Un nuevo episodio sacudió el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona luego de que se detectara que la Junta Médica Interdisciplinaria que analizó las circunstancias de su fallecimiento había incorporado por error estudios clínicos que pertenecían a su padre, Don Diego. El dato salió a la luz durante una de las últimas audiencias del segundo juicio y abrió un interrogante sobre qué información fue utilizada por los peritos al elaborar sus conclusiones y si esos documentos tuvieron alguna influencia concreta en el informe médico.
La situación fue advertida mientras declaraba uno de los peritos que había formado parte de la Junta Médica creada en 2021. Durante el análisis de documentación relacionada con la función renal de Maradona, uno de los abogados que participa del juicio detectó que determinados estudios no correspondían al exfutbolista, sino a Diego Maradona padre. El hallazgo generó inmediatamente cuestionamientos dentro de la sala y obligó a revisar la documentación utilizada por los especialistas.
La Junta Médica estuvo integrada por 20 peritos de distintas especialidades y tuvo como objetivo analizar de manera interdisciplinaria la historia clínica, los estudios y las circunstancias que rodearon la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Sus conclusiones adquirieron un peso importante dentro de la investigación judicial porque determinaron, entre otros aspectos, que el cuadro que atravesaba el exfutbolista requería un nivel de atención médica diferente al que recibió.
El problema descubierto ahora no significa automáticamente que todas las conclusiones de la Junta Médica sean inválidas. Lo que deberá determinarse es qué documentos fueron utilizados, en qué parte del análisis fueron considerados y si los estudios pertenecientes a Don Diego modificaron alguna de las conclusiones de los especialistas.
La diferencia entre ambos pacientes resulta especialmente relevante porque los estudios encontrados corresponden a una persona diferente y, por lo tanto, no pueden utilizarse para evaluar correctamente el estado de salud de Diego Armando Maradona. La defensa busca establecer precisamente hasta qué punto ese error afectó el trabajo pericial.
El hallazgo se produce en un momento particularmente sensible del segundo juicio por la muerte del exfutbolista. El proceso lleva más de 30 audiencias y analiza la eventual responsabilidad de profesionales de la salud que estuvieron involucrados en su atención durante sus últimos días. Entre los acusados se encuentran el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.
La Junta Médica había sido conformada después de la muerte de Maradona para estudiar de manera integral la atención que recibió. En ella participaron médicos legistas y especialistas en áreas como cardiología, psiquiatría, toxicología, nefrología y hepatología, además de profesionales vinculados a las partes del proceso.
Las conclusiones de ese grupo de especialistas fueron utilizadas posteriormente como uno de los elementos centrales de la acusación. En términos generales, los peritos sostuvieron que Maradona presentaba un cuadro médico grave y que existían señales que podían haber advertido sobre el deterioro de su estado de salud.
Durante las últimas semanas del juicio, distintos especialistas que integraron aquella Junta Médica volvieron a declarar ante el tribunal para explicar cómo llegaron a sus conclusiones.
Uno de ellos fue el cardiólogo Gustavo Di Niro, quien declaró que Maradona había presentado diferentes signos compatibles con una falla cardíaca durante las semanas anteriores a su muerte. Entre esos indicios mencionó acumulación de líquido, dificultades respiratorias, alteraciones del estado de conciencia, taquicardia y presión arterial elevada.
Según Di Niro, esos signos debieron generar una respuesta médica de mayor complejidad. El especialista sostuvo que, ante un cuadro de esas características, era necesario considerar la posibilidad de una falla cardíaca y modificar la estrategia de atención.
También señaló que Maradona tenía antecedentes cardíacos importantes. El exfutbolista había sufrido una falla cardíaca en 2000 y posteriormente había sido diagnosticado con miocardiopatía dilatada, una condición que, según el perito, podía dejar lesiones cardíacas crónicas y definitivas.
Ese antecedente es importante porque forma parte de la información médica que los peritos utilizaron para reconstruir el estado de salud de Maradona antes de su fallecimiento. Precisamente por eso, el descubrimiento de estudios pertenecientes a otra persona genera ahora la necesidad de revisar con precisión la documentación utilizada.
