El Gobierno de Donald Trump suspendió temporalmente la programación de entrevistas consulares para personas que solicitan visas de inmigración hacia Estados Unidos, en una medida de alcance mundial que afecta a las embajadas y consulados estadounidenses y que introduce una nueva incertidumbre para quienes buscan obtener la residencia permanente en el país. El Departamento de Estado justificó la decisión por el inicio de un programa global de capacitación de funcionarios consulares, destinado a reforzar la evaluación de los solicitantes y, especialmente, a identificar a aquellas personas que podrían convertirse en dependientes de programas de asistencia pública estadounidense. La suspensión fue comunicada el 25 de agosto y, hasta ahora, el Gobierno no estableció una fecha para la normalización de los nuevos agendamientos.
La medida no significa que Estados Unidos haya suspendido todos los tipos de visas. El alcance conocido se concentra en las visas de inmigrante, utilizadas por personas que buscan establecerse permanentemente en territorio estadounidense. Las visas de no inmigrante, entre ellas las destinadas a turismo y negocios, no están incluidas en esta suspensión global. El Departamento de Estado mantiene otros servicios consulares y continúa procesando diferentes categorías de visas, aunque la política migratoria de la administración Trump ha incorporado durante los últimos meses controles adicionales y modificaciones en los procedimientos de solicitud.
Uno de los aspectos que más preocupación generó entre los solicitantes es que personas que ya tenían entrevistas programadas comenzaron a recibir comunicaciones informando que sus citas serían reprogramadas. Según informaciones citadas por Reuters y Financial Times, los solicitantes recibirán posteriormente nuevas fechas, pero el Gobierno todavía no informó cuánto tiempo durará la interrupción ni cuándo comenzará la nueva programación. Esto afecta especialmente a quienes ya habían avanzado durante meses o incluso años en procesos familiares o laborales destinados a obtener la residencia estadounidense.
El Departamento de Estado presentó la decisión como una medida administrativa vinculada a la capacitación de los funcionarios consulares. La formación será realizada en embajadas y consulados estadounidenses de todo el mundo y busca establecer criterios más uniformes para evaluar las solicitudes. Entre los objetivos señalados está capacitar a los funcionarios para determinar si un solicitante podría convertirse en una persona dependiente de beneficios públicos en Estados Unidos. Washington sostiene que el procedimiento permitirá realizar evaluaciones más completas y consistentes antes de autorizar la entrada de inmigrantes.
Sin embargo, la suspensión ocurre dentro de un contexto mucho más amplio: el segundo mandato de Donald Trump está marcado por una ofensiva contra la inmigración tanto irregular como legal. La administración ha impulsado deportaciones, restricciones de entrada, revisión de visas y green cards y controles más estrictos sobre los antecedentes y circunstancias personales de los extranjeros. La nueva pausa en las entrevistas de inmigración se suma a otras medidas que han elevado la incertidumbre para personas que buscan ingresar legalmente a Estados Unidos para trabajar, reunirse con familiares o establecer su residencia.
Uno de los criterios que adquiere especial importancia es el denominado “public charge”, relacionado con la posibilidad de que un extranjero dependa de determinados beneficios públicos. La capacitación anunciada por el Departamento de Estado pretende precisamente preparar a los funcionarios para aplicar de manera uniforme este tipo de evaluación. El Gobierno sostiene que la finalidad es impedir que personas que eventualmente dependan de recursos públicos obtengan determinadas visas, mientras que organizaciones de derechos civiles cuestionan que criterios de este tipo puedan terminar perjudicando de manera desproporcionada a determinados grupos de inmigrantes.
La decisión también llega después de una serie de conflictos judiciales entre el Gobierno Trump y los tribunales estadounidenses en materia migratoria. Una jueza federal anuló recientemente una política que suspendía la emisión de visas para ciudadanos de 75 países, al considerar que la medida excedía la autoridad del secretario de Estado. El caso es relevante porque demuestra que algunas de las restricciones migratorias impulsadas por la Casa Blanca están siendo sometidas a revisión judicial y que las decisiones administrativas en materia de visas pueden terminar enfrentándose a nuevos litigios.
