
La parlamentaria supraestatal boliviana Nathaly Solares Tuesta planteó ante el Parlamento del MERCOSUR (PARLASUR) una nueva visión para la integración regional: convertir a Bolivia, por su ubicación geográfica, en un puente estratégico entre los países del Atlántico y los mercados del Pacífico, mediante corredores bioceánicos, infraestructura logística, integración productiva y una política comercial capaz de reducir costos, tiempos y dependencias de las rutas tradicionales. La propuesta adquiere especial relevancia mientras Bolivia avanza en la implementación de su adhesión al MERCOSUR y busca completar antes de 2028 la incorporación plena de las normas, instituciones y mecanismos comerciales del bloque. El planteamiento de Solares no se limita al transporte de mercancías: apunta a que la posición geográfica boliviana se convierta en una ventaja económica para todo el MERCOSUR y permita conectar Sudamérica con nuevos mercados internacionales.
La propuesta de Solares parte de una característica que Bolivia posee y que durante décadas no consiguió transformar plenamente en una ventaja competitiva: su ubicación en el centro de Sudamérica. El país comparte fronteras con Argentina, Brasil, Paraguay, Perú y Chile, lo que le permite actuar potencialmente como territorio de conexión entre diferentes sistemas económicos y comerciales.
Para la parlamentaria, esa posición debería dejar de ser considerada únicamente desde una perspectiva geográfica y pasar a formar parte de una estrategia regional de infraestructura, comercio y producción. La idea es que los corredores que atraviesen Bolivia no sean simples carreteras destinadas al tránsito de mercancías, sino verdaderos ejes de integración económica capaces de generar inversiones, centros logísticos, industrias, servicios y empleo.
El planteamiento ya había sido presentado por Solares durante sesiones anteriores del PARLASUR. En la 106.ª Sesión Ordinaria, realizada en Córdoba, Argentina, la parlamentaria boliviana defendió específicamente el desarrollo de corredores bioceánicos para conectar el Atlántico y el Pacífico mediante infraestructura moderna de transporte, comercio y logística.
Ahora, la discusión adquiere una dimensión mayor porque Bolivia se encuentra en una etapa decisiva de su incorporación al MERCOSUR.
De la adhesión política a la integración real
Bolivia firmó su Protocolo de Adhesión al MERCOSUR en 2015, pero el proceso necesitó casi una década para alcanzar una nueva etapa. El país promulgó en julio de 2024 la normativa que oficializó su adhesión, y desde entonces comenzó una fase de adecuación institucional, normativa y comercial.
La situación actual requiere una precisión importante: Bolivia ya forma parte del proceso como Estado Parte, pero todavía debe completar la incorporación de buena parte del acervo normativo, institucional y operativo del bloque. CAF explicó en abril de 2026 que Bolivia es miembro pleno desde 2024, pero se encuentra en una fase de implementación normativa, institucional y operativa.
El Gobierno boliviano ha establecido como objetivo completar el proceso de incorporación plena antes de 2028, lo que implica adaptar legislación, procedimientos comerciales, nomenclaturas, aranceles y diferentes instrumentos regulatorios a las reglas del MERCOSUR.
En ese contexto, la propuesta de Solares adquiere una importancia particular. Bolivia no pretende solamente ingresar al mercado regional como un nuevo participante; busca definir qué papel económico desempeñará dentro del bloque.
Y allí aparece la idea del puente.
El corredor bioceánico como instrumento de integración
Un corredor bioceánico conecta, en términos generales, los sistemas de transporte que permiten trasladar mercancías entre las costas del Atlántico y del Pacífico atravesando el territorio sudamericano.
Para Bolivia, la oportunidad es especialmente relevante porque el país no tiene salida soberana al mar y depende de infraestructura y acuerdos de tránsito con países vecinos para movilizar una parte importante de su comercio exterior.
La Administración de Servicios Portuarios de Bolivia ha señalado que el libre tránsito internacional constituye un elemento fundamental para la competitividad del comercio boliviano y recordó que el Tratado de Paz y Amistad de 1904 reconoce a Bolivia un amplio derecho de tránsito comercial por territorio chileno.
Esto permite comprender por qué la infraestructura de transporte ocupa un lugar central en la estrategia de integración boliviana.
Una red eficiente de carreteras, ferrocarriles, pasos fronterizos, puertos secos, centros de almacenamiento y sistemas aduaneros interoperables podría reducir los tiempos de traslado y hacer que determinadas rutas bolivianas resulten más competitivas para productos provenientes de Brasil, Paraguay y Argentina que buscan llegar a mercados del Pacífico.