El episodio también adquiere relevancia porque la defensa puede utilizarlo para cuestionar la metodología empleada por la Junta Médica y la confiabilidad de determinadas conclusiones periciales. Una cosa es demostrar que existió un error administrativo o documental y otra, muy diferente, demostrar que ese error modificó el diagnóstico o las conclusiones sobre la responsabilidad de los profesionales imputados.
La Justicia deberá determinar cuál de esas dos situaciones ocurrió.
Por ahora, la información conocida indica que los estudios pertenecientes a Don Diego fueron incorporados por error al material analizado. No está establecido que esos documentos hayan sido determinantes para las conclusiones de la Junta Médica, por lo que será necesario conocer las explicaciones de los peritos y el análisis que realice el tribunal.
La acusación, mientras tanto, sostiene que Maradona presentaba un cuadro que requería una atención médica más compleja y que quienes estaban a cargo de su cuidado no actuaron de acuerdo con la gravedad de la situación. La defensa de los profesionales cuestionados busca demostrar que no existió una conducta penalmente responsable y que las conclusiones de la investigación presentan inconsistencias.
El nuevo descubrimiento introduce una dificultad adicional para el proceso porque obliga a distinguir entre un error documental y un eventual error médico derivado de ese documento.
También será importante conocer cuándo fueron incorporados esos estudios al expediente y quién los identificó como pertenecientes a Don Diego. La trazabilidad de la documentación permitirá establecer cómo llegó ese material hasta la Junta Médica y por qué no fue detectado antes.
El caso vuelve a mostrar la enorme cantidad de documentación que existe alrededor de la muerte de Maradona. Historias clínicas, estudios de laboratorio, informes médicos, registros de enfermería, comunicaciones y peritajes fueron incorporados durante años a una investigación que busca determinar qué ocurrió durante sus últimos días.
La complejidad del expediente hace que la identificación precisa de cada documento sea fundamental. Un estudio médico solo puede tener valor pericial si corresponde efectivamente al paciente que está siendo analizado y si se interpreta dentro de su contexto clínico.
La aparición de documentación de Don Diego no permite, por sí sola, concluir que la Junta Médica haya cometido otros errores. Sin embargo, sí plantea la necesidad de revisar el material utilizado para comprobar que las conclusiones estén sustentadas exclusivamente en información correspondiente a Diego Armando Maradona.
El segundo juicio continuará con nuevas declaraciones y análisis de las pruebas. La discusión sobre la Junta Médica probablemente ocupará un lugar importante en las próximas jornadas, especialmente si las partes solicitan aclaraciones sobre el alcance que tuvo el error.
La cuestión central ahora será determinar si los estudios de Don Diego fueron simplemente incorporados al expediente por equivocación o si llegaron a ser utilizados para fundamentar alguna conclusión médica sobre su hijo. Esa diferencia puede resultar determinante para evaluar el impacto real del hallazgo dentro del proceso.
El caso vuelve así a quedar atravesado por una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto una prueba médica equivocada puede afectar la interpretación de un expediente judicial tan complejo?
La respuesta deberá surgir del propio juicio. El tribunal tendrá que establecer qué documentación fue utilizada por cada especialista, qué conclusiones se basaron en ella y si las pruebas correctas permiten sostener las mismas conclusiones.
Mientras tanto, el descubrimiento suma un nuevo capítulo a un proceso que ya acumula años de investigación y que busca determinar las circunstancias y eventuales responsabilidades penales vinculadas con la muerte de uno de los futbolistas más importantes de la historia argentina.
El hallazgo de estudios clínicos de Don Diego dentro del material analizado por la Junta Médica no resuelve ni modifica por sí solo las responsabilidades que se discuten en el juicio, pero introduce un cuestionamiento relevante sobre el proceso pericial. Ahora será la Justicia la que deberá establecer el alcance del error, determinar si tuvo alguna incidencia sobre las conclusiones médicas y decidir qué valor corresponde otorgarle dentro del conjunto de pruebas. El proceso continúa y, mientras avanzan las declaraciones de los especialistas, la documentación médica vuelve a ocupar un lugar central en la búsqueda de respuestas sobre los últimos días de Diego Maradona.
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