

La estructura territorial de la Guardia Nacional Bolivariana atraviesa una profunda reconfiguración bajo el gobierno de Delcy Rodríguez: de los 24 comandantes de zona que habían sido designados durante la gestión de Nicolás Maduro antes del 3 de enero, solamente uno continúa en el cargo. El resto fue reemplazado mediante una serie de movimientos ejecutados entre enero y agosto de 2026, una renovación que alcanza posiciones directamente relacionadas con el control territorial, el orden interno y la seguridad en los estados venezolanos.
El único comandante que permanece en funciones es el general de brigada Liberto Giovany Vivas Contreras, quien dirige el Comando de Zona de la Guardia Nacional en Lara desde agosto de 2024. Su continuidad contrasta con la magnitud de los cambios realizados en el resto del país.
Los Comandos de Zona de la Guardia Nacional tienen una importancia que va más allá de una función administrativa. Sus titulares participan en el control territorial, el mantenimiento del orden interno y la seguridad ciudadana, además de actuar como enlaces con las Zonas Operativas de Defensa Integral (ZODI) ante emergencias, conflictos de orden público o situaciones consideradas amenazas a la soberanía.
La primera gran tanda de modificaciones ocurrió en enero, cuando fueron sustituidos 12 comandantes de ZODI y también se produjeron cambios en otras posiciones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Desde entonces, la renovación continuó en diferentes regiones hasta alcanzar prácticamente toda la estructura de los comandos de zona de la Guardia Nacional.
Entre los nuevos nombramientos aparecen oficiales vinculados a figuras de peso dentro de la estructura política y militar venezolana. Algunos de los comandos considerados estratégicos quedaron en manos de militares relacionados con Diosdado Cabello, mientras otros oficiales tienen antecedentes de trabajo bajo el actual ministro de Defensa, Gustavo González López.
Uno de los casos señalados es el del general de brigada Henribsen Fidel Herrera Riso, designado en La Guaira. Antes había ocupado funciones relacionadas con la seguridad aeroportuaria y la migración. La Guaira constituye una zona especialmente sensible por su conexión con el principal aeropuerto internacional de Caracas y su posición estratégica frente al litoral central.
En el Distrito Capital fue ratificado el general de brigada Misael Ricardo Luna Párica, quien había sido designado en enero. Su trayectoria también incluye responsabilidades en la seguridad aeroportuaria del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.
Otro nombramiento relevante es el del general de brigada Mervin Gregorio Rincón Simóns, destinado al comando de la Guardia Nacional en Carabobo. Según la investigación, Rincón Simóns trabajó anteriormente bajo el mando de Gustavo González López cuando este encabezaba el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).
Los cambios también alcanzaron estados fronterizos y regiones consideradas estratégicas para la seguridad nacional. En Táchira fue ratificado Ángel Roberto Puerta Saiz, mientras que en Mérida y Trujillo se produjeron reemplazos. La zona andina tiene especial relevancia por su frontera con Colombia y por las actividades de seguridad y control territorial que se desarrollan en esa región.
En el Zulia, otro territorio de importancia estratégica por su frontera con Colombia, su actividad petrolera y su salida al Caribe, fue designado el general Oswaldo Ramón Rengifo Armas, quien llegó mediante un enroque desde Aragua. En Falcón fue nombrado Jerry José Camacaro Salazar, mientras que Lara mantuvo a Liberto Vivas.
Los cambios se formalizaron mediante varias resoluciones emitidas el 11 de agosto de 2026, identificadas con los números 1292, 1293, 1294, 1295, 1296 y 1297. Estas disposiciones reorganizaron los comandos de zona en diferentes regiones del país.
En los Llanos, por ejemplo, solo uno de los cinco comandantes fue ratificado. Ramón Elías Rodríguez Geraldo continuó al frente de Cojedes, mientras que Portuguesa, Barinas, Guárico y Apure recibieron nuevos responsables.
La renovación también alcanzó los estados centrales. Yaracuy, Carabobo y Aragua recibieron nuevos comandantes, mientras que en Miranda se produjo otro reemplazo. La concentración de cambios en estas regiones resulta relevante porque se trata de áreas con elevada densidad poblacional y una fuerte importancia política y económica.
En el oriente venezolano, el movimiento fue todavía más amplio. Monagas, Anzoátegui y Sucre quedaron bajo nuevos comandantes de zona, completando prácticamente la renovación del mapa territorial de la Guardia Nacional.
La dimensión de los relevos plantea una pregunta central sobre las razones de la reorganización. La información disponible describe los cambios y las relaciones profesionales de varios de los nuevos oficiales, pero no establece que cada reemplazo haya obedecido a una misma causa ni que exista una explicación oficial individual para todos los movimientos.
