
Chile registró en 2025 la tasa de notificación de sífilis más alta de su serie histórica, con 11.155 casos y 55,2 notificaciones por cada 100.000 habitantes. El dato surge del Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis 2025, elaborado por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud chileno, y representa un aumento de 2,4 veces respecto de hace una década. Aunque la mayor cantidad de casos continúa concentrándose entre personas de 20 a 39 años, el crecimiento registrado entre los mayores de 60 años encendió una alerta particular.
Uno de los datos más significativos aparece entre las mujeres de 60 años o más. La tasa pasó de 14,4 casos por cada 100.000 mujeres en 2021 a 28,8 en 2025, prácticamente el doble en apenas cuatro años. En los hombres de ese mismo grupo etario también hubo un incremento importante: los casos notificados pasaron de 419 en 2021 a 909 en 2025, con una tasa de 50,8 por cada 100.000 hombres.
En conjunto, las personas mayores de 60 años representaron el 13,9% de todas las notificaciones de sífilis registradas en Chile durante 2025, con 1.545 casos. El dato resulta especialmente relevante porque durante mucho tiempo las campañas de prevención de infecciones de transmisión sexual estuvieron dirigidas principalmente a adolescentes y adultos jóvenes.
Sin embargo, el grupo de 20 a 39 años continúa concentrando la mayor parte de las notificaciones. Según el informe sanitario, el 58% de los casos acumulados durante el último quinquenio correspondió a personas de esas edades, por lo que el aumento entre los adultos mayores no significa que hayan pasado a ser el grupo con mayor cantidad de contagios. Lo que cambió es la velocidad con la que crecen los diagnósticos en ese segmento de la población.
La sífilis es una infección causada por la bacteria Treponema pallidum y se transmite principalmente mediante contacto sexual. Puede permanecer sin síntomas visibles durante determinadas etapas, una característica que facilita que algunas personas desconozcan que tienen la infección y puedan transmitirla a otras. También puede transmitirse de una persona embarazada al feto.
El informe chileno muestra además que el 94% de las notificaciones de 2025 correspondió a transmisión sexual. Dentro de ese conjunto, el 54% estuvo asociado a relaciones heterosexuales y el 40% a relaciones homosexuales.
El aumento tampoco se distribuyó de manera uniforme en todo el territorio chileno. Las regiones del norte, particularmente Tarapacá, Arica y Parinacota y Antofagasta, registraron algunas de las mayores tasas, mientras que también se observaron cifras elevadas en Aysén, Coquimbo y Atacama. Aysén llegó a una tasa cercana a 90 casos por cada 100.000 habitantes.
La situación llevó a organizaciones dedicadas a la prevención de las infecciones de transmisión sexual a reclamar una ampliación de las estrategias de detección. Francisco Rubio Olave, director de Advocacy de AHF para América Latina y el Caribe, sostuvo que el aumento entre los mayores de 60 años demuestra la necesidad de incorporar a este grupo de manera más visible en las políticas de prevención y pesquisa.
Uno de los elementos que puede ayudar a comprender el fenómeno es el bajo uso declarado del preservativo entre los adultos mayores. Según la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género 2022–2023, solo el 10,4% de los hombres y el 8,6% de las mujeres mayores de 60 años afirmó haber utilizado preservativo durante el último año. Ese dato no permite establecer por sí solo la causa del aumento de la sífilis, pero muestra una brecha importante en materia de prevención.
El escenario también obliga a revisar una idea todavía extendida: que las infecciones de transmisión sexual representan principalmente un problema de personas jóvenes. Los datos chilenos muestran que las personas mayores mantienen una vida sexual activa y también están expuestas a infecciones que requieren prevención, diagnóstico y tratamiento.
La edad, por sí misma, no elimina el riesgo de una infección de transmisión sexual. Tampoco lo hace el hecho de que una persona haya tenido una relación estable durante muchos años. La prevención depende de las circunstancias de cada relación, del conocimiento del estado de salud sexual de las parejas y del uso adecuado de métodos de protección.
