Estados Unidos amaneció este miércoles con una de las figuras más queridas de su cultura popular convertida en símbolo de duelo nacional. Dolly Parton, cantante, compositora, actriz, empresaria y filántropa, murió el martes 25 de agosto a los 80 años en Nashville, Tennessee, después de una breve batalla contra el cáncer. Su fallecimiento provocó una reacción inmediata en todo el país y en el mundo de la música. El presidente Donald Trump anunció que las banderas estadounidenses permanecerán a media asta durante una semana en homenaje a la artista y la describió como una de las grandes cantantes de todos los tiempos. La Casa Blanca formalizó posteriormente la decisión mediante una proclamación presidencial que establece el izamiento a media asta hasta la puesta del sol del 1 de septiembre.
La noticia de su muerte fue comunicada por su familia después de que Parton falleciera en el Vanderbilt-Ingram Cancer Center de Nashville, rodeada de sus seres queridos. Su equipo señaló que había enfrentado “valientemente” una breve batalla contra el cáncer. Su sobrino Bryan Seaver, quien además trabajaba como responsable de su seguridad, fue quien anunció públicamente la muerte en un mensaje grabado, cumpliendo así un pedido que la propia Dolly le había realizado años atrás. La elección de un familiar para comunicar la noticia refleja también una característica de Parton: incluso después de convertirse en una estrella mundial, mantuvo una relación muy cercana con su familia y con las raíces humildes que marcaron su infancia.
El homenaje presidencial tiene una dimensión poco habitual. Trump ordenó que las banderas fueran colocadas a media asta en edificios públicos, instalaciones militares, buques y representaciones diplomáticas estadounidenses en el exterior hasta el 1 de septiembre. El presidente había escrito, tras conocer la noticia, que nunca había existido alguien como Dolly y que nunca volvería a existir. La medida convirtió la muerte de una artista de música country en un acontecimiento de alcance nacional, una demostración del lugar excepcional que Parton ocupaba en la cultura estadounidense.
Pero el homenaje también adquiere un significado particular porque Dolly Parton trascendió ampliamente la música country. Durante casi seis décadas construyó una carrera que incluyó canciones convertidas en clásicos internacionales, películas, televisión, negocios, parques temáticos y proyectos educativos. Canciones como Jolene, 9 to 5, Coat of Many Colors y I Will Always Love You atravesaron generaciones y fronteras. Su voz, su imagen y su particular sentido del humor hicieron de ella una personalidad reconocible incluso para personas que no seguían habitualmente la música country.
Una de las historias que mejor explica quién fue Dolly ocurrió mucho antes de la fama. Parton nació el 19 de enero de 1946 en Sevier County, Tennessee, en una familia numerosa y de escasos recursos. Su infancia quedó marcada por la pobreza, pero también por la música y por la importancia que su familia daba a la fe. De aquellas experiencias surgió una de las canciones más personales de su repertorio, Coat of Many Colors, inspirada en un abrigo confeccionado por su madre con retazos de tela. Lo que para un niño podía representar vergüenza o pobreza, Dolly lo convirtió años después en una historia sobre amor familiar, dignidad y orgullo por las propias raíces.
La pobreza de su infancia nunca desapareció de su memoria y terminó convirtiéndose en una de las fuerzas más importantes de su trabajo filantrópico. Su padre, Robert Lee Parton, nunca aprendió a leer, y Dolly convirtió esa experiencia familiar en una de las iniciativas más importantes de su vida: la Imagination Library, creada en 1995 para entregar libros gratuitamente a niños. El proyecto comenzó en Tennessee y posteriormente se expandió a los 50 estados de Estados Unidos y a otros países como Canadá, Reino Unido, Australia y República de Irlanda. Para 2018, el programa había alcanzado la entrega de su libro número 100 millones.
Esa faceta permite entender por qué la reacción ante su muerte fue tan amplia. Parton no utilizó su fortuna únicamente para construir una carrera empresarial; también creó mecanismos para devolver parte de lo que había recibido de la sociedad. Su fundación dedicada a la lectura se convirtió en una de las iniciativas de alfabetización infantil más conocidas de Estados Unidos. Además, apoyó proyectos de educación, investigación médica, ayuda ante desastres y diferentes causas sociales. Su legado, por tanto, no puede medirse solamente en discos vendidos o premios obtenidos.
Incluso en momentos de emergencia nacional su nombre apareció detrás de proyectos científicos y sociales. Parton contribuyó económicamente a la investigación que ayudó al desarrollo de la vacuna contra el COVID-19 de Moderna, una participación que posteriormente se convirtió en una de las historias más llamativas de su faceta filantrópica. Reuters destacó también su apoyo a diversas causas sociales y humanitarias, mientras figuras políticas de distintos sectores recordaron que su influencia iba mucho más allá de la música.
Su capacidad para cruzar fronteras políticas también quedó demostrada después de su muerte. Las condolencias llegaron desde sectores ideológicamente muy diferentes, algo poco habitual en una época marcada por la polarización política estadounidense. El senador Bernie Sanders destacó su trabajo en favor de la alfabetización, la educación, la salud y la ayuda ante desastres. Mientras tanto, políticos republicanos de Tennessee la recordaron como una de las grandes figuras de la historia del estado. Esa diversidad de homenajes revela que Parton consiguió algo extraordinario: ser profundamente popular sin quedar encerrada en una única identidad política.
La relación de Dolly con Donald Trump también tuvo una particularidad. Durante la presidencia de Trump se le ofreció en dos ocasiones la Medalla Presidencial de la Libertad, pero Parton decidió no aceptarla. Ella explicó posteriormente que en una de las ocasiones su marido estaba enfermo y que durante la pandemia no quería viajar. El rechazo de esas distinciones no impidió que Trump expresara ahora públicamente su admiración por ella ni que ordenara un homenaje oficial tras su muerte.
