pero la expansión proyectada requerirá que esos recursos se conviertan en mayor productividad y capacidad exportadora.
Para los cuatro países, además, será relevante avanzar en una agenda regional que facilite el movimiento de productos, reduzca costos logísticos y fortalezca las cadenas de valor. La integración agroindustrial puede adquirir mayor importancia si el crecimiento de la producción viene acompañado por inversiones en transporte, almacenamiento, puertos, energía, conectividad y procesamiento industrial.
El tercer Outlook del MERCOSUR plantea, en definitiva, un horizonte de crecimiento considerable: 591,5 millones de toneladas de cereales y oleaginosas hacia 2036, un aumento de 18,7% y más de US$ 20.700 millones adicionales en exportaciones agroindustriales bajo el escenario analizado. Pero el dato más relevante no es solamente cuánto podría producir el bloque, sino su capacidad para transformar ese volumen en desarrollo, valor agregado, competitividad e integración regional.
Foto: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es un periodista brasileño, originario de Goiás, reconocido por su cobertura de temas internacionales y por su liderazgo en Prensa Mercosur, donde se desempeña como presidente y editor en jefe. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, analiza con frecuencia las relaciones diplomáticas entre el Mercosur y potencias como China. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional por la Universidad Internacional México Blanco (2020). En 2016 alcanzó notoriedad al ser repatriado de Ecuador a Brasil, junto a su familia, en una misión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). Mantiene una sólida red de vínculos profesionales, académicos y diplomáticos en Argentina, Paraguay, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, República Dominicana, México y Corea del Sur. Entre sus distinciones se cuentan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (Yuriria, Guanajuato, 25 de agosto de 2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (Ciudad de México, 13 de noviembre de 2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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