Brasil y Corea del Sur dieron un nuevo paso para reactivar las negociaciones de un acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la cuarta economía de Asia, mediante la creación de un grupo estratégico de alto nivel encargado de identificar y resolver los principales obstáculos que han impedido concluir las conversaciones iniciadas hace ocho años. El anuncio fue realizado en Brasilia por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su homólogo surcoreano, Lee Jae-myung, durante una visita oficial que también dejó acuerdos en áreas como defensa, innovación, minerales críticos, industria aeroespacial y comercio agroalimentario. La decisión refleja el interés de ambas partes por acelerar la integración económica en un escenario internacional marcado por la reorganización de las cadenas globales de suministro y el crecimiento de la cooperación entre América del Sur y la región Asia-Pacífico.
Las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio entre el MERCOSUR y Corea del Sur comenzaron oficialmente en 2018, pero desde entonces avanzaron con lentitud debido a diferencias relacionadas con el acceso a mercados, los cronogramas de reducción arancelaria y la protección de sectores considerados sensibles, especialmente la industria automotriz, la producción de autopartes, maquinaria y algunos segmentos manufactureros del bloque sudamericano. El nuevo grupo de trabajo tendrá como misión analizar esas áreas de conflicto y proponer soluciones técnicas que permitan acercar posiciones sin comprometer los intereses estratégicos de las partes. En representación de Brasil, la coordinación recaerá sobre el vicepresidente Geraldo Alckmin, quien además dirige las políticas de desarrollo industrial y comercio exterior del país.
Para el MERCOSUR, un eventual acuerdo con Corea del Sur significaría ampliar su presencia en uno de los mercados tecnológicamente más avanzados del mundo. Corea del Sur es una potencia global en la producción de semiconductores, vehículos, construcción naval, inteligencia artificial, baterías para automóviles eléctricos, electrónica y telecomunicaciones, mientras que los países del bloque sudamericano poseen una elevada competitividad en agroalimentos, proteínas animales, biocombustibles, minerales estratégicos y materias primas industriales. Diversos economistas consideran que un tratado podría generar nuevas oportunidades de inversión, transferencia tecnológica y diversificación de exportaciones, aunque también obligaría a determinados sectores industriales del MERCOSUR a enfrentar una competencia internacional mucho más intensa.
Uno de los temas que adquirió mayor relevancia durante la reunión presidencial fue la cooperación en minerales críticos, considerados esenciales para la transición energética mundial. Brasil concentra importantes reservas de litio, grafito, níquel, manganeso y tierras raras, insumos indispensables para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento energético y componentes electrónicos. Corea del Sur, por su parte, alberga algunas de las empresas más importantes del mundo en esos sectores industriales. Ambos gobiernos coincidieron en impulsar inversiones conjuntas que permitan desarrollar cadenas de valor con mayor contenido tecnológico dentro de Brasil, evitando que la región continúe limitándose a la exportación de materias primas sin procesamiento industrial.
La iniciativa también se inserta dentro de la estrategia del Gobierno brasileño para ampliar la red de acuerdos comerciales del MERCOSUR y reducir la dependencia de un número limitado de mercados. En los últimos años el bloque avanzó en la implementación del acuerdo con la Unión Europea, concluyó las negociaciones con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y mantiene conversaciones con diversos socios de Asia y Medio Oriente. Paralelamente, Brasil impulsa el fortalecimiento de los vínculos comerciales con China, India, Indonesia, Vietnam y otras economías del Indo-Pacífico, buscando aprovechar el crecimiento del comercio internacional hacia esa región. La diversificación comercial se ha convertido en una prioridad frente a las transformaciones geopolíticas y a las recientes tensiones arancelarias que afectan al comercio mundial.
A pesar del renovado impulso político, la firma de un acuerdo entre el MERCOSUR y Corea del Sur aún requerirá extensas negociaciones técnicas y el consenso de todos los Estados Parte del bloque. Expertos en integración regional recuerdan que este tipo de tratados suelen involucrar miles de productos, normas sanitarias, reglas de origen, propiedad intelectual, compras gubernamentales, servicios e inversiones, aspectos que demandan años de negociación antes de alcanzar un texto definitivo. La creación del nuevo grupo estratégico no garantiza un acuerdo inmediato, pero constituye una señal política de alto nivel de que ambas partes consideran prioritario avanzar hacia una mayor integración económica entre Sudamérica y una de las economías más dinámicas de Asia, fortaleciendo el posicionamiento internacional del MERCOSUR en un contexto de creciente competencia por nuevos mercados.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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