La elección presidencial brasileña de 2026 no será observada solamente desde Brasil. Para Paraguay, el resultado tendrá consecuencias directas sobre Itaipú, el Mercosur, la seguridad fronteriza, el comercio bilateral y la capacidad de atraer inversiones. Una reciente investigación de Farmnews plantea precisamente esa pregunta desde la perspectiva de Asunción: si hubiera que evaluar a Luiz Inácio Lula da Silva y a Flávio Bolsonaro exclusivamente por los intereses estratégicos paraguayos, ¿cuál de los dos ofrecería menor riesgo y mayor oportunidad?
La pregunta es particularmente relevante porque Brasil es el principal socio económico y estratégico de Paraguay. Lo que ocurra en Brasil puede repercutir sobre el precio y las condiciones de Itaipú, el funcionamiento del Mercosur, las operaciones fronterizas, el comercio y las inversiones brasileñas que llegan a territorio paraguayo. La investigación recuerda que la negociación de Itaipú continúa siendo uno de los asuntos más sensibles, mientras la tarifa de US$ 19,28 por kW-mes acordada para 2024, 2025 y 2026 llega a su final este año y la revisión del Anexo C continúa pendiente.
Lula: continuidad, previsibilidad y Mercosur
Desde la perspectiva paraguaya, la principal ventaja de Lula sería la previsibilidad institucional. Durante su actual administración, Brasil y Paraguay alcanzaron en 2024 un acuerdo que estableció la tarifa de Itaipú en US$ 19,28 por kW-mes hasta diciembre de 2026. Además, las conversaciones bilaterales han incluido comercio, infraestructura, seguridad, logística e integración física.
El programa electoral de Lula, según la investigación, plantea profundizar el Mercosur y la integración sudamericana, incluyendo infraestructura, defensa, seguridad pública, energía y salud. También considera las regiones fronterizas como espacios de integración y desarrollo. Para Paraguay, esa concepción tiene importancia porque significa que Asunción continuaría negociando con Brasil dentro de una arquitectura regional relativamente conocida.
Pero continuidad no significa ausencia de conflictos.
El 31 de julio, el Gobierno paraguayo presentó una protesta formal después de declaraciones de Lula sobre la Guerra de la Triple Alianza. La Cancillería paraguaya consideró que esas afirmaciones distorsionaban hechos históricos. Sin embargo, el episodio no provocó una ruptura de la agenda bilateral: Itaipú, Mercosur, infraestructura, comercio y seguridad fronteriza continuaron siendo tratados como asuntos estratégicos.
Esto revela una característica importante de una relación entre dos Estados: puede existir tensión política sin que desaparezcan los intereses estructurales.
Flávio Bolsonaro: cambio, apertura y una frontera más dura
La candidatura de Flávio Bolsonaro presenta otro modelo. Según el análisis de Farmnews, su programa plantea una diplomacia basada en profesionalismo y pragmatismo, mayor apertura comercial y atracción de inversiones, además de una agenda económica orientada a reducir impuestos y costos para la producción y el consumo.
Sin embargo, aparece una diferencia relevante para Paraguay: en las 76 páginas del programa registrado ante el Tribunal Superior Electoral no figuraban menciones nominales a Paraguay, Itaipú ni al Mercosur, según la investigación consultada. Esto no demuestra que una eventual administración de Flávio ignoraría esos asuntos, pero sí significa que, en el documento electoral analizado, no existen compromisos específicos sobre tres cuestiones centrales para Asunción.
Esa ausencia genera incertidumbre.
Mientras Lula ofrece una arquitectura regional explícita, Flávio ofrece una orientación económica más abierta, pero con menos información sobre cómo manejaría los instrumentos bilaterales que más preocupan a Paraguay.
La frontera: donde la diferencia es más evidente
El área en la que la diferencia entre los dos programas aparece con mayor claridad es la seguridad.
Lula propone mayor presencia estatal, vigilancia territorial, combate al crimen transnacional y cooperación con los países vecinos. Flávio plantea una estrategia considerablemente más dura, con un Sistema Nacional de Frontera que involucraría al Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, inteligencia y tecnología, dentro de una política de enfrentamiento más agresivo contra las organizaciones criminales.
Desde la perspectiva paraguaya, una frontera más segura puede ser positiva. El tráfico de armas, drogas, vehículos y dinero afecta a ambos países.
Pero existe una segunda cuestión: una frontera diseñada principalmente como barrera puede aumentar los controles y los costos para las actividades económicas legales si no existe simultáneamente una política de facilitación aduanera y coordinación binacional.
Para Paraguay, que tiene una intensa actividad comercial con Brasil, esa diferencia no es menor.
El problema inesperado: un Brasil más competitivo podría perjudicar una ventaja paraguaya
Aquí aparece uno de los puntos más interesantes de la investigación.
Paraguay compite con Brasil por inversiones industriales y empresariales. Parte del atractivo paraguayo está relacionado con sus menores costos de producción y determinadas ventajas fiscales y regulatorias frente al mercado brasileño.
