La depresión es mucho más que atravesar un período de tristeza o desánimo. Se trata de un trastorno de salud mental que puede modificar la manera en que una persona piensa, duerme, trabaja, se relaciona y percibe su propia vida. Distinguir entre un mal momento pasajero y un cuadro depresivo es fundamental para buscar ayuda en el momento adecuado.
La pérdida persistente del interés o del placer por actividades que anteriormente resultaban agradables constituye, junto con el estado de ánimo deprimido, uno de los principales signos de un episodio depresivo. La Organización Mundial de la Salud señala que estos síntomas suelen presentarse durante la mayor parte del día, prácticamente todos los días, durante al menos dos semanas.
Pero la depresión puede manifestarse de muchas otras maneras. La dificultad para concentrarse, los problemas de memoria, la sensación de culpa, la baja autoestima, el pesimismo respecto del futuro y una marcada disminución de la energía forman parte del cuadro que puede acompañar al estado de ánimo deprimido. En consecuencia, una persona puede comenzar a cometer pequeños olvidos, tener dificultades para organizar sus actividades o sentir que tareas habituales requieren un esfuerzo extraordinario.
El sueño también puede cambiar considerablemente. Algunas personas desarrollan insomnio y tienen dificultades para conciliar o mantener el sueño, mientras que otras experimentan hipersomnia y duermen mucho más de lo habitual. También pueden producirse modificaciones del apetito y del peso, además de cansancio persistente incluso después de haber descansado.
En las mujeres, según el especialista Joel Rennó Jr., la depresión puede presentarse con una combinación particularmente frecuente de ansiedad, irritabilidad y alteraciones del sueño. Esto es importante porque no todas las personas experimentan la enfermedad de la misma manera ni manifiestan necesariamente una tristeza evidente.
Cuando los síntomas comienzan a cambiar la vida cotidiana
Uno de los elementos que permite diferenciar un trastorno depresivo de una fluctuación normal del estado de ánimo es el impacto sobre el funcionamiento cotidiano. La depresión puede afectar el desempeño laboral o académico, las relaciones familiares y sociales y la capacidad de realizar actividades que antes formaban parte de la rutina.
Una persona puede continuar trabajando, estudiando o cuidando de su familia y, al mismo tiempo, experimentar un deterioro importante de su bienestar. Por eso, mantener algunas obligaciones no significa necesariamente que el problema sea leve o que no exista un trastorno que requiera atención.
También pueden aparecer pensamientos extremadamente negativos, sentimientos de fracaso o inutilidad y preocupación recurrente por la muerte. La OMS advierte que las personas con depresión presentan un mayor riesgo de suicidio, por lo que las ideas de hacerse daño o de morir requieren atención profesional inmediata.
La tristeza por sí sola no establece un diagnóstico
Sentirse triste después de una pérdida, una decepción, un conflicto o un período de dificultades forma parte de la experiencia humana. El diagnóstico de depresión no debe realizarse únicamente porque una persona esté triste.
Los profesionales evalúan la duración y frecuencia de los síntomas, su intensidad, el sufrimiento que provocan y el grado en que interfieren con la vida cotidiana. También deben considerar otros posibles factores y condiciones que pueden producir síntomas similares.
Por esta razón, cuestionarios encontrados en internet o una comparación informal con los síntomas de otra persona no sustituyen una evaluación médica o psicológica. La presencia de uno o dos síntomas tampoco significa automáticamente que alguien tenga depresión.
Una enfermedad frecuente y tratable
La OMS estima que alrededor de 5,2% de los adultos en el mundo padecen depresión, y señala que las mujeres presentan una frecuencia mayor que los hombres. La organización también destaca que existen tratamientos eficaces para las formas leves, moderadas y graves de la enfermedad.
El tratamiento puede incluir psicoterapia y, dependiendo de la gravedad y de las características del caso, medicamentos antidepresivos. La OMS considera que las intervenciones psicológicas son tratamientos fundamentales y que pueden combinarse con medicamentos en cuadros moderados o graves.
La recuperación tampoco tiene necesariamente una trayectoria lineal. Algunas personas mejoran rápidamente, mientras que otras necesitan ajustes en el tratamiento o una reevaluación diagnóstica. El propio Rennó Jr. ha señalado que, cuando un tratamiento no produce la evolución esperada, es importante revisar nuevamente la historia clínica y el diagnóstico en lugar de asumir que el paciente simplemente no está respondiendo.
Reconocer la depresión no significa etiquetar cualquier tristeza como enfermedad. Significa entender que existe una diferencia entre una emoción pasajera y un conjunto persistente de síntomas que deteriora la vida de una persona. Cuando esa diferencia se hace evidente, buscar ayuda profesional puede evitar que el cuadro se prolongue y permitir que la persona reciba un tratamiento adecuado.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
- ★Venezuela: recuperación tras los terremotos podría costar hasta US$21.000 millones
- ★Brasil: depresión no es solo tristeza y puede afectar memoria, sueño, trabajo y relaciones
- ★Dinamarca: submarino alemán hundido hace más de un siglo sigue liberando TNT al Mar del Norte
- ★Estados Unidos: de Roxana Zal a Patty Duke, los diez actores más jóvenes en ganar un Emmy
- ★Bolivia: despliegue militar en la frontera con Brasil tras cuatro asesinatos en San Ignacio de Velasco


