La relación entre Singapur y MERCOSUR tiene detrás una historia que comenzó mucho antes de la firma del acuerdo de libre comercio y que revela una estrategia diplomática mucho más amplia que la simple reducción de aranceles. En esa arquitectura, Tharman Shanmugaratnam ocupa un lugar particular: no fue quien inició ni cerró las negociaciones del tratado, pero su trayectoria como economista, ministro y responsable de algunas de las principales áreas económicas de Singapur ayuda a explicar la visión estratégica que hoy sostiene la expansión del país hacia América Latina.
La primera precisión es fundamental. El Acuerdo de Libre Comercio MERCOSUR-Singapur no nació durante la Presidencia de Tharman. El proceso comenzó institucionalmente en 2017, cuando el MERCOSUR, bajo la Presidencia Pro Tempore de Brasil, propuso iniciar un diálogo exploratorio con Singapur. Las negociaciones formales fueron lanzadas en 2018, tuvieron seis rondas y concluyeron sustancialmente el 20 de julio de 2022.
Pero la historia tampoco puede separarse de la trayectoria política de Tharman. Antes de llegar a la Presidencia, había ocupado durante años posiciones centrales en la conducción económica de Singapur, entre ellas ministro de Finanzas, ministro de Educación, viceprimer ministro y presidente de la Autoridad Monetaria de Singapur. Fue elegido presidente en septiembre de 2023 y asumió un cargo constitucionalmente apartidista.
Esa trayectoria es relevante porque Tharman no representa simplemente a un dirigente político que llegó a la Presidencia. Es uno de los principales arquitectos de la visión económica contemporánea de Singapur, basada en apertura comercial, competitividad, estabilidad institucional, inversión, educación, tecnología y conexión con las cadenas internacionales de producción.
Y esa visión coincide con el significado estratégico del acuerdo con MERCOSUR.
El tratado fue firmado el 7 de diciembre de 2023 en Río de Janeiro, apenas tres meses después de que Tharman asumiera la Presidencia. La firma estuvo a cargo del ministro de Relaciones Exteriores de Singapur, Vivian Balakrishnan, y de los ministros representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Los presidentes de los Estados miembros de MERCOSUR presenciaron el acto.
Por lo tanto, Tharman no fue el firmante del tratado, pero sí llegó a la Presidencia en el momento exacto en que el proyecto diplomático y comercial que Singapur había perseguido durante años comenzaba a convertirse en una realidad jurídica.
El acuerdo constituye un hecho histórico para ambos lados. Es el primer tratado de libre comercio de MERCOSUR con un país del Sudeste Asiático y el primer acuerdo comercial de Singapur con los cuatro Estados fundadores del bloque sudamericano.
La importancia económica es considerable. Singapur informó que en 2025 tenía cerca de 200 empresas operando en los mercados del MERCOSUR y que el comercio de bienes con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay alcanzó S$11.900 millones, más del 30% del comercio total de Singapur con América Latina.
Pero el verdadero alcance del acuerdo está en lo que hay detrás de los aranceles.
El MCSFTA contempla 15 capítulos que abarcan comercio de bienes, reglas de origen, aduanas, medidas sanitarias y fitosanitarias, servicios, movimiento de personas, inversiones, comercio electrónico, propiedad intelectual, compras públicas, pequeñas y medianas empresas y política de competencia.
Es decir, no se trata únicamente de vender más carne, soja o productos industriales.
El tratado intenta establecer reglas para que empresas de ambas regiones puedan invertir, prestar servicios, operar digitalmente y utilizar las dos economías como plataformas de acceso a mercados mucho mayores.
Ahí aparece una de las principales influencias conceptuales de Tharman.
La filosofía de Tharman: conectar regiones antes que encerrarse en ellas
En diferentes intervenciones internacionales, el presidente singapurense ha defendido una idea que ayuda a comprender su política exterior económica: los países pequeños y medianos no pueden depender de un único mercado o de una única potencia.
En octubre de 2025, durante una intervención en el Fondo Monetario Internacional, Tharman sostuvo que la transformación de las rutas comerciales internacionales obligaba a los países a crear nuevos corredores de comercio y a construir nuevas conexiones entre regiones.
La lógica es particularmente importante para Singapur.
El país tiene un territorio diminuto y prácticamente carece de recursos naturales comparables con los de grandes economías. Su riqueza depende de su capacidad para funcionar como plataforma logística, financiera, tecnológica y comercial.
Por eso Singapur no busca solamente vender productos propios.
Busca convertirse en el lugar desde donde las empresas de terceros países puedan entrar en otros mercados.
Esa es una de las claves para comprender el interés de Singapur en MERCOSUR.
Singapur puede ofrecer a las empresas sudamericanas una puerta de entrada al Sudeste Asiático, mientras que MERCOSUR ofrece a empresas asiáticas acceso a un mercado de aproximadamente 295 millones de personas y un PIB cercano a US$3 billones.
En otras palabras, el acuerdo funciona como una especie de puente comercial.
Y esa palabra —puente— aparece repetidamente en la diplomacia económica de Singapur.