Sin embargo, la velocidad y extensión de los cambios permiten observar una tendencia clara: el Gobierno de Rodríguez está modificando la cadena de mando territorial de una de las principales fuerzas encargadas de la seguridad interna.
La Guardia Nacional tiene además un papel particular dentro de la estructura militar venezolana. A diferencia de unidades estrictamente orientadas a la defensa externa, mantiene una presencia cotidiana en tareas de seguridad, control territorial, vigilancia de instalaciones estratégicas y apoyo a las autoridades civiles.
Por eso, cambiar a los responsables de los comandos de zona significa también reordenar quiénes tienen capacidad de decisión sobre las fuerzas desplegadas en cada estado.
El proceso se produce después de los profundos cambios que comenzaron a registrarse en enero dentro de la Fuerza Armada. En ese momento, Rodríguez ya había ordenado una serie de movimientos en el Alto Mando Militar Ampliado y en las estructuras regionales de defensa.
La reorganización también debe observarse dentro de un contexto político excepcional para Venezuela durante 2026, con una nueva distribución del poder estatal y cambios importantes en las estructuras militares y de seguridad.
En ese escenario, la confianza entre la conducción política y los mandos militares adquiere un peso especial. Los nombramientos pueden servir para colocar en puestos estratégicos a oficiales considerados confiables por la nueva estructura de poder.
La presencia de oficiales con antecedentes de trabajo junto a figuras como Diosdado Cabello o Gustavo González López refuerza esa lectura, aunque las vinculaciones profesionales mencionadas en la investigación no demuestran por sí mismas una dependencia política ni una coordinación entre todos los nombramientos.
También es significativo que varios de los nuevos responsables hayan tenido experiencia en áreas de inteligencia, seguridad aeroportuaria, migración o unidades operativas. Esos antecedentes muestran que los cambios no se limitaron a una simple rotación geográfica de oficiales.
El mapa de la Guardia Nacional que existía a comienzos de 2026 es, en términos prácticos, muy diferente al actual. De los 24 comandantes designados durante la etapa anterior, solo uno continúa en el mismo puesto, mientras las demás posiciones fueron modificadas mediante sucesivos relevos, traslados y nuevos nombramientos.
El proceso tampoco parece haberse limitado a un único momento. Los cambios fueron ejecutados por etapas y abarcaron primero algunas regiones, para posteriormente extenderse a otras. Esa secuencia permite observar una reestructuración progresiva de la cadena de mando.
Para la población, estos movimientos pueden tener consecuencias directas porque los comandos de zona intervienen en operaciones de seguridad, control territorial y respuesta ante situaciones de emergencia. La estabilidad de esa cadena de mando es, por tanto, relevante para el funcionamiento cotidiano de la seguridad pública.
Para el poder político, en cambio, el control de esas estructuras representa un elemento fundamental para garantizar que las órdenes nacionales tengan una ejecución uniforme en los diferentes estados.
La magnitud de la renovación convierte a la Guardia Nacional en uno de los principales escenarios de la reconfiguración del poder venezolano durante 2026. La sustitución de 23 de los 24 comandantes de zona no constituye un cambio menor: modifica prácticamente todo el nivel territorial de una fuerza con presencia en cada estado y con responsabilidades directas sobre seguridad y control interno.
La incógnita será ahora si la reorganización se detiene con estos nombramientos o si continuarán los movimientos en otros niveles de la estructura militar. También será importante observar la permanencia de los nuevos comandantes y si sus designaciones se traducen en cambios concretos en la conducción de las operaciones de seguridad.
Por ahora, el dato más contundente es el resultado de ocho meses de relevos: solo uno de los 24 comandantes de zona que estaban en funciones antes del 3 de enero permanece en su puesto. El resto de la estructura fue reemplazado, trasladado o reubicado, dejando en evidencia una profunda transformación del mando territorial de la Guardia Nacional Bolivariana.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Uruguay: 67% de los brasileños considera invertir en el país y más de la mitad evaluaría mudarse por trabajo
- ★Estados Unidos: Moderna y Merck logran un avance histórico con una vacuna personalizada contra el melanoma
- ★Uruguay: Interior incorpora 130 policías en Montevideo y prepara una reestructura de las seccionales
- ★Argentina: el Gobierno busca derogar la Cámara de Piedra Buena y el kirchnerismo resiste
- ★Argentina: descubrieron que la Junta Médica que analizó la muerte de Maradona recibió estudios clínicos de su padre

