Argentina expulsó del territorio nacional a un ciudadano peruano señalado como integrante de la estructura narcocriminal que operaba bajo el liderazgo de Raúl Martín Maylli Rivera, alias “Dumbo”, uno de los jefes narcos peruanos que durante años construyó una organización dedicada al tráfico de drogas en Villa Lugano y otros sectores de Buenos Aires. La medida fue ejecutada mediante un operativo coordinado entre organismos de seguridad y Migraciones, con el detenido trasladado bajo custodia hasta un vuelo con destino a Lima.
El hombre había sido detenido en septiembre de 2021, durante una serie de allanamientos realizados en Villa Fiorito, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. Según la investigación judicial, ocupaba un lugar relevante dentro de la organización y estaba relacionado con las tareas de comercialización y distribución de estupefacientes en el Barrio Padre Mugica, en Villa Lugano, uno de los principales territorios donde la banda de “Dumbo” había establecido su estructura.
La expulsión fue dispuesta después de la intervención de la Justicia y de la Dirección Nacional de Migraciones. La Policía Federal Argentina organizó un dispositivo especial debido a los antecedentes del detenido y a su vinculación con una organización narcocriminal. El traslado comenzó en una dependencia penitenciaria, continuó bajo custodia hasta el Aeroparque Jorge Newbery y terminó con su embarque en un vuelo hacia Perú, donde quedó a disposición de las autoridades de ese país.
La decisión forma parte de una política que el Gobierno argentino viene aplicando durante 2026 contra integrantes extranjeros de organizaciones dedicadas al narcotráfico. En enero, por ejemplo, fueron expulsados Mayra Alejandra Flores Villantoy, sobrina de “Dumbo”, y su pareja, Nicolás José Silva Amez, ambos de nacionalidad peruana y condenados por delitos vinculados con narcotráfico y acopio ilegal de armas.
La estructura de “Dumbo” había adquirido especial notoriedad por la disputa territorial en barrios populares de Buenos Aires. Según las investigaciones judiciales, la organización funcionaba con una estructura jerárquica, personas encargadas de alertar sobre la presencia policial, custodios armados y mecanismos destinados a controlar los accesos a las zonas donde se realizaba la venta de drogas.
El propio Raúl Martín Maylli Rivera fue detenido en Perú en octubre de 2022 después de permanecer prófugo. Para intentar ocultar su paradero, había utilizado documentación falsa que simulaba su fallecimiento y llegó incluso a tener una lápida con su nombre en Buenos Aires. La investigación conjunta entre Argentina y Perú permitió localizarlo finalmente en San Juan de Lurigancho.
Después de su extradición a Argentina, “Dumbo” quedó sometido a proceso judicial y posteriormente reconoció haber liderado la organización criminal. La Justicia lo vinculó con una estructura dedicada al comercio de estupefacientes y otros delitos asociados, mientras que distintos integrantes de la banda recibieron condenas.
La persecución de los integrantes del clan no terminó con la captura de su principal jefe. Durante los últimos años se produjeron distintas detenciones y expulsiones de personas relacionadas con esa estructura. En abril de 2024, por ejemplo, fue deportado a Perú Víctor Hugo Accapuri San Miguel, alias “Papucho”, considerado uno de los líderes territoriales de la organización y condenado en Argentina a cinco años de prisión por delitos relacionados con la comercialización de estupefacientes.
En junio de 2026 se produjo otra expulsión relacionada con el mismo clan. Un ciudadano peruano considerado integrante relevante de la organización fue trasladado a Lima después de una orden judicial y de un operativo coordinado por la Policía Federal, Migraciones y el Ministerio de Seguridad. La Justicia había señalado su participación en actividades vinculadas con la distribución de drogas en el Barrio Padre Mugica.
La sucesión de medidas muestra que las autoridades argentinas están intentando desarticular no solamente a los principales jefes de las organizaciones, sino también las estructuras que permanecen activas después de la caída de sus líderes. La expulsión de extranjeros condenados o sometidos a procesos judiciales aparece como una herramienta complementaria a las investigaciones penales y al control migratorio.
El caso también expone una dimensión regional del narcotráfico. La organización vinculada a “Dumbo” tenía conexiones con ciudadanos peruanos y desarrolló actividades en distintos puntos del área metropolitana de Buenos Aires. Su jefe consiguió escapar hacia Perú y permaneció allí hasta ser localizado, demostrando cómo las organizaciones criminales pueden aprovechar las fronteras internacionales para intentar eludir la acción de la Justicia.
Por esa razón, la cooperación entre Argentina y Perú resultó determinante tanto para la captura de “Dumbo” como para la posterior expulsión de integrantes de su estructura. La coordinación policial y judicial entre ambos países permitió localizar prófugos, concretar extradiciones y ejecutar medidas migratorias contra ciudadanos peruanos vinculados con la organización.
La política argentina de expulsiones también plantea una diferencia importante respecto de una deportación común. En estos casos, la medida se ejecuta después de la intervención judicial correspondiente y con participación de organismos especializados. El objetivo es impedir que personas condenadas o consideradas una amenaza vinculada con organizaciones criminales permanezcan en territorio argentino una vez cumplidas las condiciones legales para su expulsión.
La caída de “Dumbo” no significó el final inmediato de su estructura. La sucesión de detenciones y expulsiones demuestra que las organizaciones narcocriminales pueden mantener integrantes, vínculos y territorios incluso después de perder a sus principales jefes. Por eso, el desafío para las autoridades no se limita a capturar a los líderes, sino a impedir que sus redes sean reconstruidas por nuevos operadores.
La expulsión concretada ahora vuelve a poner ese problema en el centro de la agenda de seguridad argentina. Un integrante de una estructura que durante años disputó territorios para controlar el mercado de drogas dejó definitivamente el país y fue enviado a Perú.
Argentina busca cerrar así otro capítulo de la organización de “Dumbo”, mientras las autoridades mantienen la presión sobre las redes que quedaron después de la caída del jefe narco. La lucha contra estas estructuras ya no se limita a las calles donde operaban: también se desarrolla en cárceles, tribunales, aeropuertos, fronteras y mediante la cooperación entre los países de la región.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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