Cuando el tratado fue firmado, el canciller Vivian Balakrishnan lo describió como un nuevo puente entre el Sudeste Asiático y América del Sur.
El dato que pone a Paraguay en el centro de la historia
La investigación encuentra aquí uno de los elementos más interesantes.
Durante una cena de Estado ofrecida en Singapur al presidente paraguayo Santiago Peña en mayo de 2025, Tharman reconoció explícitamente el papel de Paraguay en la conclusión de las negociaciones del acuerdo.
El presidente singapurense afirmó que durante la Presidencia Pro Tempore de MERCOSUR ejercida por Paraguay en el primer semestre de 2022, Paraguay fue instrumental para impulsar la conclusión sustantiva de las negociaciones del MCSFTA.
El dato cambia la perspectiva.
No fue simplemente un acuerdo entre Singapur y un bloque sudamericano.
Paraguay utilizó su posición dentro de MERCOSUR para empujar una negociación que terminó convirtiéndose en el primer tratado de libre comercio del bloque con el Sudeste Asiático.
La secuencia es clara:
2017: MERCOSUR abre el diálogo exploratorio con Singapur.
2018: comienzan las negociaciones formales.
2019–2021: continúan las rondas y el proceso se adapta a las restricciones provocadas por la pandemia.
2022: Paraguay ejerce la Presidencia Pro Tempore de MERCOSUR y se intensifican los esfuerzos.
20 de julio de 2022: MERCOSUR y Singapur anuncian la conclusión de las negociaciones.
7 de diciembre de 2023: se firma formalmente el tratado.
1 de febrero de 2026: entra en vigor para Paraguay y Singapur.
1 de marzo de 2026: entra en vigor para Uruguay y Singapur.
1 de agosto de 2026: entra en vigor para Brasil y Singapur.
Argentina continúa con su procedimiento interno de ratificación.
Esta cronología demuestra que el tratado fue producto de casi una década de construcción diplomática y comercial, no de una decisión aislada de un gobierno.
¿Dónde aparece realmente la influencia de Tharman?
Su influencia debe analizarse en tres niveles.
El primero es económico.
Tharman pertenece a una generación de dirigentes singapurenses formada alrededor de la idea de que una economía pequeña debe mantenerse abierta al comercio, atraer capital, desarrollar talento y conectarse permanentemente con el exterior. Su experiencia como ministro de Finanzas y presidente de la Autoridad Monetaria de Singapur lo convirtió en una figura especialmente vinculada a esa estrategia.
El segundo es diplomático.
Como presidente, Tharman no dirige diariamente las negociaciones comerciales —esa responsabilidad corresponde al Gobierno y a sus ministros—, pero ejerce una función de representación internacional de alto nivel.
Su agenda demuestra que utiliza esa posición para promover conexiones comerciales, inversión, cooperación tecnológica y diversificación de mercados.
En 2025, durante su visita a México, por ejemplo, presentó a Singapur y México como plataformas para regiones más amplias: México hacia América del Norte y Singapur hacia el Sudeste Asiático y Asia-Pacífico.
Ese mismo razonamiento se aplica a MERCOSUR.
El tercer nivel es estratégico.
Tharman entiende la economía mundial como una red de corredores regionales que necesitan conectarse.
En enero de 2026, durante el Foro Económico Mundial de Davos, sostuvo que el mundo necesita construir nuevas alianzas plurilaterales alrededor de intereses comunes y mencionó expresamente el acuerdo entre MERCOSUR y la Unión Europea como ejemplo de esa nueva arquitectura.
Y en otra intervención habló de la necesidad de crear nuevos arreglos comerciales para que las economías puedan mantener su crecimiento en un mundo de mayor fragmentación geopolítica.
Esto permite entender algo fundamental: para Tharman, el acuerdo con MERCOSUR no es simplemente un tratado bilateral de comercio. Forma parte de una estrategia mayor de diversificación y conectividad entre regiones.
Singapur busca mucho más que venderle a Sudamérica
El tratado elimina progresivamente aranceles sobre aproximadamente 96% de los productos a lo largo de 15 años, con acceso inmediato libre de aranceles para cerca del 25% de los productos.
Pero el verdadero potencial está en las inversiones.
Singapur es un centro financiero, logístico y tecnológico. MERCOSUR posee recursos naturales, producción agroindustrial, energía, minerales y un mercado de gran escala.
La complementariedad es evidente.
MERCOSUR necesita capital, tecnología, logística y acceso a mercados asiáticos.
Singapur necesita proveedores, alimentos, energía, materias primas y oportunidades de inversión.
Paraguay puede ofrecer producción agropecuaria y energía.
Brasil aporta escala industrial y agrícola.
Argentina agrega energía, alimentos, minería, tecnología y servicios.
Uruguay ofrece infraestructura, estabilidad institucional y servicios.
Singapur aporta conectividad con ASEAN y Asia-Pacífico.
El tratado permite que esas piezas comiencen a funcionar dentro de una arquitectura común.
El caso paraguayo puede ser especialmente importante
Tharman lo explicó durante su encuentro con Santiago Peña.