Pero el objetivo podría ser todavía mayor: transformar las zonas de tránsito en zonas de producción.
Bolivia no quiere ser solamente un territorio de paso
Aquí se encuentra uno de los aspectos más interesantes de la propuesta.
Si Bolivia se limita a permitir que camiones atraviesen su territorio, los beneficios económicos pueden concentrarse en transporte, combustible, mantenimiento y servicios logísticos.
Pero si alrededor de esos corredores se desarrollan parques industriales, centros de distribución, zonas francas, plantas procesadoras y cadenas productivas regionales, el impacto puede multiplicarse.
Una tonelada de materia prima que atraviesa Bolivia genera un determinado nivel de actividad económica. En cambio, si esa materia prima se almacena, procesa, transforma, empaqueta y redistribuye dentro del país, se generan empleos, servicios, inversiones y mayor valor agregado.
La visión de Solares apunta precisamente hacia esa segunda posibilidad: que la ubicación geográfica sea utilizada para construir una plataforma productiva regional, y no solamente una ruta de tránsito.
El vínculo con Brasil puede ser determinante
La relación con Brasil constituye uno de los componentes más importantes de esta estrategia.
En enero de 2026, la representación boliviana ante los organismos parlamentarios supraestatales, encabezada por Nathaly Solares, mantuvo una reunión con representantes diplomáticos brasileños para analizar proyectos de energía, salud y turismo, incluyendo la posibilidad de interconectar el sistema eléctrico de Pando con Brasil.
Ese antecedente demuestra que la agenda de integración boliviana propuesta por Solares no se limita al comercio terrestre.
La interconexión energética, la movilidad fronteriza, el turismo, la cooperación sanitaria y la infraestructura pueden formar parte de una misma estrategia.
Brasil, además, representa el principal mercado económico de Sudamérica y posee una enorme infraestructura productiva y portuaria sobre el Atlántico. La posibilidad de conectar determinados polos brasileños con rutas hacia el Pacífico puede otorgar a Bolivia una posición logística mucho más importante.
Paraguay también aparece dentro del mapa
El proyecto adquiere una dimensión todavía mayor cuando se incorpora a Paraguay.
Paraguay es un país sin litoral marítimo y depende históricamente de corredores fluviales y terrestres para acceder a los mercados internacionales. La integración de Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina alrededor de corredores multimodales podría crear nuevas alternativas para el transporte regional.
En ese escenario, la Hidrovía Paraguay-Paraná y los corredores terrestres hacia Bolivia y Chile pueden convertirse en piezas complementarias de una red de transporte sudamericana.
Esto permitiría pensar el MERCOSUR no solamente como un acuerdo comercial, sino como una estructura territorial integrada.
El desafío consiste en que esas conexiones todavía presentan diferencias importantes en infraestructura, aduanas, estándares técnicos y tiempos fronterizos.
La infraestructura es el verdadero cuello de botella
La propuesta política puede ser atractiva, pero necesita una condición fundamental: inversión.
Los corredores bioceánicos requieren carreteras en condiciones permanentes, ferrocarriles competitivos, puertos secos, depósitos, sistemas de trazabilidad, infraestructura energética, telecomunicaciones y pasos fronterizos eficientes.
También requieren coordinación entre los países.
Una carretera moderna pierde parte de su ventaja si el camión permanece varias horas o incluso días detenido en una frontera por problemas documentales o procedimientos aduaneros incompatibles.
Por eso, la integración física debe avanzar simultáneamente con la integración normativa y digital.
El PARLASUR ha venido discutiendo precisamente cuestiones relacionadas con libre circulación, integración fronteriza, movilidad y cooperación regional. En mayo de 2026, su Comisión Temporaria de Integración Fronteriza analizó libre circulación de ciudadanos, integración educativa y fortalecimiento de políticas públicas en regiones fronterizas.
El desafío de unir dos bloques económicos
Bolivia tiene además una característica que podría convertirse en una ventaja estratégica adicional: participa simultáneamente del espacio de integración sudamericano vinculado al MERCOSUR y de la Comunidad Andina.
Eso coloca al país en una posición singular.
En lugar de observar al MERCOSUR y a la Comunidad Andina como estructuras separadas, Bolivia podría utilizar su posición para impulsar una mayor convergencia entre ambos espacios.