Su vida sentimental también estuvo marcada por una relación extraordinariamente duradera. Dolly Parton y Carl Dean estuvieron casados durante casi 60 años. Se conocieron en 1964, poco después de que ella llegara a Nashville, cuando se encontraron frente a una lavandería. Se casaron dos años después y mantuvieron durante décadas una relación extremadamente reservada. Dean murió en marzo de 2025, a los 82 años, y su pérdida fue un golpe profundo para Parton.
En los últimos meses de su vida, Dolly continuó vinculada a sus proyectos y mantuvo públicamente una actitud de fortaleza. La muerte de su marido había dejado una herida importante, pero ella continuó trabajando y hablando de nuevos proyectos. Esa capacidad de mantenerse activa incluso después de pérdidas personales ayudó a construir la imagen de una mujer extraordinariamente resistente. Su fallecimiento, por eso, sorprendió a muchos de sus admiradores, especialmente porque Parton había permanecido vinculada a la vida pública durante décadas y continuaba siendo una figura activa de la cultura estadounidense.
La reacción del mundo artístico fue inmediata. Reba McEntire, Linda Ronstadt, Blake Shelton, Kacey Musgraves, Julia Roberts, Paul McCartney, Taylor Swift, Beyoncé y muchas otras figuras expresaron su dolor. Blake Shelton recordó a Parton como exactamente la persona que el público imaginaba: cariñosa, divertida y cercana. Linda Ronstadt, que grabó con ella y Emmylou Harris los históricos álbumes Trio, describió esas experiencias musicales como algunas de las más extraordinarias de su vida.
Una de las historias más entrañables llegó de Billy Ray Cyrus, cuya hija Miley Cyrus fue ahijada de Dolly. Cyrus recordó incluso un episodio ocurrido en 1992, cuando acudió al camerino de Parton para disculparse por rumores de prensa que afirmaban que ambos mantenían una relación. Según su recuerdo, Dolly respondió con humor, demostrando una vez más una de las características que acompañaron toda su carrera: la capacidad de transformar situaciones incómodas en una oportunidad para reírse y seguir adelante.
Su legado también incluye una de las grandes historias de transformación personal de la cultura estadounidense. La niña nacida en una familia pobre de Tennessee terminó convirtiéndose en una de las artistas más exitosas del mundo, pero nunca dejó que la fama borrara la memoria de sus orígenes. Esa conexión con su infancia estuvo presente en su música, en sus proyectos educativos y en la forma en que hablaba de sus padres y hermanos. Su historia demostró que el éxito económico y artístico podía convivir con una identidad profundamente vinculada a la comunidad de donde provenía.
Dolly también consiguió algo que muy pocos artistas logran: convertirse en una figura cultural para varias generaciones simultáneamente. Sus canciones fueron conocidas por quienes crecieron en los años 70 y 80, mientras generaciones posteriores la descubrieron a través del cine, la televisión, versiones de sus canciones y colaboraciones con artistas mucho más jóvenes. Su presencia en Hannah Montana, donde participó junto a su ahijada Miley Cyrus, permitió que millones de jóvenes conocieran a la artista detrás de canciones que ya tenían décadas de historia.
El homenaje de Trump, por lo tanto, no debe interpretarse únicamente como un reconocimiento a una cantante. Las banderas a media asta representan el reconocimiento oficial a una figura que se convirtió en parte de la identidad cultural estadounidense. Parton fue cantante, compositora, actriz, empresaria y filántropa, pero sobre todo consiguió construir una imagen pública basada en la cercanía. Su capacidad para hablar tanto a las grandes masas como a las personas que conocían su historia personal explica por qué su muerte generó una reacción que atravesó géneros musicales, generaciones y posiciones políticas.
Dolly Parton deja ahora una ausencia difícil de llenar, pero también una obra extraordinariamente extensa. Deja canciones que seguirán siendo interpretadas, películas que continuarán siendo vistas, historias que seguirán inspirando y, quizá más importante que todo eso, millones de niños que recibieron libros gracias a una mujer que nunca olvidó que su propio padre no había tenido la oportunidad de aprender a leer. El homenaje de Estados Unidos, con sus banderas a media asta hasta el 1 de septiembre, es la expresión oficial de un duelo que ya se había instalado en las calles de Nashville y en las redes sociales de millones de admiradores. Dolly Parton convirtió una infancia humilde en una carrera gigantesca, pero su mayor legado posiblemente no esté en los escenarios: está en haber utilizado su fama para abrir puertas para otros. Por eso, cuando Trump escribió que nunca hubo alguien como ella y que nunca lo habrá, no estaba hablando solamente de una estrella country. Estaba despidiendo a una mujer que durante casi seis décadas consiguió hacer de su música, su humor, su generosidad y sus propias raíces una parte inseparable de la historia estadounidense.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN CENTRAL
Prensa Mercosur es un diario online de iniciativa privada que fue fundado en 2001, donde nuestro principal objetivos es trabajar y apoyar a órganos públicos y privados.
- ★Kany García llegó a Paraguay con su “Puerta Abierta Tour” y una noche para cantar al amor, la nostalgia y las raíces
- ★Comienza la carrera por el Óscar internacional: Corea del Sur, Colombia y República Dominicana ya tienen sus cartas
- ★Estados Unidos rinde homenaje a Dolly Parton: Trump decreta una semana de luto por la muerte de la gran estrella de la música country
- ★Europa con poco presupuesto: estrategias para viajar, conocer más y gastar menos
- ★Golden Retriever: por qué esta raza es tan sociable y cómo la genética ayudó a construir su personalidad