La administración también ha avanzado contra personas que ingresaron legalmente al país pero posteriormente utilizaron mecanismos migratorios que el Gobierno considera abusivos. En paralelo a la suspensión de entrevistas, Estados Unidos prepara la posible revocación de hasta 200.000 visas B1 y B2 de turismo y negocios concedidas entre 2016 y 2026 a extranjeros que solicitaron o están solicitando asilo después de ingresar al país. Esa iniciativa sería una de las mayores operaciones de revocación colectiva de visas en la historia estadounidense y forma parte de la misma estrategia de endurecimiento migratorio.
Para los inmigrantes que ya se encuentran en proceso, el principal problema inmediato es la incertidumbre sobre los plazos. Una entrevista consular representa una de las etapas finales de numerosos procedimientos de inmigración, particularmente en casos de reunificación familiar y determinadas categorías laborales. Una reprogramación puede afectar planes de viaje, contratos de trabajo, mudanzas, reuniones familiares y otros compromisos organizados alrededor de una fecha prevista. Hasta que el Departamento de Estado publique nuevas instrucciones, quienes tengan procesos en curso deberán prestar especial atención a las comunicaciones oficiales de la embajada o consulado correspondiente.
Para los brasileños, la noticia tiene especial relevancia porque Brasil forma parte de la red mundial de países afectados por la suspensión de nuevos agendamientos de visas de inmigrante. La medida no equivale a una suspensión de las visas de turismo para brasileños ni implica automáticamente la cancelación de visas estadounidenses que ya se encuentren válidas. El propio Departamento de Estado ha aclarado en otras modificaciones recientes que las medidas dirigidas a determinados procedimientos de inmigración no necesariamente afectan visas vigentes.
La diferencia entre visa de inmigrante y visa de no inmigrante es fundamental para comprender el alcance de la decisión. La primera está destinada a personas que buscan establecer residencia permanente en Estados Unidos y puede estar vinculada, entre otras posibilidades, a familiares de ciudadanos o residentes estadounidenses y a determinadas categorías laborales. La segunda comprende permisos temporales, como los utilizados para turismo, negocios o determinados estudios y trabajos. La suspensión anunciada esta semana se refiere al primer grupo y, por tanto, no significa que un turista brasileño que necesite solicitar una visa B1/B2 haya quedado automáticamente impedido de hacerlo.
El Gobierno estadounidense tampoco informó todavía cuánto durará la pausa. El argumento oficial es que los funcionarios necesitan completar el entrenamiento global antes de retomar plenamente el calendario, pero no se ha divulgado una fecha concreta. Esa ausencia de plazo es precisamente uno de los elementos que genera mayor preocupación entre abogados de inmigración y solicitantes, ya que impide calcular cuánto tiempo podrían prolongarse los procesos afectados. Las personas con entrevistas canceladas deberán esperar nuevas instrucciones para conocer la fecha de reprogramación.
La suspensión mundial de las entrevistas para visas de inmigrantes representa, por tanto, una nueva etapa en el endurecimiento de la política migratoria de Donald Trump. Aunque el Gobierno presenta la medida como una pausa administrativa destinada a capacitar a los funcionarios y mejorar los controles, su aplicación se produce dentro de una estrategia mucho más amplia de revisión de la inmigración legal, restricciones de entrada y controles sobre quienes pretenden establecerse en Estados Unidos. Para los solicitantes, la consecuencia inmediata es la incertidumbre: quienes tenían entrevistas programadas deberán esperar una nueva fecha, mientras que quienes todavía no habían conseguido una cita enfrentan una pausa sin plazo definido. Por ahora, el Gobierno no ha anunciado cuándo se reabrirá normalmente el calendario mundial de entrevistas para visas de inmigrante.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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