
El Mercosur llega a 14 días de su cumbre presidencial del 30 de junio en Luque con una agenda cargada de temas pendientes que los cancilleres de los cinco países deben resolver contra el reloj, en lo que constituye la fase más intensa de las negociaciones preparatorias del evento más importante del año para el bloque. La próxima cumbre del grupo está prevista para finales de junio, en Asunción, cuando Paraguay ceda la presidencia rotatoria del bloque a Uruguay. En esa reunión se concentrarán las definiciones sobre los temas que han dominado la agenda del bloque durante las últimas semanas: la distribución de las cuotas de carne del acuerdo con la Unión Europea, el presupuesto del FOCEM para su segunda generación, el avance del tratado con Canadá, la posición del bloque sobre la crisis democrática boliviana y la eventual ampliación a nuevos miembros. Cada uno de estos temas tiene su propia complejidad y su propio nivel de dificultad, y la habilidad diplomática de la cancillería paraguaya en estos días determinará cuántos llegan resueltos a la mesa presidencial.
Uno de los temas más delicados que la cumbre deberá abordar es el destino del acuerdo bilateral entre Argentina y Estados Unidos, cuya compatibilidad con las normas del Mercosur sigue siendo cuestionada. En la cumbre de finales de junio, el destino del acuerdo entre Argentina y Estados Unidos podría definirse. La respuesta, según fuentes en Brasilia, deberá ser decidida en los niveles más altos del gobierno brasileño, aunque el tema aún no ha llegado a la mesa del presidente Lula. La incertidumbre persiste, mientras los ojos de la región se posan sobre Brasilia, a la espera de una definición que podría reconfigurar el futuro del Mercosur. Este asunto es particularmente sensible porque pone a prueba uno de los principios fundamentales del bloque: la imposibilidad de que sus miembros firmen acuerdos comerciales bilaterales sin el consentimiento de los demás socios.
La historia del Mercosur ofrece precedentes que iluminan la gravedad del momento actual. El Mercosur, a lo largo de su historia, ha sido escenario de tensiones internas, y sus miembros, en busca de expandir sus lazos comerciales, han explorado caminos independientes, aunque ninguno había avanzado tanto como Argentina en esta ocasión. Uruguay, en 2006, estuvo a punto de firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, pero se retractó ante el temor de ser expulsado del bloque. Montevideo también ha buscado un TLC con China, generando fricciones con Argentina, Brasil y Paraguay. Estos antecedentes demuestran que la tensión entre la disciplina del bloque y las ambiciones comerciales individuales de sus miembros es una constante histórica del Mercosur, y que la cuestión del acuerdo Argentina-Estados Unidos es apenas el capítulo más reciente de una tensión estructural que el bloque nunca ha resuelto del todo.
El presupuesto del FOCEM —el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur— es otro de los temas críticos de la agenda. Las conversaciones preparatorias siguen mostrando la brecha entre la propuesta brasileña de reducir el aporte anual y la resistencia de Paraguay y Uruguay, que exigen un monto mayor con mecanismos de cofinanciamiento. El FOCEM ha sido durante dos décadas el principal instrumento de solidaridad financiera del bloque, financiando obras de infraestructura en los países de menor desarrollo relativo, y su continuidad en condiciones adecuadas es una prioridad para los socios menores. La negociación sobre el futuro del fondo es, en el fondo, una negociación sobre el tipo de bloque que el Mercosur quiere ser: un mecanismo de solidaridad regional o una simple zona de libre comercio.
La cumbre del 30 de junio será, por tanto, una prueba decisiva de la capacidad del bloque para resolver sus contradicciones internas. Los cancilleres tienen apenas dos semanas para convertir los preacuerdos informales en instrumentos jurídicos vinculantes, para acercar las posiciones sobre el FOCEM, para definir la postura del bloque ante el acuerdo Argentina-Estados Unidos y para encaminar la cuestión de la ampliación. Si lo consiguen, la cumbre del 35.° aniversario del Tratado de Asunción será recordada como un momento de madurez institucional del bloque. Si fracasan, será una celebración ceremonial que dejó los problemas de fondo sin resolver. El Diario Prensa Mercosur seguirá de cerca cada paso de estas negociaciones decisivas hasta la jornada del 30 de junio en la sede de la CONMEBOL.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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