El Gobierno de Brasil y la República de Corea dieron un nuevo impulso a las negociaciones para un acuerdo comercial entre el MERCOSUR y el país asiático mediante la creación de un grupo de trabajo bilateral encargado de identificar los principales obstáculos que aún impiden concluir las conversaciones. El anuncio fue realizado en Brasilia tras la reunión entre el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y su homólogo surcoreano Lee Jae-myung, en el marco de una visita oficial que también permitió la firma de diversos acuerdos de cooperación en sectores estratégicos como minerales críticos, industria aeroespacial, defensa, innovación tecnológica y comercio agroalimentario.
Las negociaciones para un tratado entre el MERCOSUR y Corea del Sur comenzaron formalmente en 2018, pero durante los últimos años avanzaron de forma intermitente debido a diferencias relacionadas con el acceso a mercados, la protección de sectores industriales sensibles y las condiciones para el comercio agrícola. El nuevo grupo de trabajo tendrá como misión identificar esas «sensibilidades» en ambas partes y proponer mecanismos que permitan destrabar las conversaciones, evitando que los temas más complejos paralicen nuevamente el proceso negociador. Según informó Lula, la coordinación brasileña estará a cargo del vicepresidente Geraldo Alckmin, quien también ejerce funciones vinculadas al desarrollo industrial y al comercio exterior.
La eventual firma de un acuerdo representaría uno de los proyectos comerciales más importantes del MERCOSUR con Asia, en un contexto internacional marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y por el crecimiento del comercio con economías del Indo-Pacífico. Corea del Sur figura entre las principales potencias industriales y tecnológicas del mundo, con liderazgo en sectores como semiconductores, automóviles, construcción naval, baterías para vehículos eléctricos, electrónica de consumo y tecnologías digitales. Para los países del MERCOSUR, un acuerdo podría ampliar el acceso de productos agroindustriales, alimentos, minerales y materias primas a un mercado altamente desarrollado, mientras que Corea obtendría mejores condiciones para exportar bienes industriales y fortalecer sus inversiones en Sudamérica.
Durante el encuentro presidencial también se anunció una alianza estratégica sobre minerales críticos, considerada una de las áreas de mayor interés para ambas economías. Brasil posee importantes reservas de litio, grafito, tierras raras, níquel y otros minerales esenciales para la transición energética, mientras que Corea del Sur concentra una parte significativa de la producción mundial de baterías, vehículos eléctricos y componentes electrónicos. La cooperación en este sector busca fortalecer cadenas de valor de alto contenido tecnológico, reducir la dependencia de proveedores externos y fomentar inversiones conjuntas en exploración, procesamiento e innovación industrial. Además, ambos gobiernos suscribieron acuerdos de cooperación en materia de defensa, certificación sanitaria para productos cárnicos e industria aeroespacial.
El relanzamiento de las negociaciones con Corea del Sur forma parte de una estrategia más amplia del MERCOSUR orientada a diversificar sus relaciones comerciales más allá de los mercados tradicionales. En los últimos meses, el bloque avanzó con la implementación provisional del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, profundizó contactos con los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), intensificó el diálogo con los Emiratos Árabes Unidos y mantuvo conversaciones para ampliar los vínculos económicos con economías asiáticas. La creciente competencia geopolítica y las tensiones comerciales internacionales han impulsado a numerosos países a buscar nuevos socios y reducir riesgos derivados de una excesiva concentración de mercados.
A pesar del renovado impulso político, la conclusión de un acuerdo entre el MERCOSUR y Corea del Sur aún dependerá de complejas negociaciones técnicas y del consenso entre todos los Estados miembros del bloque sudamericano. Sectores industriales, especialmente los vinculados a la producción automotriz, maquinaria y manufacturas, han expresado históricamente preocupaciones sobre el impacto de una mayor apertura comercial frente a la competitividad de la industria surcoreana. Al mismo tiempo, productores agropecuarios consideran que el tratado podría generar nuevas oportunidades para ampliar exportaciones hacia uno de los mercados más dinámicos de Asia. La creación del grupo de trabajo no implica un acuerdo inmediato, pero sí representa una señal política de que ambas partes buscan acelerar un proceso considerado estratégico para el futuro de las relaciones económicas entre Sudamérica y la región Asia-Pacífico.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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