Paraguay empieza a mostrar resultados concretos de su estrategia para atraer capital extranjero mediante el programa Investor Pass, que en sus primeros meses de vigencia ya permitió canalizar inversiones declaradas por US$ 31,03 millones y proyecta la creación de 1.026 empleos formales. El mecanismo, presentado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) en abril de 2026, busca convertir al país en un destino más ágil para empresarios extranjeros que desean invertir y, al mismo tiempo, obtener la residencia permanente. Durante el primer semestre fueron emitidas 140 Constancias de Inversionista Extranjero, con capital procedente principalmente de Brasil, España, Argentina, Suiza y Estados Unidos.
El Investor Pass representa una modificación importante en la estrategia paraguaya de captación de inversiones porque combina un incentivo económico con una ventaja migratoria concreta. El extranjero que cumple con las condiciones del programa puede acceder directamente a la residencia permanente, evitando el recorrido tradicional que exige primero una residencia temporal de dos años. Para empresarios que buscan establecerse en Paraguay, esta simplificación puede convertirse en un factor decisivo al momento de comparar el país con otros destinos de la región.
El programa no se limita a un único tipo de inversión. La Resolución 283 amplió las posibilidades y estableció cuatro categorías: Productiva, Inmobiliaria, Financiera y Turística. La modalidad Productiva exige una inversión mínima de US$ 70.000, mientras que la Inmobiliaria y la Financiera parten de US$ 200.000 y la Turística requiere al menos US$ 150.000. La diferencia fundamental es que la inversión productiva debe presentar un plan de negocios y comprometer la generación de al menos cinco empleos formales.
Esta diversificación permite que el capital extranjero pueda ingresar a Paraguay mediante diferentes instrumentos y proyectos, desde industria y manufactura hasta turismo, hotelería, servicios profesionales, tecnología, fondos de inversión, bonos, acciones y determinados proyectos inmobiliarios. De acuerdo con los especialistas consultados por ABC, la categoría Productiva continúa liderando en volumen acumulado debido a que tiene mayor antigüedad, pero las modalidades Inmobiliaria y Financiera ya están ganando terreno entre los nuevos inversores.
Uno de los datos más relevantes es precisamente la procedencia diversificada de los capitales. Brasil, España, Argentina, Suiza y Estados Unidos aparecen entre los principales países de origen de los inversores que utilizaron el mecanismo durante su primera etapa. Esto muestra que Paraguay no está dependiendo exclusivamente de un único mercado para atraer capitales, sino que intenta posicionarse como una alternativa para empresarios de distintos países que buscan estabilidad, costos competitivos y un marco tributario considerado favorable.
Para el Gobierno paraguayo, el atractivo del país está relacionado con varios factores. Entre ellos aparecen la estabilidad macroeconómica, una carga tributaria relativamente baja, el régimen territorial de tributación, el costo de la energía y los incentivos disponibles para determinadas actividades productivas. La posibilidad de utilizar el régimen de maquila, que bajo determinadas condiciones aplica una tributación del 1%, también aparece como uno de los elementos que despierta mayor interés entre los inversores que analizan producir y exportar desde Paraguay.
El impacto económico, sin embargo, debe analizarse con precisión. Los US$ 31 millones corresponden a inversiones declaradas dentro del programa durante su primer semestre y los 1.026 empleos son puestos proyectados, no necesariamente empleos ya creados. Esta diferencia es importante para medir correctamente los resultados. La verdadera evaluación del Investor Pass tendrá que hacerse a medida que los proyectos avancen, se concreten las inversiones y los puestos de trabajo previstos comiencen efectivamente a generarse.
La modalidad productiva es la que presenta el impacto laboral más directo. El programa exige un mínimo de cinco empleos formales por proyecto, y es justamente en sectores como industria y maquila donde la llegada de capital puede traducirse más rápidamente en puestos de trabajo, producción y exportaciones. En cambio, cuando el inversor utiliza instrumentos financieros, el impacto sobre el empleo puede ser indirecto y depender de la actividad económica que posteriormente genere ese capital.
