El Gobierno de Daniel Noboa firmó durante su visita oficial a China un acuerdo de cooperación con China Media Group (CMG), el mayor conglomerado estatal de medios de comunicación del país asiático, una decisión que comenzó a generar cuestionamientos por el alcance que podría tener la colaboración sobre la comunicación pública y el intercambio de contenidos. El convenio forma parte de los siete acuerdos alcanzados durante la visita del mandatario ecuatoriano a Beijing, que también incluyeron cooperación en economía digital, seguridad, salud, educación, energía y comercio.
El acuerdo con CMG fue presentado oficialmente como un mecanismo para profundizar la cooperación y el entendimiento entre Ecuador y China, mediante nuevas oportunidades de intercambio, aprendizaje mutuo y colaboración en el ámbito de la comunicación. Sin embargo, el texto completo del memorando no había sido publicado al momento de conocerse la noticia, por lo que todavía no están claros aspectos fundamentales como las obligaciones de cada parte, los contenidos que podrían intercambiarse o los mecanismos de supervisión.
La falta de información detallada es precisamente uno de los puntos que genera mayor interés. No se conoce todavía si el convenio contempla intercambio de noticias, coproducciones audiovisuales, capacitación de periodistas, distribución de documentales, asistencia técnica o cooperación tecnológica. Tampoco se han especificado los plazos ni las instituciones que estarán directamente involucradas en la ejecución del acuerdo.
China Media Group no es un medio de comunicación privado. Es una estructura estatal creada en 2018 durante una reforma impulsada por Xi Jinping, que unificó bajo una misma organización a China Central Television, China National Radio y China Radio International, además de incorporar la cadena internacional CGTN. Su creación tuvo como uno de sus objetivos fortalecer la capacidad de China para proyectar su imagen y sus mensajes hacia el exterior.
Ese aspecto explica parte de la preocupación expresada por especialistas en comunicación internacional. La cooperación con un medio estatal extranjero no implica por sí misma una pérdida de independencia periodística ni significa que Ecuador vaya a adoptar automáticamente contenidos oficiales chinos. Sin embargo, la naturaleza institucional de CMG hace necesario conocer con precisión qué tipo de relación se establecerá y bajo qué condiciones.
El antecedente de otros países latinoamericanos también forma parte del debate. En Chile, CMG estableció acuerdos de intercambio de contenidos con medios locales, mientras que en Perú se desarrollaron programas de cooperación que incluyeron coproducciones, capacitación de periodistas, intercambio de contenidos y viajes de formación a China. En Colombia también se registraron iniciativas de cooperación y distribución de contenidos vinculadas con medios estatales chinos.
Estos antecedentes no permiten afirmar que Ecuador vaya a reproducir exactamente el mismo modelo. El contenido del acuerdo ecuatoriano todavía no es suficientemente conocido como para determinar sus efectos concretos. Lo que sí permite observar la experiencia regional es que China viene utilizando la cooperación mediática como una herramienta más dentro de su estrategia de relaciones internacionales.
La cuestión adquiere mayor importancia porque el convenio con CMG fue firmado al mismo tiempo que otro acuerdo relacionado con economía digital y gestión de datos. En este segundo caso, la contraparte china es la Administración Nacional de Datos, organismo creado en 2023 para coordinar aspectos relacionados con la gobernanza de datos dentro del sistema estatal chino.
Según la información divulgada por el Gobierno ecuatoriano, ese acuerdo busca impulsar la transformación digital mediante intercambio de políticas, tecnología y proyectos relacionados con sectores como agricultura, manufactura y salud. Pero, al igual que ocurre con el convenio de comunicación, todavía existen interrogantes sobre qué plataformas, empresas o instituciones participarían y qué mecanismos de protección de datos serán aplicados.
La coincidencia entre ambos acuerdos llama particularmente la atención porque comunicación y tecnología son dos áreas estratégicas en las que China ha incrementado su presencia internacional durante los últimos años. La cooperación ya no se limita a comercio, infraestructura o financiamiento: también abarca datos, telecomunicaciones, producción audiovisual, capacitación y circulación de información.
Para Noboa, el acercamiento a Beijing tiene además una dimensión económica. Durante su visita, Ecuador alcanzó acuerdos en diferentes sectores y obtuvo alrededor de USD 43 millones en cooperación no reembolsable, destinados a áreas como salud, educación, producción y prevención de riesgos. También se anunciaron iniciativas relacionadas con energía fotovoltaica, comercio y seguridad.
El presidente ecuatoriano intenta de esta manera ampliar los mercados para las exportaciones nacionales y atraer inversiones. China es un socio comercial de enorme importancia para Ecuador, especialmente en sectores vinculados con productos agrícolas y pesqueros, además de infraestructura y tecnología.
