La Estación Espacial Internacional (EEI) volvió a convertirse este martes en escenario de una operación de alta precisión cuando el astronauta de la NASA Anil Menon y la astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Sophie Adenot realizaron una caminata espacial para completar la instalación de una nueva antena de comunicaciones de alta velocidad. La misión comenzó a las 8:27 de la mañana, hora del Este de Estados Unidos, y concluyó a las 14:57, después de 6 horas y 30 minutos de trabajo fuera de la estación. La operación permitió instalar y conectar correctamente una antena Space-to-Ground destinada a mantener las comunicaciones de alta velocidad entre la EEI y el centro de control de la NASA en Houston.
La misión de este martes fue en realidad la segunda etapa de un trabajo que comenzó el 18 de agosto. Durante aquella primera caminata, que duró 6 horas y 23 minutos, Menon y Adenot retiraron una antena Space-to-Ground que había presentado una falla y la aseguraron temporalmente en la estructura exterior de la estación. Sin embargo, el desmontaje demandó más tiempo del previsto porque los astronautas tuvieron dificultades para desconectar algunos cables eléctricos y aflojar determinados pernos. Como consecuencia, la instalación de la unidad de reemplazo tuvo que ser postergada para una segunda salida al espacio.
La nueva antena tiene una función que puede parecer invisible desde la Tierra, pero resulta fundamental para el funcionamiento cotidiano de la estación espacial. Este sistema permite transmitir grandes volúmenes de información entre la EEI y las instalaciones de control terrestre. Gracias a ese enlace se pueden enviar datos científicos, información operacional, imágenes y otros contenidos generados en el laboratorio orbital. NASA explicó que la antena constituye un vínculo crítico para las comunicaciones de alta velocidad entre la estación y el Centro de Control de Misión en Houston.
La operación exigió una coordinación extraordinaria entre los astronautas que trabajaban fuera de la estación y los compañeros que permanecían dentro. Menon fue trasladado mediante el brazo robótico Canadarm2 hasta el lugar donde se encontraba la antena de repuesto, mientras Adenot permanecía asegurada a la estructura de la EEI y colaboraba con la instalación. Desde el interior, los astronautas de la NASA Jack Hathaway y Jessica Meir participaron en las operaciones de apoyo y en el control del brazo robótico. La maniobra requirió movimientos extremadamente precisos porque cualquier error durante el traslado o la conexión podía retrasar nuevamente la instalación.
Una vez instalada físicamente la antena, Menon y Adenot tuvieron que realizar las conexiones eléctricas y de datos necesarias para ponerla en funcionamiento. No se trataba simplemente de fijar una pieza a la estructura exterior de la estación: el equipo debía quedar correctamente integrado con los sistemas existentes para que pudiera transmitir información entre el laboratorio orbital y la Tierra. NASA informó después de la caminata que las primeras comprobaciones mostraron que la nueva antena tenía alimentación eléctrica y transmisión de datos adecuadas. Los controladores terrestres continuarían realizando pruebas durante la noche para comprobar su funcionamiento completo.
El éxito de la operación también tiene un significado especial para la astronauta francesa Sophie Adenot, quien realizó su segunda caminata espacial. En la misión anterior, del 18 de agosto, se había convertido en la primera mujer francesa en realizar una actividad extravehicular. En esta segunda operación volvió a trabajar directamente sobre la estructura exterior de la EEI, consolidando una trayectoria que combina ingeniería, aviación y exploración espacial dentro de la misión Expedition 75.
Para Anil Menon, en tanto, la operación representó su tercera caminata espacial. El astronauta de la NASA fue responsable de algunas de las maniobras más complejas de la jornada, incluido el desplazamiento mediante el Canadarm2 para acceder al lugar de instalación. Menon y Adenot trabajaron con trajes espaciales especialmente diseñados para proporcionar oxígeno, regulación térmica, comunicaciones y protección frente al ambiente extremo del espacio exterior.
La operación de este martes fue además la caminata espacial número 98 de Estados Unidos y la número 283 realizada en apoyo del montaje, mantenimiento y actualización de la Estación Espacial Internacional. Estos números permiten dimensionar la enorme cantidad de trabajo acumulado durante décadas para mantener operativo un laboratorio que permanece en órbita aproximadamente a 400 kilómetros sobre la superficie terrestre.
