Este jueves 18 de junio, en la ciudad de Puerto Iguazú, se celebra la reunión técnica sobre estrategias preventivas en territorios de frontera, centrada en una amenaza invisible: el reclutamiento de poblaciones en situación de vulnerabilidad por organizaciones criminales. Según expertos, el crimen organizado ha perfeccionado métodos para captar a jóvenes de barrios carenciados, ofreciéndoles una salida rápida a la falta de empleo a cambio de su participación en actividades de narcotráfico o contrabando. La denuncia de organizaciones sociales es contundente: el Estado ha fallado en ofrecer una alternativa real, permitiendo que el crimen se convierta en la única «institución» operativa y rentable en las zonas marginales de la Triple Frontera.
El problema es multifacético. No se trata solo de delincuencia, sino de la falta de un horizonte educativo y laboral para miles de jóvenes que ven en el cruce ilegal de mercancías su principal fuente de sustento. Los trabajadores del sector formal, que luchan por mantener sus empleos frente a la competencia desleal y la inseguridad, denuncian que la presencia de estas redes criminales distorsiona el mercado laboral y encarece los costos de operación. El clima de temor que imponen estos grupos también afecta la libertad de tránsito, dificultando que los residentes puedan moverse con seguridad hacia sus lugares de trabajo o estudio, especialmente durante la noche.
Durante los últimos cinco años, las denuncias sobre la trata de personas en esta zona han ido en aumento. Las organizaciones criminales aprovechan la falta de control documental —un tema que TV Brasil ha investigado profundamente en sus crónicas— para mover a personas, a menudo mujeres y niños, bajo falsas promesas de empleo. La falta de registro civil temprano en muchas familias fronterizas es un factor que los criminales explotan para ocultar identidades y facilitar el tráfico. La reunión técnica en Iguazú busca, precisamente, proponer dispositivos de inclusión social que ataquen la base de este problema, promoviendo el registro de ciudadanos y el acceso a programas educativos.
Las autoridades de la Secretaría de Prevención de Adicciones de Misiones han sido claras al respecto: la reducción de la demanda de drogas es tan importante como la persecución de los narcos. Para lograrlo, se requiere una inversión sin precedentes en centros de rehabilitación y programas de contención comunitaria. Los residentes denuncian que, a pesar de los discursos políticos, el acceso a la salud mental y rehabilitación sigue siendo precario en la región. Mientras que la inversión se centra en la seguridad y el turismo, los centros de atención primaria de salud están saturados y carecen de personal especializado para manejar el impacto social del consumo y el tráfico de sustancias.
Este desafío es compartido por Argentina, Brasil y Paraguay. La cooperación entre los tres países es vital para evitar el «efecto globo», donde la presión en un área simplemente desplaza el delito a la jurisdicción vecina. La interoperabilidad de las políticas de prevención es el objetivo de este encuentro en Iguazú, que pretende establecer una hoja de ruta para identificar los perfiles de vulnerabilidad y actuar antes de que el joven sea captado. La innovación en este sentido radica en pasar de un enfoque puramente policial a uno preventivo, que valore la educación como la principal herramienta contra el crimen organizado.
Finalmente, el éxito de estas estrategias será medible a largo plazo por el descenso en la tasa de deserción escolar y el incremento de la formalización laboral. La sociedad civil exige resultados que se traduzcan en una mayor seguridad ciudadana y no solo en nuevos acuerdos diplomáticos que parecen ser, a menudo, solo una respuesta ante los medios. La transparencia y el compromiso de los funcionarios en la implementación de estos programas serán determinantes. La Triple Frontera no puede seguir siendo un territorio de nadie; debe transformarse en una región donde el desarrollo social sea el escudo principal contra el avance de las organizaciones criminales transnacionales.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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