El fútbol portugués quedó de luto este sábado tras la muerte de Quévin Castro, un mediocampista de apenas 25 años que se desplomó durante un partido de preparación disputado en Malveira, en el distrito de Lisboa. Castro defendía al Real Sport Clube y se enfrentaba al Estrela da Amadora cuando, aproximadamente a los diez minutos de juego, sufrió un episodio súbito y cayó inconsciente sobre el terreno. Los equipos médicos acudieron inmediatamente para intentar reanimarlo y utilizaron un desfibrilador antes de trasladarlo a un hospital, pero el jugador no logró sobrevivir. El Sindicato de Jugadores Profesionales de Portugal informó que se trató de una parada cardiorrespiratoria.
La rapidez de la atención no consiguió evitar el desenlace. El encuentro se disputaba como parte de la preparación de ambos equipos cuando Castro comenzó a sentirse mal. El personal médico del Estrela da Amadora ingresó al campo para asistirlo y posteriormente intervinieron los servicios de emergencia. El futbolista fue trasladado a un centro hospitalario, donde finalmente se confirmó su fallecimiento. La noticia fue comunicada por su club, que expresó su profundo pesar y recordó a Castro como una persona que había dejado una huella importante tanto dentro como fuera del vestuario.
La muerte adquiere una dimensión todavía más dolorosa por la edad del jugador y por el momento en que ocurrió. Castro tenía solamente 25 años y acababa de regresar al fútbol portugués para incorporarse al Real Sport Clube. Su trayectoria, aunque todavía corta, había incluido experiencias en Inglaterra y Portugal y el paso por estructuras de formación de clubes de gran tradición. Antes de regresar a su país había desarrollado buena parte de su carrera en el fútbol inglés, donde llegó a jugar con el West Bromwich Albion y también pasó por otros equipos.
Castro tenía además una particular relación con el fútbol británico. Nacido en Portugal y criado en Inglaterra, comenzó su carrera sénior en el fútbol inglés y posteriormente pasó por las categorías inferiores del Chelsea. En 2021 llegó al West Bromwich Albion, donde consiguió alcanzar el primer equipo y debutar en la Copa de la Liga frente al Arsenal. Posteriormente fue cedido a otros clubes antes de continuar su carrera por diferentes instituciones inglesas. En 2026 había decidido regresar a Portugal para incorporarse al Real Sport Clube.
El West Bromwich Albion recibió la noticia con conmoción y anunció un homenaje al futbolista. El club inglés informó que sus jugadores utilizarán brazaletes negros en el próximo partido frente al Burnley y que habrá un minuto de aplausos en el minuto 25, en referencia a la edad que tenía Castro al morir. El homenaje muestra que, aunque su carrera profesional no llegó a desarrollarse durante muchos años en el máximo nivel, su paso por el fútbol inglés dejó vínculos que permanecieron después de su regreso a Portugal.
La tragedia también provocó una fuerte reacción entre las instituciones del fútbol portugués. La Asociación de Fútbol de Lisboa expresó sus condolencias, mientras el Estrela da Amadora, rival del Real Sport Clube en el encuentro, manifestó su pesar por la muerte del jugador. El partido quedó marcado por el episodio y el fútbol pasó inmediatamente a un segundo plano frente a la emergencia médica.
La muerte de Castro vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que aparece periódicamente en el deporte profesional: cómo detectar con anticipación problemas cardíacos que pueden no presentar síntomas evidentes. Una persona joven puede parecer físicamente apta para competir y, sin embargo, determinadas alteraciones cardíacas pueden permanecer ocultas hasta producir una emergencia. Pero en este caso concreto no se ha informado públicamente de una enfermedad cardíaca previa ni de una causa médica más específica que la parada cardiorrespiratoria comunicada por el Sindicato de Jugadores, por lo que no sería correcto especular sobre qué provocó el episodio.
El uso inmediato de un desfibrilador resulta particularmente significativo en este tipo de emergencias. Cuando una persona sufre un paro cardíaco súbito, cada minuto puede ser decisivo. La desfibrilación temprana, combinada con reanimación cardiopulmonar y asistencia médica avanzada, puede aumentar las posibilidades de supervivencia. En el caso de Castro, los equipos actuaron rápidamente, pero la intervención no consiguió revertir la situación.
El episodio también recuerda que la preparación física de un deportista no elimina todos los riesgos médicos. Los futbolistas profesionales y semiprofesionales están sometidos a esfuerzos intensos, aceleraciones, cambios bruscos de ritmo y condiciones competitivas que exigen una respuesta cardiovascular elevada. Los controles médicos permiten detectar determinados problemas, pero ninguna evaluación puede garantizar que una emergencia súbita jamás vaya a producirse.
Para Portugal, la noticia tiene además el peso de una pérdida ocurrida dentro de una nueva etapa de la carrera de Castro. El jugador había regresado a su país natal después de varios años en Inglaterra y se había incorporado al Real Sport Clube con la expectativa de continuar desarrollándose dentro del fútbol portugués. Su muerte interrumpió abruptamente ese proyecto cuando apenas habían transcurrido unos minutos del encuentro de preparación.
La historia de Quévin Castro queda así marcada por una paradoja particularmente dura: un jugador que había conseguido llegar al fútbol profesional y que todavía tenía por delante prácticamente toda su carrera murió cuando apenas comenzaba una nueva temporada. Tenía 25 años, había vuelto a Portugal y estaba disputando un partido que debía formar parte de la preparación deportiva del equipo.
El fútbol continuará jugando sus partidos, pero para quienes compartieron vestuario con Castro, el campo de Malveira quedará asociado para siempre con una de las escenas más difíciles que puede vivir un equipo: ver caer a un compañero y descubrir después que no volverá a levantarse.
El Real Sport Clube, el Estrela da Amadora, la Asociación de Fútbol de Lisboa y sus antiguos clubes se sumaron al duelo, mientras sus compañeros y aficionados comenzaron a despedir a un futbolista cuya carrera terminó demasiado pronto.
Quévin Castro murió a los 25 años, pero su historia deportiva había recorrido ya dos países y algunos de los nombres más conocidos del fútbol inglés. Su regreso a Portugal debía representar un nuevo capítulo. Terminó convirtiéndose, de manera inesperada, en el último.
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