La EEI funciona como una infraestructura científica permanente y requiere mantenimiento continuo debido a las condiciones extremas del espacio. Componentes eléctricos, sistemas de comunicaciones, paneles solares, estructuras y mecanismos exteriores están sometidos a radiación, temperaturas extremas, vacío y el impacto potencial de pequeñas partículas orbitales. Por esa razón, la sustitución de una antena no es una tarea excepcional dentro de la vida de la estación, sino parte de un programa permanente de mantenimiento y modernización.
La antena instalada también demuestra hasta qué punto las comunicaciones son esenciales para la investigación espacial. Los experimentos realizados a bordo de la EEI generan constantemente información que debe ser enviada a científicos e ingenieros en la Tierra. Desde investigaciones médicas sobre el comportamiento del cuerpo humano en microgravedad hasta experimentos de materiales, biología, inteligencia artificial y observación terrestre, una parte importante del valor científico de la estación depende de la capacidad de transportar los datos hacia los laboratorios y centros de control.
Durante esta misma etapa de la Expedition 75, los astronautas continúan realizando investigaciones sobre el cuerpo humano en microgravedad, observación de la Tierra y nuevas tecnologías. NASA informó que otros miembros de la tripulación trabajaron en estudios sobre el sistema respiratorio, actividad física, inteligencia artificial y observación de diferentes regiones del planeta. Esto significa que las caminatas espaciales no constituyen el objetivo principal de la estación, sino una parte de la infraestructura necesaria para mantener funcionando el laboratorio donde se desarrollan esas investigaciones.
La misión también muestra la importancia de la cooperación internacional. Menon representa a Estados Unidos y Adenot a Europa, mientras la Expedition 75 reúne astronautas de distintas agencias y países. En el interior de la estación participan además cosmonautas de Roscosmos. La EEI continúa siendo uno de los ejemplos más importantes de cooperación científica internacional, incluso en un contexto geopolítico en el que las relaciones entre algunas de las potencias participantes atraviesan tensiones.
Después de completar la instalación, los astronautas aseguraron la antigua antena que había sido retirada durante la primera caminata y la trasladaron a una plataforma destinada a piezas de repuesto sobre la estructura de la estación. De esta manera, la antigua unidad queda almacenada y disponible para su posterior análisis o eventual utilización de sus componentes.
El trabajo realizado este martes también puede considerarse una muestra de cómo funciona la ingeniería espacial moderna: cada componente debe ser diseñado para ser reparado o reemplazado a cientos de kilómetros de la Tierra por personas que trabajan en un ambiente sin presión atmosférica y con movilidad limitada. Los astronautas no pueden simplemente “agarrar una herramienta” como lo harían en un taller terrestre. Todo el procedimiento se entrena repetidamente antes de la misión y las herramientas, cables, correas y piezas se organizan con precisión para evitar pérdidas y errores.
La sustitución de esta antena forma parte de una serie de caminatas espaciales previstas por NASA durante agosto para actualizar y mantener diferentes sistemas de la estación. La agencia había programado otras actividades extravehiculares relacionadas con paneles solares, conexiones eléctricas y sistemas de transmisión de datos. La planificación se modifica según el resultado de cada operación, por lo que los equipos terrestres evalúan continuamente qué tareas deben realizarse en las siguientes salidas.
La exitosa instalación de la antena demuestra que, detrás de cada transmisión de datos que llega desde la Estación Espacial Internacional hasta la Tierra, existe una compleja infraestructura que debe mantenerse constantemente en funcionamiento. Anil Menon y Sophie Adenot pasaron seis horas y media expuestos al vacío espacial para realizar un trabajo que desde nuestro planeta puede parecer simplemente técnico, pero que resulta fundamental para mantener conectada a la EEI con los centros de control y los investigadores. La operación también refleja el enorme nivel de precisión, entrenamiento y cooperación internacional que exige mantener un laboratorio científico permanentemente habitado en órbita. Con la nueva antena instalada y las primeras pruebas de energía y transmisión dando resultados positivos, la estación cuenta ahora con un componente renovado para continuar enviando información científica y operacional a la Tierra, mientras sus tripulantes siguen ampliando los límites del conocimiento humano fuera de nuestro planeta.
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