
En su discurso de apertura del Foro Empresarial del Mercosur celebrado hoy en Luque, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano fue más allá de la retórica integracionista habitual para ofrecer una visión concreta, técnica y políticamente ambiciosa del Mercosur que Paraguay quiere construir en la próxima etapa. El canciller señaló que el Mercosur atraviesa una nueva etapa que exige mejorar su funcionamiento interno, ampliar su proyección internacional y generar condiciones más favorables para el comercio, la inversión y la transformación productiva. Esta formulación — que el propio canciller describió como la apuesta por una «integración más pragmática, dinámica y orientada a resultados concretos» — marca un distanciamiento deliberado del modelo de integración que caracterizó al Mercosur en sus primeras tres décadas: declarativo en sus principios, lento en su implementación y orientado más a los procesos internos que a los resultados externos. El canciller también destacó que el Mercosur, en el contexto del acuerdo con la Unión Europea, tiene la oportunidad de posicionarse como proveedor estratégico de alimentos, energía y minerales para el mundo, y que esa oportunidad solo puede aprovecharse si el bloque mejora simultáneamente sus estándares de gobernanza interna, su infraestructura logística y su capacidad de comunicar al mundo su valor estratégico.
El canciller valoró el acuerdo de libre comercio Unión Europea-Mercosur como una oportunidad para ampliar mercados, atraer inversiones y fortalecer la integración económica birregional. También refirió las fortalezas de Paraguay, entre ellas su estabilidad macroeconómica, apertura comercial, energía limpia y competitiva, y el crecimiento de sectores productivos. Indicó que el país está en condiciones de desempeñar un papel cada vez más relevante dentro del Mercosur. Los datos respaldan esta aspiración de mayor protagonismo paraguayo dentro del bloque: en los últimos diez años, Paraguay ha sido la economía de mayor crecimiento sostenido entre los cuatro miembros fundadores, con tasas de crecimiento del PIB que en varios años superaron el 4% mientras Argentina y Brasil atravesaban recesiones o estancamientos. Esa consistencia macroeconómica — respaldada por la generación de energía hidroeléctrica de Itaipú y Yacyretá, por la expansión del agronegocio de soja y carne, y por una política fiscal relativamente disciplinada — le da a Paraguay una credibilidad como socio de negocios que sus vecinos más grandes no siempre pueden igualar.
Para aprovechar ese potencial, el canciller fue específico sobre las áreas de mejora que Paraguay necesita: infraestructura, logística, digitalización, facilitación del comercio y seguridad jurídica. Esta lista es, en efecto, el mapa de las brechas que separan a Paraguay del estatus de hub regional que la FEPY 2026 está promoviendo. La infraestructura vial sigue siendo insuficiente en vastas zonas del interior del país; la logística portuaria sobre el río Paraguay necesita mejoras que el Gasoducto Bioceánico impulsaría indirectamente; la digitalización de los trámites aduaneros sigue siendo parcial; y la seguridad jurídica para inversiones extranjeras, aunque formalmente garantizada, tiene debilidades de implementación que los inversores institucionales identifican como obstáculos. La FEPY 2026 es el espacio donde Paraguay muestra al mundo lo que tiene y lo que quiere construir; la Cumbre del 30 de junio en Luque es donde los presidentes del Mercosur tendrán que comprometerse a ayudar a construirlo.
La FEPY como plataforma empresarial del Mercosur tiene una dimensión que ninguna reunión técnica del GMC ni ninguna declaración de cancillería puede proporcionar: el contacto directo entre el mundo empresarial privado y las instituciones del bloque. Los 1.100 empresarios de 23 países que participan en la Rueda Internacional de Negocios no vienen a la FEPY a escuchar discursos sobre integración regional; vienen a firmar contratos, a encontrar socios, a explorar mercados y a evaluar oportunidades de inversión. Cuando esas reuniones se producen en el contexto de un bloque que acaba de firmar el mayor acuerdo de libre comercio de su historia con Europa y que está a punto de cerrar otro con Canadá, el ambiente es de optimismo productivo que ningún análisis macroeconómico puede capturar completamente.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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