
Uruguay se prepara para asumir la Presidencia Pro Tempore del Mercosur en la cumbre del 30 de junio, con una agenda de prioridades claramente definida que el gobierno de Yamandú Orsi ejercerá durante el segundo semestre de 2026, en uno de los momentos más decisivos de la historia reciente del bloque. El traspaso de la Presidencia Pro Tempore de Paraguay a Uruguay será uno de los momentos centrales de la cumbre de Luque, y marcará el inicio de un semestre en el que Montevideo buscará resolver los temas pendientes que la presidencia paraguaya no pudo cerrar. La acumulación de presidencias multilaterales que Uruguay ejerce simultáneamente —la CELAC, el G-77 más China y ahora el Mercosur— le otorga una autoridad diplomática sin precedentes para un país de su tamaño, y la cumbre de Luque será la oportunidad para que Montevideo proyecte esa autoridad ante sus socios del bloque y ante la comunidad internacional.
La prioridad central de la Presidencia Pro Tempore uruguaya será resolver la distribución de las cuotas del acuerdo con la Unión Europea, un tema que el canciller Mario Lubetkin ha señalado como urgente. El objetivo del gobierno uruguayo es resolver la distribución de las cuotas antes de fines de septiembre, poniendo fin al sistema de «primero llegado, primero servido» que ha permitido a Argentina y Uruguay capturar la mayor parte de los cupos en detrimento de Brasil y Paraguay. La estrategia uruguaya contempla un acuerdo transitorio que cubra el período hasta diciembre de 2026, mientras se negocia una distribución definitiva de más largo plazo, en un enfoque gradual que busca evitar el bloqueo total de la negociación. La habilidad de Uruguay para construir este acuerdo será una de las primeras pruebas de su gestión al frente del bloque.
La agenda de la Presidencia Pro Tempore uruguaya incluye además una intensa actividad diplomática que busca atraer la atención internacional hacia Montevideo. El gobierno de Orsi ha planteado que utilizará su rol al frente del bloque para impulsar la profundización e implementación del acuerdo con la Unión Europea, que abre el acceso a un mercado de más de 750 millones de personas y a cerca del 20% del producto interno bruto mundial. La vicecanciller Valeria Csukasi ha destacado la «pequeña carrera» de los países que renuevan su interés en negociar con el Mercosur tras el acuerdo europeo, entre ellos Japón, con quien el bloque lanzó negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica, y Canadá, con quien avanza hacia la firma de un tratado de libre comercio. Esta proyección de Uruguay como centro de la diplomacia regional es coherente con la ambición del gobierno de Orsi.
El contexto político en que Uruguay asume la presidencia está marcado por la creciente heterogeneidad ideológica del bloque. Con el giro de Colombia hacia la derecha y el reforzamiento del eje de gobiernos afines a Washington, Uruguay deberá ejercer un papel de equilibrio entre las distintas visiones que coexisten en el Mercosur. El gobierno de Orsi, de orientación progresista pero pragmática, busca una posición de equidistancia que preserve la unidad del bloque y que permita construir consensos sobre los grandes temas de la agenda regional, en un contexto de creciente polarización política. Esta posición de equilibrio es uno de los activos que Uruguay aporta a la conducción del bloque en un momento de tensiones internas.
Para el Mercosur, la transición hacia la Presidencia Pro Tempore de Uruguay representa una oportunidad para avanzar en la resolución de los temas pendientes y en la profundización de la integración. El semestre que Uruguay tiene por delante al frente del bloque será uno de los más decisivos de la historia reciente del Mercosur, y su éxito en la resolución de las cuotas, en la gestión de la agenda comercial y en la preservación de la cohesión del bloque definirá el balance de su gestión. La estabilidad macroeconómica de Uruguay, que ha alcanzado sus niveles de inflación más bajos en siete décadas, es uno de los activos que el país aporta a la conducción del bloque. El Diario Prensa Mercosur seguirá documentando la transición de la Presidencia Pro Tempore y las prioridades de la gestión uruguaya, con la convicción de que el liderazgo de Montevideo será determinante para el futuro del bloque en un semestre cargado de desafíos y oportunidades.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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