
En los comunicados y en las portadas de los medios de comunicación de los cinco países del Mercosur, el acuerdo con la Unión Europea ocupa el primer plano, las disputas sobre cuotas de carne ocupan el segundo y las elecciones brasileñas ocupan el tercero. Pero hay una agenda que está avanzando en paralelo, sin titulares ni cámaras, y que podría ser el factor más determinante para que el acuerdo con Europa genere los beneficios que promete o se convierta en otro gran papel firmado con grandes expectativas y resultados mediocres. Es la agenda digital del Mercosur: la armonización de firmas electrónicas, la interoperabilidad de sistemas aduaneros, el comercio electrónico transfronterizo, la validación jurídica de documentos digitales y la construcción de la infraestructura tecnológica que hace posible que un exportador paraguayo de stevia o un productor uruguayo de lana merina pueda vender su producto en Hamburgo con la misma fluidez con que lo haría un exportador alemán en Buenos Aires. En la 139.ª Reunión Ordinaria del GMC celebrada en Asunción los días 19 y 20 de mayo, la agenda digital del bloque y el fortalecimiento de las MIPYMES en el marco del período 2025–2030 fueron identificados como prioridades transversales que deben acompañar la implementación del acuerdo con la Unión Europea. Esta identificación formal de la agenda digital como prioridad transversal es un avance institucional significativo: significa que los coordinadores del GMC entienden que bajar aranceles sin digitalizar los procesos de comercio exterior equivale a abrir la puerta principal de un edificio y dejar el ascensor averiado. Prensa Mercosur
La última semana de abril de 2026 fue testigo de uno de los momentos más trascendentales en la historia del bloque con la confirmación de la aplicación provisional del acuerdo con la Unión Europea. Este avance redefine por completo la agenda del MERCOSUR Digital, ya que el tratado busca eliminar barreras arancelarias y armonizar estándares tecnológicos para conectar un mercado de más de 700 millones de personas. La urgencia de esta integración ha llevado a los estados miembros a intensificar las discusiones sobre la repartición de cuotas de exportación y la validación jurídica de documentos electrónicos para garantizar que las empresas sudamericanas puedan operar en Europa con seguridad jurídica desde el primer día de vigencia. La validación jurídica de documentos electrónicos es uno de esos temas que suenan abstrusos pero que en la práctica son determinantes para que el acuerdo funcione. Si un certificado de origen preferencial emitido digitalmente por un exportador argentino no es reconocido automáticamente por el sistema aduanero europeo porque los estándares de firma electrónica no son compatibles, el exportador pierde tiempo, dinero y en algunos casos el propio contrato de exportación. Esta es la frontera invisible del comercio internacional que la agenda digital del Mercosur debe eliminar con la misma urgencia con que el acuerdo eliminó los aranceles. Euronews
En las redes sociales de los operadores de comercio exterior de la región, este problema está siendo documentado con precisión quirúrgica esta semana. En X, el despachante de aduanas uruguayo @UruguayComExt publicó el lunes 18 de mayo: «Tercer embarque bajo el nuevo régimen Mercosur-UE. Primer problema concreto: el sistema ROSA de autoevaluación de origen de la Comisión Europea no reconoce automáticamente la nomenclatura en las versiones en español. Hay que traducir. ¿Quién paga ese costo adicional para las pymes?» El posteo recibió 1.800 interacciones en 24 horas, con respuestas de exportadores de Argentina, Brasil y Paraguay que describían experiencias similares. Este tipo de fricción tecnológica es exactamente la que la agenda digital del GMC debe priorizar: no son problemas irresolubles, pero si no se resuelven rápido generan costos que caen desproporcionadamente sobre los exportadores más pequeños. En LinkedIn, la consultora brasileña Renata Mello de São Paulo publicó una análisis que se viralizó entre profesionales de comercio exterior: «El acuerdo Mercosur-UE bajó barreras de papel. Las barreras digitales siguen en pie. Y esas las paga el exportador, no el Estado.»
Desde su creación en 2004, el Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR ha financiado más de 60 proyectos de alto impacto destinados a reducir asimetrías entre los países miembros. Las nuevas propuestas deben integrar componentes de transformación digital y sostenibilidad, ya que estos son ahora requisitos preferenciales para acceder a los nuevos tramos de financiamiento disponibles para 2026. Los documentos técnicos, como los Planes de Comunicación y Visibilidad, son fundamentales para que el proyecto obtenga luz verde y comience su ejecución bajo los estándares de transparencia que exige el organismo regional. La decisión del GMC de esta semana de aprobar el Plan Estratégico de Comunicación 2026–2027 del Mercosur tiene también una dimensión digital que merece atención: el plan no es solo sobre relaciones públicas y comunicados de prensa; incluye el desarrollo de plataformas digitales de información para ciudadanos y exportadores que permitan comprender en lenguaje simple qué ofrece el acuerdo con la UE y cómo aprovecharlo. Si el Mercosur logra construir en los próximos 12 meses una plataforma digital realmente accesible, multilingüe, actualizada en tiempo real y conectada con los sistemas aduaneros de los cinco países, habrá dado el paso más importante para democratizar los beneficios del acuerdo más allá de los grandes operadores que ya tienen equipos técnicos especializados. Euronews
El Plan Estratégico de Comunicación 2026–2027 es el instrumento formal que materializa ese compromiso, y el GMC lo aprobó en su reunión de esta semana con el respaldo unánime de las cinco delegaciones presentes. La velocidad con que se aprobó —en una sesión que tenía decenas de otros puntos en agenda— indica que existe consenso político genuino sobre la urgencia de cerrar la brecha comunicacional y tecnológica que separa los grandes acuerdos del bloque de la experiencia cotidiana de sus ciudadanos. En la era de la inteligencia artificial, el blockchain y la georreferenciación satelital, un bloque regional que no tenga una infraestructura digital robusta está compitiendo con una mano atada detrás de la espalda. El Mercosur Digital que avanzó esta semana en Asunción es la apuesta más importante del bloque para asegurarse de que sus éxitos comerciales sean también éxitos tecnológicos y ciudadanos.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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