Otro aspecto destacado es que el Investor Pass no funciona simplemente como una vía rápida para obtener residencia. El MIC lo presenta como un canal destinado a inversores con un compromiso económico verificable. Los beneficiarios deben informar sobre el avance de sus proyectos, mientras que el proceso comienza con la estructuración de la inversión y la obtención de la Constancia de Inversionista Extranjero ante el MIC, a través del SUACE, antes de iniciar el trámite de residencia permanente ante Migraciones.
El sistema también tiene límites que todavía deben ser aclarados. Uno de los principales puntos de incertidumbre se encuentra en la categoría inmobiliaria, porque la adquisición del inmueble no puede estar destinada al uso personal o familiar del inversor. El objetivo es que el capital tenga una finalidad económica, pero esta condición puede generar dudas entre empresarios que inicialmente identifican el programa como una alternativa para combinar inversión patrimonial y residencia. La precisión de las reglas será fundamental para evitar interpretaciones diferentes y mantener la confianza de los inversores.
Los primeros diez casos analizados por Cadiem representan, según la información recogida por ABC, un piso de aproximadamente US$ 2 millones canalizados hacia el mercado de capitales o proyectos inmobiliarios habilitados. Entre los inversores aparecen empresarios vinculados a tecnología, servicios digitales, turismo, hotelería, industria, manufactura y servicios profesionales y financieros. Este perfil muestra que el interés no se concentra exclusivamente en grandes corporaciones: también existe un segmento de empresarios y patrimonios diversificados que buscan establecer una parte de sus actividades en Paraguay.
La principal ventaja competitiva frente a otros países de la región parece estar, por ahora, en la combinación entre inversión y residencia permanente. Los especialistas consultados consideran que la simplificación del procedimiento puede resultar especialmente atractiva para empresarios que ya tienen decidido invertir o radicar parte de sus operaciones en Sudamérica. Para Paraguay, esto representa una oportunidad para transformar una decisión migratoria en una decisión económica: que quien llega al país no solamente viva allí, sino que también produzca, invierta, contrate trabajadores y participe de la economía formal.
Pero el desafío comienza después de atraer al inversor. Paraguay tendrá que demostrar que la rapidez inicial del Investor Pass se mantiene cuando el empresario intenta poner en marcha su proyecto real. Conseguir una residencia puede ser relativamente sencillo frente al desafío posterior de abrir una empresa, obtener permisos, contratar personal, importar maquinaria, acceder a servicios, cumplir regulaciones y comenzar a producir. Si esos procesos continúan siendo burocráticos, la ventaja obtenida en la primera etapa puede perderse cuando el capital intenta convertirse en actividad económica concreta.
Por eso, el Investor Pass debe entenderse como una puerta de entrada y no como una política de inversión completa. El programa puede facilitar la llegada del empresario, pero necesita complementarse con infraestructura, seguridad jurídica, capacitación laboral, conectividad, energía competitiva, acceso a financiamiento y procesos administrativos eficientes. La inversión extranjera no se queda únicamente porque exista un incentivo inicial: permanece cuando encuentra condiciones para crecer.
El momento económico también resulta interesante. Mientras Paraguay registra un creciente interés por captar inversiones, el país enfrenta simultáneamente desafíos relacionados con el tipo de cambio, la competitividad de sus exportadores y la necesidad de generar empleos de mayor productividad. La llegada de capital extranjero puede ayudar a ampliar la base productiva, incorporar tecnología y abrir nuevos mercados, pero el beneficio será mucho mayor si las inversiones se concentran en actividades capaces de agregar valor dentro del territorio paraguayo.
El Investor Pass puede convertirse, por lo tanto, en una herramienta importante dentro de la estrategia paraguaya de atraer capital internacional, pero sus resultados deberán medirse más allá de las cifras iniciales. Los US$ 31 millones y los 1.026 empleos proyectados son una señal positiva, especialmente porque proceden de inversores de cinco mercados internacionales relevantes y abarcan sectores diversos. Sin embargo, el verdadero éxito llegará cuando esas inversiones se materialicen en fábricas, hoteles, empresas tecnológicas, proyectos turísticos, servicios, exportaciones y empleos permanentes. Paraguay consiguió hacer más sencilla la entrada del inversor; ahora debe conseguir que ese inversor encuentre razones suficientes para quedarse, producir, reinvertir y convertir su capital en desarrollo económico para el país.
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