
La decisión llega mientras aumentan los cuestionamientos por los obstáculos al ingreso y distribución de ayuda humanitaria y los reclamos de las comunidades afectadas por la escasa presencia del Estado en las zonas más golpeadas
Una semana después de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela y que dejan, hasta el momento, cerca de 2.000 muertos, además de miles de desaparecidos, el régimen interino decretó este miércoles siete días de duelo nacional.
La decisión llega mientras aumentan los cuestionamientos por los presuntos obstáculos al ingreso y distribución de ayuda humanitaria y los reclamos de las comunidades afectadas por la escasa presencia del Estado en las zonas más golpeadas.
El duelo nacional comenzará a las 18:00 hora local (22:00 GMT) de este miércoles y se extenderá durante siete días. El anuncio se produjo cuando todavía siguen las tareas de búsqueda entre los escombros y cientos de familias esperan noticias de sus seres queridos.
Al comunicar la medida a través de Telegram, la jefa del chavismo, Delcy Rodríguez, aseguró que “el alma de Venezuela está desgarrada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos”. También informó el inicio de “siete días de vigilia nacional” en homenaje a las víctimas de la tragedia.
El decreto se conoce en un contexto de creciente malestar entre los damnificados. En los últimos días, organizaciones civiles, voluntarios y habitantes de las zonas afectadas denunciaron dificultades para hacer llegar asistencia a los sobrevivientes, mientras que numerosos vecinos cuestionaron la lenta respuesta de las autoridades y aseguraron que, en muchos sectores, el rescate y la ayuda inicial dependieron principalmente de familiares, socorristas internacionales, rescatistas voluntarios y organizaciones humanitarias.
Según el balance oficial difundido el martes, los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado miércoles han dejado hasta ahora 1.943 muertos y al menos 10.571 heridos. Los sismos golpearon con mayor fuerza el norte de Venezuela, especialmente el estado de La Guaira, una de las regiones más cercanas a Caracas y entre las más afectadas por la destrucción.
Mientras continúan las tareas de búsqueda de desaparecidos, la cúpula chavista informó que más de 80.800 familias han recibido algún tipo de asistencia. En las labores de emergencia participan 26.121 efectivos venezolanos, apoyados por 3.660 rescatistas llegados desde otros países, 148 perros especializados en búsqueda y rescate y 49 vehículos destinados a las operaciones. Además, 15.467 personas se han inscrito como voluntarias para colaborar en los trabajos de rescate y asistencia.
El impacto económico del desastre también comienza a dimensionarse. Una evaluación preliminar elaborada mediante imágenes satelitales por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de su herramienta de Análisis Digital Rápido (RAPIDA), estima que los daños en viviendas, edificios, comercios, vehículos y otros activos ascienden a unos 6.700 millones de dólares. La cifra podría aumentar a medida que avancen las inspecciones sobre el terreno.
En paralelo, la ayuda internacional sigue llegando al país. Este miércoles despegó desde España un avión con alrededor de medio centenar de cooperantes que instalarán un hospital de campaña para reforzar la respuesta sanitaria en las zonas afectadas. El centro estará destinado a prestar atención primaria de emergencia, asistencia psicológica, intervenciones quirúrgicas y apoyo a mujeres embarazadas que requieran atención durante el desastre.
Entretanto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió reunir 24 millones de dólares que permitan financiar los primeros seis meses de la respuesta sanitaria en Venezuela tras los terremotos. El organismo explicó que los recursos estarán destinados a asistir a unas 700.000 personas que viven en los municipios más afectados por el desastre.
En el comunicado, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, advirtió que la crisis atraviesa una nueva etapa.
“Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate, la emergencia sanitaria está entrando en una nueva fase”, afirmó. También alertó que “miles de personas lesionadas requieren atención continua, los hospitales siguen bajo una enorme presión y el riesgo de brotes de enfermedades va en aumento”.
La organización señaló que los hospitales de las zonas afectadas siguen funcionando por encima de su capacidad y advirtió que los riesgos para la salud pública probablemente se intensificarán en las próximas semanas, a medida que miles de personas permanezcan desplazadas y aumenten las dificultades para garantizar servicios básicos y atención médica.
En paralelo, las Naciones Unidas también expresaron preocupación por el deterioro de la situación en el estado de La Guaira, el epicentro de la tragedia. El organismo alertó sobre el aumento de la tensión en la región, donde continúan las tareas de rescate mientras miles de personas permanecen desaparecidas y las necesidades humanitarias siguen creciendo.
infobae.com
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