Según los datos citados por Farmnews, el 62% de las exportaciones de las maquiladoras paraguayas durante el primer semestre de 2026 tuvo como destino Brasil. Esto demuestra hasta qué punto las economías están conectadas.
Por eso aparece una paradoja.
Si Flávio lograra reducir impuestos, costos regulatorios y cargas sobre las empresas brasileñas, Brasil podría volverse más competitivo y disminuir una de las razones que llevan a determinados empresarios a considerar Paraguay como destino de inversión.
Eso sería positivo para la economía brasileña, pero podría reducir una ventaja relativa paraguaya.
La propia investigación aclara que se trata de una inferencia sobre la competencia entre ambientes empresariales y no de una intención atribuida a Flávio.
Itaipú puede terminar siendo el verdadero termómetro
Aunque la política electoral pueda concentrarse en ideología, seguridad o economía, para Paraguay la cuestión de Itaipú probablemente tenga un peso mucho mayor que cualquier afinidad política.
La central hidroeléctrica es uno de los principales activos estratégicos de la relación bilateral. La revisión del Anexo C puede determinar cuestiones económicas de enorme importancia para ambos países y será negociada en un contexto en el que Paraguay buscará defender sus intereses y Brasil intentará proteger los suyos.
Por eso, la pregunta para Asunción no debería ser simplemente “¿Lula o Flávio?”, sino “¿qué condiciones ofrecerá cada gobierno para negociar Itaipú, el comercio, la energía y la frontera?”.
Un presidente brasileño puede ser ideológicamente cercano al Gobierno paraguayo y, aun así, defender duramente los intereses brasileños en una negociación.
El Mercosur también marca una diferencia
La otra cuestión estructural es el Mercosur.
Lula presenta al bloque como una plataforma central de integración económica, productiva, política y social de Sudamérica. Para Paraguay, un país relativamente pequeño frente a Brasil y Argentina, negociar dentro de un bloque puede proporcionar una escala y una capacidad de negociación que difícilmente tendría actuando completamente solo.
Flávio, en cambio, plantea apertura comercial, acuerdos e integración del Brasil con los grandes polos económicos, pero el programa analizado no define con claridad qué papel ocuparía el Mercosur en esa estrategia.
Y aquí aparece una cuestión fundamental: un Brasil que privilegie acuerdos bilaterales y relaciones externas más flexibles podría ofrecer nuevas oportunidades comerciales, pero también reducir la centralidad del Mercosur.
Para Paraguay, ambas posibilidades tienen ventajas y riesgos.
Un Mercosur fuerte puede proporcionar estabilidad y escala. Una política comercial brasileña más flexible podría abrir oportunidades fuera del bloque. La cuestión será determinar qué estrategia termina prevaleciendo.
Entonces, ¿quién le conviene más al Paraguay?
La respuesta de Farmnews es bastante clara, aunque no absoluta.
Con la información disponible al 20 de agosto de 2026, Lula ofrece al Estado paraguayo un menor riesgo institucional en el corto plazo, principalmente porque existen negociaciones en marcha, interlocutores conocidos y compromisos explícitos con el Mercosur, la integración energética y la cooperación fronteriza.
Flávio, en cambio, representa una mayor posibilidad de cambio, particularmente en seguridad, reducción de impuestos, apertura comercial y competitividad. Pero esa posibilidad viene acompañada de mayores incógnitas sobre Itaipú y el Mercosur.
Por eso, desde una perspectiva estrictamente paraguaya, la conclusión no debería transformarse en una defensa automática de uno u otro candidato.
Lula ofrece previsibilidad; Flávio ofrece cambio.
Y Paraguay debe decidir qué combinación de previsibilidad, seguridad, competitividad, integración y autonomía económica protege mejor sus intereses nacionales.
Hay además una conclusión que merece especial atención: Paraguay no debería construir su estrategia nacional dependiendo exclusivamente de quién ocupe el Palacio del Planalto. Itaipú, el comercio y la frontera son asuntos de Estado. Paraguay necesita instituciones capaces de negociar con cualquier Gobierno brasileño y defender sus intereses independientemente de la orientación ideológica del presidente de turno.
La elección brasileña será importante para Paraguay, pero el verdadero desafío paraguayo será no convertir esa elección en una dependencia política. Lula puede ofrecer mayor previsibilidad en la relación bilateral; Flávio puede abrir un escenario de transformación económica y una política fronteriza más dura. Ambos modelos contienen oportunidades y riesgos. Para Asunción, la mejor estrategia no debería ser apostar todo a un candidato brasileño, sino prepararse para negociar con cualquiera que gane, defendiendo Itaipú, ampliando mercados, fortaleciendo la industria nacional, mejorando la infraestructura fronteriza y utilizando el Mercosur cuando sea conveniente. La relación con Brasil es demasiado importante para Paraguay como para quedar reducida a una afinidad ideológica.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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