
Agentes antidrogas decomisaron en Asunción 1,97 kilos de cocaína que estaban ocultos dentro de dos envases presentados como productos para el cuidado del cabello y que iban a ser enviados a Madrid, España, mediante un servicio de encomiendas. El procedimiento se produjo después de varias semanas de trabajo de inteligencia sobre una modalidad que estaría siendo utilizada para enviar pequeñas cantidades de droga hacia distintos países europeos.
La sustancia fue localizada en dos botellas etiquetadas como tratamientos capilares. Las autoridades realizaron las pruebas correspondientes y confirmaron que el polvo encontrado en los recipientes contenía cocaína. El envío había sido preparado para salir de Paraguay con destino a la capital española.
La investigación se inició a partir de información que alertaba sobre el posible uso de servicios tradicionales de paquetería para transportar estupefacientes en cantidades relativamente pequeñas. Esta modalidad dificulta inicialmente la detección, ya que los paquetes pueden mezclarse con miles de encomiendas que circulan diariamente por las empresas de transporte.
Según la información difundida sobre el operativo, los investigadores sospechan que detrás de estos envíos podría existir una estructura criminal dedicada al tráfico internacional de drogas, y ahora intentan determinar quién preparó la encomienda y quién debía recibirla en España.
El caso también muestra cómo las organizaciones dedicadas al narcotráfico buscan modificar sus métodos de transporte. En lugar de concentrar grandes cargamentos en una única operación, algunas redes recurren a envíos de menor volumen que pueden realizarse de manera fragmentada y utilizando canales comerciales habituales.
La investigación paraguaya permanece abierta y busca establecer si el paquete decomisado forma parte de una operación aislada o de una cadena de envíos similares. Las autoridades también intentan identificar a las personas que solicitaron el despacho y determinar los vínculos con posibles receptores en Europa.
El destino final, Madrid, introduce además una dimensión internacional en la investigación. Una vez que la droga sale de Paraguay, el seguimiento de la ruta y la identificación de los destinatarios requiere coordinación entre organismos de seguridad y autoridades aduaneras de los países involucrados.
El procedimiento se suma a otros operativos recientes realizados en Paraguay contra organizaciones dedicadas al tráfico de drogas. En uno de ellos, agentes paraguayos habían incautado cerca de 450 kilos de cocaína procedente de Bolivia en el departamento de Presidente Hayes, cerca de la frontera con Argentina.
Sin embargo, ambos casos presentan una diferencia significativa. Mientras aquel cargamento era transportado en un camión y representaba una cantidad de cientos de kilos, el procedimiento realizado ahora en Asunción involucra menos de dos kilos ocultos dentro de productos de apariencia cotidiana.
Precisamente esa diferencia explica la importancia que las autoridades atribuyen a las nuevas modalidades de envío. El tráfico internacional no depende exclusivamente de grandes cargamentos: también puede desarrollarse mediante operaciones pequeñas y repetidas que, en conjunto, permiten mover cantidades mayores.
El caso también pone bajo atención los controles de las empresas de encomiendas. Los organismos de seguridad deben identificar envíos sospechosos sin paralizar el funcionamiento normal de un sector que transporta diariamente productos legítimos hacia distintos destinos.
Para los investigadores, uno de los objetivos centrales será establecer quién se encuentra detrás del envío y si existen otras encomiendas relacionadas con la misma organización. La respuesta podría determinar si el decomiso permitió descubrir solamente un paquete o una ruta utilizada regularmente para introducir droga en Europa.
La investigación continuará en Paraguay mientras se analiza la posible conexión internacional del caso. Hasta el momento, la información disponible no indica públicamente que haya detenidos vinculados directamente con este envío.
El decomiso de casi dos kilos de cocaína ocultos en productos capilares vuelve a mostrar la capacidad de las organizaciones narcotraficantes para utilizar mecanismos comerciales convencionales como cobertura para sus operaciones. El destino era Madrid y la investigación ahora apunta a reconstruir quién preparó el paquete, quién debía recibirlo y si detrás del envío existe una estructura mayor que utiliza Paraguay como punto de salida hacia Europa.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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