El resultado sería potencialmente mucho mayor que el simple aumento de las exportaciones bolivianas. Podría crearse una red de integración que conecte los mercados del Atlántico con los países andinos y, desde allí, con los mercados del Pacífico.
En términos geoeconómicos, Bolivia podría pasar de ser considerada una economía mediterránea a convertirse en un territorio de articulación continental.
La mirada hacia Asia cambia el escenario
La propuesta también tiene implicaciones para el comercio internacional.
Los países sudamericanos están buscando ampliar sus mercados externos y reducir la dependencia de unos pocos destinos tradicionales. El crecimiento económico de Asia, especialmente de China, India y los países del Sudeste Asiático, convierte las conexiones hacia el Pacífico en una cuestión estratégica.
En ese contexto, los corredores bioceánicos pueden convertirse en una herramienta para que determinados productos sudamericanos lleguen de manera más competitiva a puertos del Pacífico.
La cuestión no es reemplazar el comercio por el Atlántico, sino crear alternativas.
Una red diversificada reduce la dependencia de una única ruta y permite que exportadores e importadores comparen costos, tiempos y riesgos.
Para el MERCOSUR, eso puede ser especialmente relevante si el bloque busca ampliar sus acuerdos comerciales y aumentar la participación de sus empresas en cadenas globales de valor.
Antes, ahora y después
Antes, Bolivia era observada principalmente desde la perspectiva de su condición mediterránea y de su dependencia de corredores de tránsito externos para acceder a los océanos.
Ahora, con su incorporación al MERCOSUR y con una nueva agenda política orientada a completar la integración normativa antes de 2028, el país intenta transformar esa condición en una ventaja geoeconómica. La propuesta de Nathaly Solares coloca esa transformación en el centro de la discusión parlamentaria regional.
Después, si la estrategia consigue materializarse, Bolivia podría convertirse en uno de los principales puntos de conexión terrestre de Sudamérica, articulando Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú mediante corredores capaces de movilizar mercancías en diferentes direcciones.
Pero para que eso ocurra será necesario superar obstáculos importantes: falta de infraestructura en determinados tramos, financiamiento, burocracia fronteriza, diferencias regulatorias, costos logísticos y coordinación política entre gobiernos.
Una apuesta que va más allá de Bolivia
El verdadero alcance de la propuesta de Solares aparece cuando se observa el mapa completo.
Si Bolivia consigue posicionarse como puente entre el Atlántico y el Pacífico, el beneficio potencial no se limitaría al país. Brasil podría obtener nuevas rutas hacia el Pacífico; Paraguay podría ampliar sus conexiones comerciales; Argentina podría diversificar corredores; Chile podría incrementar el movimiento portuario y Bolivia podría captar inversiones y generar nuevas cadenas productivas.
La clave estará en pasar del discurso de integración a proyectos concretos.
La propia delegación boliviana ante el PARLASUR ha defendido que la participación del país debe tener resultados reales. El parlamentario Mario Herrera Sánchez, elegido vicepresidente del organismo por la delegación boliviana, sostuvo que Bolivia debe asumir un papel activo y que su integración debe traducirse en resultados concretos para la población.
En ese sentido, la propuesta de Nathaly Solares introduce una discusión que puede terminar siendo central para el futuro del MERCOSUR: ¿puede el bloque construir una verdadera red de integración continental utilizando a Bolivia como puente entre el Atlántico, el Pacífico y los mercados asiáticos?
La respuesta dependerá menos de los discursos parlamentarios que de la capacidad de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile y Perú para coordinar inversiones, infraestructura y normas.
Si esa coordinación se produce, Bolivia podría dejar de ser vista únicamente como un país situado en el centro geográfico de Sudamérica y comenzar a ser reconocida como uno de los principales nodos logísticos y productivos de la integración regional.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★MERCOSUR: PARLASUR abre un nuevo debate sobre elecciones directas y calidad democrática rumbo a 2030
- ★PARLASUR prepara una audiencia regional para debatir inclusión, acceso a la salud y eliminación del estigma asociado a la epilepsia
- ★BOLIVIA: Nathaly Solares propone convertir a Bolivia en un puente estratégico del MERCOSUR entre el Atlántico, el Pacífico y los mercados asiáticos
- ★ÁFRICA: Ébola se propaga a una velocidad nunca vista en el Congo y pone a prueba la capacidad del mundo para contener la epidemia
- ★ARGENTINA: Temporal de nieve en Bariloche provoca despiste de un micro con 48 egresados y choque contra siete vehículos

