
El Hito de las Tres Fronteras está viviendo una transformación radical con una inversión de 40 millones de reales destinada a revivir el histórico «Espacio de las Américas». Esta obra, que se suma a la reciente inauguración del mega acuario AquaFoz, busca reposicionar a la región no solo como un centro de compras, sino como un destino de entretenimiento familiar de primer nivel. El objetivo es claro: atraer un turismo de pernocte que supere el modelo de «turismo de un día» que ha dominado la región durante décadas. Sin embargo, las denuncias de trabajadores del transporte y guías locales sobre la falta de infraestructura para sostener este crecimiento plantean interrogantes sobre el alcance real de estos cambios.
El problema histórico de la Triple Frontera ha sido su incapacidad para retener al visitante más allá de unas pocas horas. Los turistas suelen cruzar, comprar y retirarse, dejando un impacto económico limitado en los servicios locales de hotelería y gastronomía. La nueva apuesta por infraestructura de lujo y acuarios busca cambiar este paradigma, pero la realidad en los barrios periféricos, como Porto Meira, sigue siendo de precariedad. Existe una desconexión evidente entre los grandes proyectos de inversión y las necesidades básicas de la población que trabaja en el sector turístico, quienes denuncian que los empleos creados son, en su mayoría, de baja calificación y sueldos insuficientes para el costo de vida actual.
Los trabajadores del transporte internacional, especialmente los conductores de vans y taxis, son los que más sufren las consecuencias de la gestión ineficiente de las fronteras. Las demoras crónicas en el cruce del Puente de la Amistad y el Puente Tancredo Neves son una fuente inagotable de denuncias. A menudo, el tiempo perdido en filas burocráticas no solo afecta la rentabilidad de sus servicios, sino que también degrada la experiencia del turista, quien percibe la frontera como un lugar hostil. La reciente reunión de la FEBAP en Posadas puso sobre la mesa la necesidad urgente de agilizar estos pasos, pero las soluciones concretas tardan años en ejecutarse, mientras la burocracia sigue siendo la principal barrera.
Además, la inseguridad en los puntos de acceso sigue siendo una de las principales quejas de los visitantes. A pesar de la presencia de unidades especializadas de atención al turista, muchos viajeros reportan haber sido víctimas de estafas con divisas y precios inflados en comercios informales. La proliferación de estos «coyotes» del comercio, que abordan a los turistas apenas cruzan la frontera, ha dañado la imagen del destino a nivel internacional. Las autoridades han lanzado guías de seguridad y aplicaciones para fomentar el uso de servicios oficiales, pero la informalidad está tan arraigada en la economía local que es difícil erradicarla sin una fiscalización constante y severa, que hasta ahora ha sido intermitente.
Desde la perspectiva ambiental, la expansión del Hito de las Tres Fronteras también genera debates sobre la presión en los recursos naturales del río Iguazú. El crecimiento urbano desordenado, sumado a la construcción acelerada de nuevos atractivos, plantea desafíos en la gestión de residuos y el suministro de agua para una población que no para de crecer. Los residentes denuncian que, mientras se invierten millones en proyectos turísticos que benefician a grandes inversores, las obras de saneamiento urbano en las áreas donde viven los trabajadores siguen siendo postergadas por años. Esta desigualdad en la atención gubernamental es una fuente constante de tensión social que el desarrollo turístico, por sí solo, no está logrando resolver.
En última instancia, el éxito de la transformación del Hito dependerá de su capacidad para ser inclusivo. Si los 40 millones de reales se traducen en una mejora real de los servicios para todos y en una infraestructura que reduzca los tiempos de espera fronterizos, el destino tendrá posibilidades de competir globalmente. De lo contrario, se corre el riesgo de crear un «oasis» turístico rodeado de las mismas problemáticas sociales y de seguridad que han definido la región durante años. La sostenibilidad del desarrollo debe ser medida no solo por la cantidad de turistas que llegan, sino por la calidad de vida que esta industria permite construir para quienes habitan y trabajan en el corazón de la Triple Frontera.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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