
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea desató un efecto dominó en la diplomacia comercial del bloque sudamericano que ya está produciendo resultados concretos, y el más inminente de todos es el tratado de libre comercio con Canadá, que el gobierno brasileño confía en poder cerrar todavía en 2026. La firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea amplió el interés de otros socios internacionales en negociar con el bloque sudamericano. Según el gobierno brasileño, Canadá pasó a demostrar mayor disposición para avanzar en las tratativas de un acuerdo de libre comercio, que puede ser cerrado todavía en 2026. La evaluación es de la secretaria de Comercio Exterior del Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Tatiana Prazeres, quien en entrevista a CNN Money afirmó que el tratado con los europeos demostró que el Mercosur tiene capacidad e interés en concluir acuerdos comerciales relevantes. Esta percepción de que el bloque dejó de ser un negociador errático para convertirse en un socio confiable es uno de los efectos más valiosos del acuerdo europeo.
La dimensión histórica de lo que está en juego quedó reflejada en las palabras de la propia secretaria de Comercio Exterior. Con la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el gobierno brasileño notó un aumento «significativo» en el interés de otros socios en negociaciones comerciales con el bloque sudamericano. Después del tratado histórico, el equipo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva camina para finalizar el cuarto acuerdo de libre comercio cerrado en cuatro años. Este dato es revelador de la transformación que vivió la política comercial del Mercosur: un bloque que durante décadas tuvo apenas un puñado de acuerdos relevantes está ahora cerrando tratados a un ritmo sin precedentes, aprovechando el contexto geopolítico de fragmentación del comercio mundial para construir una red de socios preferenciales en todos los continentes.
El estado de avance de las negociaciones con Canadá es lo suficientemente sólido como para justificar el optimismo de los negociadores. En mayo, autoridades del Mercosur estuvieron en Toronto para dar continuidad a las negociaciones de un acuerdo de libre comercio del bloque, y las reuniones llevaron cinco capítulos del tratado a la fase de cierre. Interlocutores involucrados en las tratativas trabajan con la posibilidad de conclusión todavía en 2026, y el gobierno brasileño afirma que cerca del 60% del acuerdo ya está negociado. El avance del acuerdo del Mercosur con Canadá revela también un cambio importante en la estrategia económica canadiense: en medio de las incertidumbres del comercio global, Ottawa busca ampliar sus socios comerciales y reducir su fuerte dependencia de los Estados Unidos, destino de la mayor parte de sus exportaciones. Esta convergencia de intereses —el Mercosur busca diversificar y Canadá busca reducir su dependencia de Washington— es la base sobre la que se construye el optimismo de ambas partes.
Las cifras del comercio bilateral entre Brasil y Canadá confirman el potencial del acuerdo. El flujo de comercio entre Brasil y Canadá alcanzó 10.400 millones de dólares el año pasado, y las exportaciones brasileñas al mercado canadiense sumaron 7.300 millones de dólares en 2025, con un crecimiento del 14,8% en relación al año anterior y récord histórico de la serie. Este crecimiento del comercio bilateral se produjo, significativamente, después de que ambos países fueran afectados por las barreras comerciales del gobierno de los Estados Unidos, lo que demuestra cómo el proteccionismo estadounidense está empujando a sus socios tradicionales a buscar alternativas. Dentro del Mercosur, Brasil ocupa una posición central para los intereses de Canadá: además de ser la mayor economía del bloque, el país posee gran oferta de recursos naturales, fuerte producción agroindustrial y un mercado consumidor relevante.
La cumbre del Mercosur del 30 de junio en Luque podría ser el escenario para un anuncio político sobre el avance de las negociaciones con Canadá, lo que reforzaría la narrativa de un bloque que se proyecta hacia el mundo a pesar de sus tensiones internas. El avance con Canadá forma parte de una estrategia más amplia de inserción internacional del Mercosur: además de la Unión Europea, el bloque sudamericano ya firmó acuerdos comerciales con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y Singapur, y mantiene negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos, Vietnam, Indonesia, India, México y Japón. Si el tratado con Canadá se concreta en 2026 como esperan los negociadores, el Mercosur habrá demostrado que el acuerdo con Europa no fue un hecho aislado sino el catalizador de una transformación profunda de su inserción comercial global, con consecuencias que se extenderán durante décadas para las economías de los cinco países del bloque.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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