Singapur tiene interés en Paraguay como proveedor de alimentos y como plataforma de cooperación tecnológica y económica.
Paraguay es un importante exportador mundial de soja y carne, mientras Singapur busca consolidarse como centro de innovación y tecnología agroalimentaria en Asia.
Además, durante la visita de Peña a Singapur se avanzó en temas que van más allá del comercio tradicional: acceso sanitario para carne vacuna, porcina y avícola, créditos de carbono y cooperación educativa.
Esto es importante porque muestra cómo un tratado comercial puede generar una agenda mucho más amplia.
Una relación que puede beneficiar a todo MERCOSUR
El principal desafío será que el acuerdo no termine funcionando solamente para los países que ya tienen mayor capacidad exportadora.
El propio MERCOSUR sostiene que el tratado abre una vía estratégica hacia Asia-Pacífico y puede contribuir a aumentar el comercio, generar previsibilidad regulatoria y atraer inversiones.
Pero para aprovechar realmente esa oportunidad, los cuatro países tendrán que resolver problemas internos: infraestructura, logística, certificaciones sanitarias, costos portuarios, burocracia y diferencias regulatorias.
Un tratado no crea automáticamente exportadores.
Crea condiciones para que los exportadores puedan competir.
La tarea posterior corresponde a los gobiernos y al sector privado.
El acuerdo llega en un momento geopolítico particular
La importancia del tratado aumenta en 2026 porque el comercio mundial está atravesando una etapa de fragmentación.
Estados Unidos y China compiten por tecnología y cadenas de suministro.
Europa intenta diversificar proveedores.
Asia busca reducir su dependencia de determinados corredores comerciales.
MERCOSUR intenta multiplicar sus acuerdos externos.
Y Singapur, como economía profundamente dependiente del comercio internacional, necesita que las rutas comerciales permanezcan abiertas.
En ese contexto, MERCOSUR y Singapur tienen un interés estratégico coincidente: diversificar antes que depender.
Tharman lo ha expresado repetidamente en sus intervenciones internacionales.
La idea no es abandonar los mercados tradicionales.
Es crear otros.
El legado que puede dejar Tharman
Por eso, una investigación sobre Tharman y MERCOSUR debería evitar presentarlo simplemente como “el presidente que consiguió el acuerdo”.
La evidencia documental no sostiene esa afirmación.
El acuerdo fue negociado durante varios gobiernos y con participación de los ministros y equipos técnicos de MERCOSUR y Singapur. Paraguay tuvo un papel especialmente importante en 2022 y el tratado fue firmado por los ministros correspondientes en diciembre de 2023.
La historia más sólida es otra.
Tharman representa la continuidad de una estrategia de Singapur que entiende que la supervivencia y prosperidad de un país pequeño dependen de construir conexiones con grandes regiones económicas.
MERCOSUR es una de esas conexiones.
Y ahora esa estrategia empieza a producir resultados concretos.
El acuerdo ya está vigente entre Singapur y Paraguay, Uruguay y Brasil. Argentina es la pieza que falta para que el tratado alcance plenamente a los cuatro Estados fundadores de MERCOSUR.
Cuando Argentina complete su ratificación, el puente estará jurídicamente completo.
Y entonces aparecerá la verdadera prueba.
¿Será MERCOSUR capaz de utilizar el modelo singapurense para transformar un acuerdo comercial en inversiones, tecnología, logística, producción y empleos?
Esa es la pregunta que determinará si el pacto termina siendo simplemente otro tratado comercial o si se convierte en una de las principales puertas de entrada de MERCOSUR al Asia-Pacífico.
Y allí está posiblemente el mayor legado de Tharman para esta relación: haber defendido, desde su trayectoria económica y ahora desde la Presidencia, una concepción de Singapur como plataforma de conexión entre regiones, no como un mercado aislado.
Para MERCOSUR, el mensaje es igualmente importante.
Sudamérica no necesita elegir entre comerciar con Occidente o con Asia. Puede construir puentes con ambos.
El acuerdo con Singapur demuestra que esa estrategia ya no es una hipótesis.
Es una realidad jurídica que comenzó a entrar en vigor en 2026.
Y Paraguay, según el propio presidente de Singapur, fue uno de los actores decisivos para llevarla hasta allí.
Fuentes documentales principales: Gobierno de Singapur, The Istana, Ministerio de Comercio e Industria de Singapur, Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay y Secretaría del MERCOSUR.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★MERCOSUR necesita una infraestructura pensada para integrar fronteras y no solamente para inaugurar obras
- ★Paraguay busca convertir su posición dentro del MERCOSUR en una plataforma para nuevas inversiones y negocios regionales
- ★MERCOSUR: la educación se convirtió en uno de los pilares más concretos de la integración regional
- ★El Arancel Externo Común sigue siendo una de las grandes tareas pendientes del MERCOSUR: el bloque avanzó, pero las excepciones nacionales mantienen abierta la disputa
- ★La trama detrás del acuerdo MERCOSUR-Singapur: los negociadores que construyeron el puente comercial hacia Asia

