La industria italiana cerró con un balance favorable su reciente misión empresarial a Argentina y Brasil, una iniciativa considerada estratégica para profundizar la presencia de empresas italianas en el Mercosur tras la aprobación del acuerdo comercial entre el bloque sudamericano y la Unión Europea. El presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, confirmó que la entidad pretende repetir este tipo de misiones y fijó una meta ambiciosa: llevar las exportaciones italianas hacia el Mercosur hasta los 14.000 millones de euros.
La delegación reunió a más de 100 empresas italianas y desarrolló más de 2.600 reuniones bilaterales de negocios durante su paso por Argentina y Brasil. El objetivo no fue solamente vender productos italianos, sino establecer contactos comerciales, identificar socios locales y avanzar en acuerdos que permitan integrar empresas de ambos lados del Atlántico en nuevas cadenas de producción y suministro.
Orsini destacó especialmente la recepción encontrada en los dos países sudamericanos. Según el dirigente empresarial, los encuentros confirmaron que existe un espacio concreto para ampliar la relación económica, especialmente en sectores como el agroalimentario, la energía y la fabricación de maquinaria. La estrategia italiana busca aprovechar la apertura comercial para pasar de una relación basada principalmente en exportaciones a una presencia empresarial más estable en los mercados del Mercosur.
La misión, desarrollada entre el 7 y el 11 de septiembre, fue organizada por Confindustria junto con la agencia italiana ICE, con la participación y coordinación de las embajadas italianas en Buenos Aires y Brasilia. La agenda incluyó reuniones empresariales, seminarios sectoriales, contactos institucionales y encuentros con compañías locales. La iniciativa fue presentada por Confindustria como una de las primeras grandes misiones empresariales europeas orientadas al Mercosur después del avance del acuerdo UE-Mercosur.
Entre los sectores considerados estratégicos aparecen el agroalimentario, maquinaria, transición energética, salud, minería y tecnologías digitales. Para Italia, el Mercosur representa no solamente un mercado para sus productos industriales, sino también una oportunidad para participar en proyectos de infraestructura, energía y modernización tecnológica que demandarán inversiones durante los próximos años.
El trasfondo comercial es especialmente relevante. Confindustria había señalado antes de la misión que las exportaciones italianas hacia el Mercosur rondaban los 7.500 millones de euros anuales y que, con la plena implementación del acuerdo comercial, podrían acercarse a los 14.000 millones. Esto supondría prácticamente duplicar el intercambio exportador italiano con el bloque sudamericano.
Pero la industria italiana también reconoce un obstáculo importante: el costo financiero. Orsini señaló que será necesario involucrar al sistema bancario para facilitar las operaciones, debido a los elevados tipos de interés existentes en los mercados sudamericanos. Para las empresas que pretenden invertir, instalarse o financiar operaciones de largo plazo, las condiciones de crédito serán determinantes para transformar los contactos empresariales en contratos concretos.
La misión también tiene una dimensión geopolítica. Italia busca fortalecer su posición dentro de la estrategia europea hacia América del Sur en un momento en que el Mercosur intenta diversificar sus relaciones comerciales. El Gobierno italiano acompañó activamente la iniciativa: el ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Tajani, participó en la agenda y calificó la misión como un éxito, mientras que más de 100 empresas integraron la delegación.
Para el Mercosur, la llegada de esta delegación representa una señal de interés empresarial europeo en la región. Brasil y Argentina fueron los principales destinos de la misión, pero sus efectos pueden extenderse al conjunto del bloque, especialmente si las nuevas asociaciones empresariales generan cadenas de suministro que involucren a Paraguay y Uruguay.
La importancia está precisamente en ese posible efecto regional. Una mayor presencia italiana puede generar oportunidades para proveedores, industrias y empresas de servicios del Mercosur que puedan incorporarse a cadenas productivas vinculadas con maquinaria, agroindustria, energía, tecnología y logística. La apertura comercial, por sí sola, no garantiza inversiones: serán los acuerdos empresariales, la infraestructura y las condiciones financieras los que determinarán cuánto de ese potencial se transforma realmente en actividad económica.
Confindustria ya mira hacia adelante. Orsini afirmó que la entidad continuará organizando misiones internacionales y que la experiencia sudamericana será repetida. La intención es convertir los contactos realizados en los últimos días en operaciones comerciales y asociaciones de mayor duración.
La señal enviada desde Italia es clara: el Mercosur dejó de ser visto únicamente como un mercado de destino y comienza a ser considerado un espacio para construir asociaciones industriales, invertir y desarrollar nuevas cadenas de valor. Para Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay, el desafío será aprovechar esta nueva etapa para atraer una mayor parte de esas inversiones y evitar que las oportunidades generadas por la apertura UE-Mercosur se concentren únicamente en las dos mayores economías del bloque.
Foto: ANSA / Terra
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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