Los ministros y negociadores del MERCOSUR volvieron a cerrar una ronda de conversaciones sin lograr consenso sobre uno de los asuntos más sensibles del acuerdo comercial con la Unión Europea: cómo repartir entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay la cuota de carne bovina que ingresará al mercado europeo con condiciones arancelarias preferenciales. El desacuerdo amenaza con trasladar la definición definitiva hacia 2027.
La discusión gira en torno a una cuota conjunta de 99.000 toneladas de carne bovina, medida en equivalente de peso carcasa, que el MERCOSUR podrá exportar a la Unión Europea con un arancel preferencial del 7,5%. El cupo contempla una composición de 55% de carne refrigerada y 45% de carne congelada, un mercado considerado estratégico por el alto valor de determinados cortes.
Paraguay mantiene una posición clave en la negociación
El principal obstáculo ha sido la fórmula para distribuir el cupo entre los cuatro países. Una de las propuestas plantea utilizar la participación histórica de cada país en las exportaciones de carne hacia la Unión Europea, criterio que favorecería a los mayores proveedores.
Paraguay, sin embargo, ha expresado resistencia a una distribución basada exclusivamente en la participación actual del mercado. La posición paraguaya busca evitar que el tamaño histórico de las exportaciones determine por completo las oportunidades futuras de acceso al mercado europeo.
La discusión enfrenta, por tanto, dos visiones: por un lado, quienes defienden que la cuota debe reflejar la capacidad y participación exportadora ya consolidada; por otro, quienes consideran que el nuevo acuerdo debe ofrecer oportunidades de crecimiento más equilibradas para todos los socios del bloque.
Un acuerdo comercial histórico, pero con asuntos pendientes
El acuerdo entre el MERCOSUR y la Unión Europea fue firmado en enero de 2026 y comenzó la aplicación provisional de su componente comercial el 1 de mayo de 2026. Las instituciones del bloque lo presentan como uno de los mayores acuerdos comerciales alcanzados por el MERCOSUR, al conectar ambas regiones dentro de un mercado de aproximadamente 720 millones de personas.
Sin embargo, la puesta en marcha del acuerdo no eliminó automáticamente todas las diferencias internas. La distribución de contingentes arancelarios continúa requiriendo entendimientos entre los propios países del MERCOSUR.
La normativa europea ya contempla contingentes específicos para productos procedentes del bloque, entre ellos la carne bovina, el azúcar, los productos lácteos, la carne de cerdo, los huevos, la carne aviar y el etanol.
Brasil busca previsibilidad para sus empresas
La falta de acuerdo comienza a generar preocupación en el sector exportador. El Gobierno brasileño ha señalado la necesidad de contar con definiciones que permitan a las empresas planificar sus operaciones para el próximo año.
Fuentes vinculadas a las negociaciones indicaron que la discusión sobre la distribución de las cuotas preferenciales previstas para 2027 se ha convertido en una cuestión urgente para los exportadores.
En Brasil ya existen mecanismos administrativos para controlar cuotas vinculadas al acuerdo MERCOSUR-Unión Europea. La normativa brasileña de 2026 estableció, para el período inicial, contingentes provisorios y procedimientos específicos para distintos productos, incluida la carne bovina fresca y congelada.
Un nuevo problema para la carne brasileña
El debate sobre las cuotas coincide con un momento especialmente delicado para las exportaciones brasileñas de productos de origen animal.
Desde este 3 de septiembre de 2026, la Unión Europea suspendió la importación de determinados productos brasileños de origen animal debido a cuestionamientos relacionados con el cumplimiento de normas sanitarias, especialmente en materia de uso de antimicrobianos. La situación afecta a la carne bovina y también a otros sectores, mientras continúan gestiones técnicas y diplomáticas.
Este escenario añade presión a las conversaciones internas del MERCOSUR. Mientras los países intentan definir qué parte de la futura cuota corresponderá a cada uno, Brasil enfrenta además el desafío de recuperar plenamente su acceso sanitario al mercado europeo.
¿Qué puede pasar ahora?
La falta de consenso no significa que el acuerdo MERCOSUR-Unión Europea esté paralizado, pero sí demuestra que la integración comercial también exige resolver intereses nacionales diferentes dentro del propio bloque.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay deberán encontrar una fórmula políticamente aceptable para repartir uno de los beneficios más disputados del acuerdo. Si no hay consenso, la incertidumbre podría extenderse sobre la planificación de las exportaciones para 2027.
La disputa por la cuota de carne se ha convertido así en una prueba importante para el MERCOSUR: el bloque logró abrir un nuevo marco comercial con Europa, pero ahora debe demostrar que también puede ponerse de acuerdo sobre cómo distribuir sus beneficios entre sus propios miembros.
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