Otro factor relevante es el diagnóstico. Como la sífilis puede presentar períodos sin síntomas evidentes, una persona puede no consultar porque no siente ninguna molestia. Por eso, las pruebas de detección adquieren importancia cuando existen antecedentes de exposición o cuando un profesional de la salud considera necesario realizarlas.
La infección, además, tiene tratamiento y puede curarse cuando se diagnostica y trata adecuadamente. El problema sanitario no está solamente en la existencia de la enfermedad, sino en los casos que permanecen sin detectar, en la transmisión posterior y en las complicaciones que pueden aparecer cuando no se recibe atención médica.
La prevención también requiere evitar que el estigma se convierta en una barrera para consultar. Hablar de salud sexual en personas mayores sigue siendo un tema que muchas veces genera incomodidad, tanto en las familias como en determinados espacios de atención sanitaria.
El aumento registrado en Chile muestra precisamente que la prevención debe adaptarse a una población que envejece y que continúa teniendo necesidades de salud sexual. Las campañas destinadas exclusivamente a los jóvenes dejan fuera a una parte de la población que también necesita información, acceso a pruebas y orientación médica.
El dato chileno aparece además dentro de un contexto regional de preocupación por el incremento de las infecciones de transmisión sexual. Organizaciones sanitarias han advertido sobre la necesidad de fortalecer la prevención, ampliar las pruebas y facilitar el acceso al tratamiento, especialmente en poblaciones que históricamente recibieron menos atención en este ámbito.
El récord de 2025 no significa necesariamente que todos los casos correspondan a nuevas infecciones adquiridas durante ese mismo período, ya que las estadísticas epidemiológicas de notificación deben interpretarse de acuerdo con los mecanismos de vigilancia y diagnóstico. Lo que sí muestra con claridad es un aumento sostenido de las notificaciones que obliga a reforzar la respuesta sanitaria.
Para las autoridades, el desafío consiste en combinar educación, prevención, acceso al diagnóstico y tratamiento oportuno. También resulta necesario que los profesionales de la salud incorporen la salud sexual de los adultos mayores dentro de las consultas habituales cuando corresponda.
El caso chileno deja una señal particularmente importante: la prevención de las infecciones de transmisión sexual no tiene fecha de vencimiento. Las campañas deben acompañar los cambios demográficos y considerar que las personas pueden mantener relaciones sexuales durante toda la vida.
La duplicación de la tasa entre mujeres mayores de 60 años en apenas cuatro años es uno de los indicadores que más claramente muestran ese cambio. No se trata solamente de una estadística sobre una enfermedad, sino de una señal de que determinados grupos pueden estar quedando fuera de las estrategias tradicionales de prevención.
Chile enfrenta así un doble desafío: contener el aumento general de la sífilis y, al mismo tiempo, ampliar la prevención hacia sectores de la población que durante años recibieron menos atención en materia de salud sexual. Los 11.155 casos notificados en 2025 y la tasa récord de 55,2 por cada 100.000 habitantes muestran la dimensión del problema, mientras que el crecimiento entre los mayores de 60 años revela una nueva prioridad para las políticas sanitarias.
La respuesta no pasa únicamente por advertir sobre el aumento de los contagios. También requiere facilitar el acceso a pruebas, promover el uso del preservativo, reducir el estigma y recordar que una infección de transmisión sexual puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad. En el caso de Chile, los nuevos datos muestran que ampliar ese mensaje hacia los adultos mayores ya no es una opción secundaria, sino una necesidad de salud pública.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
- ★América Latina: la caída de la fecundidad acelera el envejecimiento y obliga a replantear las políticas públicas
- ★América Latina: la economía crecerá 2,2% en 2026 y enfrenta un escenario marcado por la baja inversión y la informalidad
- ★Brasil: trabalhador fica em estado grave após ser atacado por abelhas no Paraná
- ★Estados Unidos: amplían el programa que permite adelantar la entrevista para la visa por unos R$ 3.800
- ★Brasil: três jovens morrem após carro capotar e ficar submerso em canal na BR-376, no Paraná

