Un nuevo estudio científico identificó un mecanismo que podría ayudar a explicar por qué algunos pacientes continúan sufriendo importantes secuelas después de un accidente cerebrovascular (ACV), incluso cuando los médicos consiguen retirar con éxito el coágulo que bloqueaba una arteria principal. La investigación apunta al factor de von Willebrand, una proteína esencial para detener hemorragias que, en determinadas condiciones, puede contribuir a la formación de nuevos microcoágulos dentro de los vasos sanguíneos más pequeños del cerebro.
El estudio fue desarrollado por investigadores de instituciones de Estados Unidos, Canadá y Europa, entre ellas la Universidad de Colorado en Boulder y la Universidad de Amberes, y fue publicado en la revista científica PNAS. El trabajo busca responder a una de las grandes preguntas de la neurología moderna: ¿por qué algunos pacientes no recuperan adecuadamente sus funciones cerebrales después de que el principal bloqueo ha sido eliminado?
El coágulo desaparece, pero el peligro puede continuar
El ACV isquémico ocurre cuando un coágulo bloquea el paso de la sangre hacia una parte del cerebro. La falta de oxígeno puede provocar la muerte de neuronas en pocos minutos, por lo que la rapidez del tratamiento resulta decisiva.
Uno de los principales avances médicos es la trombectomía endovascular, un procedimiento mediante el cual los especialistas introducen dispositivos a través de los vasos sanguíneos para extraer el coágulo. La técnica logra restaurar sustancialmente el flujo sanguíneo en una gran proporción de pacientes.
Sin embargo, recuperar el paso de sangre en la arteria principal no siempre significa que la circulación vuelva a la normalidad en todo el cerebro. Según los investigadores, hasta cerca de la mitad de los pacientes tratados con éxito puede continuar presentando problemas neurológicos importantes.
El fenómeno conocido como «no reflow»
Los científicos se concentraron en un fenómeno denominado «no reflow», o falta de recuperación completa del flujo sanguíneo.
Después de retirar el coágulo principal, los pequeños vasos del cerebro pueden continuar parcialmente bloqueados. Hasta ahora, este problema había sido reconocido por la medicina, pero sus mecanismos exactos no estaban completamente aclarados.
La nueva investigación señala que el factor de von Willebrand (FvW) puede desempeñar un papel central. Esta proteína normalmente protege al organismo al participar en la coagulación cuando se produce una lesión y es necesario detener una hemorragia.
Pero después de un ACV, el mismo mecanismo de defensa puede volverse perjudicial.
Una proteína que puede transformarse en una nueva amenaza
En condiciones normales, el factor de von Willebrand circula de una forma que limita su actividad. Sin embargo, los investigadores observaron que el flujo sanguíneo posterior a la extracción del coágulo puede volverse extremadamente irregular.
La sangre puede detenerse, reiniciar su circulación e incluso cambiar momentáneamente de dirección en determinados puntos de los vasos.
Ese movimiento caótico puede estirar la proteína y activarla. Una vez extendida, el factor de von Willebrand puede atraer plaquetas y favorecer la formación de pequeños coágulos, capaces de bloquear la circulación en los vasos más diminutos.
El resultado es especialmente preocupante: aunque la arteria principal haya sido liberada, partes del tejido cerebral pueden seguir sin recibir una circulación adecuada.
La inflamación también entra en juego
La investigación identificó además la participación de una sustancia inflamatoria llamada interleucina-6 (IL-6).
Después del ACV, el cerebro sometido a un intenso estrés puede liberar esta molécula. La IL-6 puede interferir con la función de una enzima denominada ADAMTS13, encargada de regular la actividad del factor de von Willebrand.
Normalmente, esta enzima ayuda a controlar la proteína. Pero cuando su función disminuye, el factor de von Willebrand puede permanecer activo durante más tiempo y facilitar la aparición de microcoágulos.
Los investigadores describen esta combinación como una situación particularmente peligrosa: flujo sanguíneo irregular, inflamación y pérdida del control natural sobre la coagulación pueden actuar simultáneamente en un cerebro que ya ha sufrido un grave daño.
Los científicos observaron los vasos en tiempo real
Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó diferentes métodos de investigación.
En modelos experimentales de ACV, emplearon técnicas de microscopía que permitieron observar directamente lo que ocurría dentro de los vasos sanguíneos después de restaurar la circulación.
También utilizaron simulaciones computacionales para estudiar la dinámica del flujo sanguíneo. Los modelos ayudaron a demostrar cómo determinados movimientos convergentes de la sangre podrían favorecer la activación del factor de von Willebrand.
Finalmente, los investigadores analizaron muestras de pacientes humanos. Encontraron una asociación entre niveles más elevados de IL-6, mayor actividad del factor de von Willebrand y resultados clínicos menos favorables.
Una posible nueva vía para mejorar los tratamientos
El descubrimiento abre una nueva posibilidad para la investigación médica: desarrollar tratamientos complementarios que actúen después de retirar el coágulo principal.
Los científicos consideran que el factor de von Willebrand podría convertirse en un objetivo terapéutico. Ya existen medicamentos dirigidos contra esta proteína para otras enfermedades, lo que podría facilitar futuras investigaciones sobre su posible utilización en pacientes con ACV.
Pero los especialistas advierten que todavía se trata de una línea de investigación en desarrollo. El hallazgo no significa que exista ya un nuevo tratamiento aprobado para utilizar inmediatamente después de un ACV. Será necesario realizar estudios clínicos específicos que determinen la seguridad, las dosis y los posibles beneficios en pacientes.
Un avance con especial importancia para la salud pública
La investigación llega en un momento en que varios países buscan fortalecer sus sistemas de respuesta ante los accidentes cerebrovasculares. En Argentina, por ejemplo, el Ministerio de Salud incorporó recientemente el ACV al sistema de vigilancia sanitaria obligatoria y continúa desarrollando el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del ACV, con redes de atención, derivación y tratamiento especializado.
El desafío sigue siendo enorme: cada minuto cuenta cuando una parte del cerebro deja de recibir oxígeno, pero esta nueva investigación demuestra que la recuperación no termina necesariamente cuando el médico logra extraer el coágulo.
Identificar qué sucede dentro de los pequeños vasos después de restablecer la circulación podría representar un paso decisivo hacia tratamientos más completos. La meta ya no sería solamente abrir la arteria bloqueada, sino conseguir que la sangre vuelva realmente a cada zona del cerebro que todavía puede ser salvada.
Foto: Infobae / Imagen ilustrativa
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