La visita también tuvo un componente geopolítico. Noboa manifestó ante Xi Jinping su interés en profundizar la relación bilateral y expresó respeto por la posición de Beijing respecto de Taiwán. Xi, por su parte, defendió el derecho de los países latinoamericanos a elegir libremente sus socios de cooperación, en un contexto marcado por la competencia estratégica entre China y Estados Unidos en la región.
Ese contexto vuelve particularmente sensible cualquier acuerdo que involucre comunicación, tecnología o infraestructura digital. Washington y Beijing compiten por ampliar su influencia en América Latina, y Ecuador intenta mantener relaciones económicas con ambos actores sin quedar completamente alineado con uno solo.
La decisión de Noboa también debe analizarse desde la necesidad ecuatoriana de conseguir inversiones, cooperación y tecnología. Para el Gobierno, los acuerdos con China representan oportunidades concretas para financiar proyectos y ampliar la capacidad del Estado en áreas como seguridad, salud y transformación digital.
Pero el debate aparece cuando la cooperación involucra sectores que tienen una importancia adicional para la soberanía. La información pública, los datos y la comunicación institucional no son áreas equivalentes a una simple operación comercial, porque pueden influir sobre la manera en que un país administra información y proyecta su propia imagen.
Por ahora, no existe evidencia que permita afirmar que el Gobierno ecuatoriano haya cedido el control de sus medios o de su información a Beijing. Esa conclusión sería prematura. Lo que sí existe es un acuerdo cuya letra completa todavía no se ha difundido y que, por esa razón, deja preguntas abiertas.
La principal será conocer qué hará exactamente China Media Group dentro de Ecuador. Si se trata únicamente de intercambio cultural y audiovisual, el alcance será limitado. Si incluye capacitación permanente, producción conjunta de contenidos, distribución de material informativo o cooperación tecnológica, la relación tendrá una dimensión mucho más profunda.
También será importante determinar qué instituciones ecuatorianas participarán. No es lo mismo un acuerdo limitado a intercambio de contenidos culturales que una cooperación que involucre directamente a organismos responsables de la comunicación gubernamental y medios públicos.
La transparencia del convenio será, por lo tanto, fundamental para evitar interpretaciones exageradas en cualquiera de los dos sentidos. Ni la firma de un memorando significa automáticamente que China vaya a controlar la comunicación ecuatoriana, ni puede considerarse irrelevante la relación con un conglomerado estatal directamente vinculado al aparato comunicacional chino.
El caso también muestra cómo la influencia internacional puede expandirse mediante acuerdos que, individualmente, parecen pequeños. Una capacitación, un intercambio de contenidos, una plataforma tecnológica o una cooperación institucional pueden convertirse con el tiempo en relaciones permanentes entre organismos de dos países.
Ecuador ya tiene antecedentes de cooperación tecnológica con China. El sistema ECU-911, por ejemplo, incorporó tecnología y equipamiento de empresas chinas desde años anteriores, convirtiéndose en uno de los ejemplos más visibles de la presencia tecnológica china en el aparato estatal ecuatoriano.
Eso no significa que el nuevo acuerdo con CMG tenga necesariamente relación directa con ese sistema ni que ambos proyectos formen parte de una misma estructura. Pero demuestra que la cooperación entre Ecuador y China en áreas estratégicas no comenzó con la visita de Noboa a Beijing.
La nueva etapa se caracteriza por una agenda mucho más amplia. Energía, comercio, seguridad, tecnología, datos, comunicación y educación aparecen ahora dentro de una relación bilateral que busca consolidarse como asociación estratégica.
Para Noboa, el desafío será aprovechar los beneficios económicos de esa relación sin generar dependencias que puedan limitar posteriormente la autonomía del país. Para China, Ecuador representa un socio importante dentro de una región en la que Beijing busca ampliar su presencia económica, tecnológica y diplomática.
El acuerdo con China Media Group se convierte así en una pieza pequeña, pero simbólicamente importante, dentro de una relación mucho más amplia entre Ecuador y China. La verdadera dimensión del convenio dependerá de su contenido y de cómo sea implementado. Mientras el documento completo permanezca sin hacerse público, las principales preguntas seguirán abiertas: qué contenidos se intercambiarán, qué participación tendrán los organismos chinos, qué controles aplicará Ecuador y qué garantías existirán para preservar la autonomía de su sistema de comunicación.
La firma no demuestra por sí sola una pérdida de soberanía comunicacional, pero sí justifica una discusión pública sobre transparencia, independencia informativa y protección de datos, especialmente porque el acuerdo fue suscrito con un conglomerado estatal chino y en paralelo a un convenio de cooperación digital. La manera en que el Gobierno de Noboa responda a esas preguntas determinará si el acuerdo queda como una cooperación cultural y mediática convencional o se convierte en un componente más profundo de la creciente relación estratégica entre Quito y Beijing
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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