
El diseñador argentino Juan Manuel Díaz, nacido en Rosario, inició una nueva etapa de su carrera en la industria automotriz al incorporarse a Exeed, la división de vehículos de alta gama del grupo chino Chery. El argentino construyó buena parte de su trayectoria profesional en Europa, donde participó en proyectos vinculados con algunas de las marcas más reconocidas del mundo, entre ellas Audi y Alfa Romeo. Ahora, su llegada a una compañía china refleja también el fuerte crecimiento que está experimentando la industria automotriz de ese país y su búsqueda de profesionales con experiencia internacional.
Díaz desarrolló prácticamente toda su carrera fuera de Argentina. Su formación y experiencia lo llevaron a trabajar en distintos centros europeos de diseño, donde tuvo contacto con equipos responsables de crear vehículos para mercados muy competitivos y con una fuerte tradición en materia de diseño automotor.
Su paso por Alfa Romeo y Audi fue especialmente importante para consolidar su perfil profesional. Ambas marcas poseen una identidad muy marcada y una larga tradición en diseño, por lo que trabajar en sus equipos implica participar de proyectos en los que la estética, la aerodinámica, la tecnología y la identidad de marca deben combinarse con las exigencias de producción.
Ahora, el diseñador rosarino cambia nuevamente de escenario y se incorpora a Exeed, una marca china posicionada en el segmento premium. Su llegada se produce en un momento en el que los fabricantes chinos están aumentando su presencia internacional y buscan competir no solamente por precio, sino también por tecnología, calidad y diseño.
El cambio resulta significativo porque durante décadas las principales referencias del diseño automotor estuvieron concentradas en Europa, Japón y Estados Unidos. China está intentando modificar ese mapa y convertir a sus propias marcas en protagonistas del mercado mundial.
Exeed forma parte del grupo Chery y apunta específicamente a consumidores que buscan vehículos de mayor nivel de equipamiento y terminaciones. La marca intenta diferenciarse dentro del cada vez más amplio universo de fabricantes chinos, donde ya existen numerosas compañías que compiten en segmentos eléctricos, híbridos y premium.
El desembarco de Díaz se produce además en un contexto de expansión de las marcas chinas en Argentina. Durante los primeros siete meses de 2026, los vehículos de origen chino alcanzaron una participación significativa del mercado argentino y las importaciones procedentes de ese país crecieron con fuerza.
Ese crecimiento está cambiando rápidamente la oferta disponible para los consumidores. Ya no se trata solamente de automóviles chinos económicos: comenzaron a llegar modelos electrificados, SUV de alta gama y marcas que buscan competir directamente con fabricantes tradicionales.
En Argentina, por ejemplo, durante 2026 se produjo el desembarco de nuevas marcas y propuestas vinculadas con la movilidad electrificada. Leapmotor, una compañía china respaldada internacionalmente por Stellantis, inició operaciones en el mercado argentino con una gama centrada en vehículos de nuevas energías.
También llegó Lynk & Co, marca creada en Suecia y desarrollada bajo el grupo chino Geely, con una propuesta de SUV híbridos enchufables orientada al segmento premium.
El fenómeno permite entender por qué la incorporación de diseñadores con experiencia en firmas europeas tiene un valor estratégico para los fabricantes chinos. La competencia ya no se limita a fabricar vehículos con buena relación entre precio y equipamiento; ahora también busca construir una identidad propia y una imagen de lujo reconocible internacionalmente.
En ese proceso, el diseño adquiere una importancia fundamental. La apariencia exterior es uno de los primeros elementos que utiliza un consumidor para diferenciar una marca de otra, especialmente en segmentos donde los compradores están dispuestos a pagar más por exclusividad, tecnología y personalidad.
Para una marca como Exeed, contar con profesionales que hayan trabajado en compañías europeas puede ayudar a combinar esa experiencia con los recursos tecnológicos y productivos que actualmente poseen los fabricantes chinos.
La industria automotriz china experimentó durante los últimos años una transformación profunda. Muchas empresas pasaron de producir vehículos principalmente para su mercado interno a desarrollar modelos destinados desde el comienzo a competir en distintos continentes.
La electrificación aceleró todavía más ese proceso. China logró construir una posición especialmente fuerte en vehículos eléctricos, híbridos y tecnologías relacionadas con las baterías, mientras sus fabricantes comenzaron a ampliar sus operaciones internacionales.
El mercado argentino forma parte de esa expansión. En julio, las marcas chinas representaron alrededor del 9,3% de los patentamientos de vehículos livianos, mientras que al incluir modelos fabricados en China pero comercializados bajo marcas de otros países, la participación llegó al 14,2%.
Ese dato muestra que la influencia industrial china es incluso mayor de lo que reflejan las estadísticas de marcas de origen chino. Vehículos producidos en fábricas de ese país llegan al mercado mundial bajo diferentes emblemas y con acuerdos entre fabricantes.
En ese contexto, la trayectoria de Juan Manuel Díaz adquiere una dimensión que va más allá de su cambio laboral. Un diseñador argentino formado profesionalmente en Europa pasa ahora a participar de la construcción de una marca china de alta gama, precisamente cuando ese país busca disputar el liderazgo mundial en segmentos que durante décadas estuvieron dominados por las automotrices europeas.
La experiencia acumulada en Alfa Romeo y Audi puede resultar especialmente relevante para esa nueva etapa. Alfa Romeo representa una tradición vinculada con el diseño italiano y el carácter deportivo, mientras Audi desarrolló durante décadas una identidad asociada con tecnología, precisión y sofisticación.
Exeed, por su parte, necesita construir su propia identidad. No busca simplemente copiar las características visuales de las marcas europeas, sino desarrollar un lenguaje de diseño capaz de ser reconocido como propio.
Ese será uno de los grandes desafíos para los diseñadores que trabajan en las nuevas marcas chinas: demostrar que la industria automotriz del país puede crear tendencias y no solamente seguir las que históricamente surgieron en Europa.
La competencia también se trasladó al interior de los vehículos. Pantallas de gran tamaño, sistemas de asistencia a la conducción, conectividad, actualizaciones de software y sistemas de propulsión electrificados se convirtieron en elementos centrales de los nuevos modelos.
En muchos casos, las marcas chinas ofrecen una cantidad de tecnología que hace apenas algunos años estaba reservada a vehículos mucho más caros de fabricantes tradicionales.
Eso está obligando a las compañías europeas, estadounidenses y japonesas a acelerar sus propios procesos de innovación y a revisar sus estrategias de precios.
El automóvil dejó de ser solamente una máquina mecánica y pasó a convertirse también en un producto tecnológico, donde el software, las baterías, la conectividad y la experiencia digital tienen cada vez más peso.
El diseño debe acompañar esa transformación. Las nuevas plataformas eléctricas permiten modificar proporciones, distribución interior y soluciones aerodinámicas que no eran posibles en la misma medida con los vehículos de combustión tradicionales.
Para un diseñador con experiencia internacional, ese cambio abre además nuevas posibilidades creativas.
La carrera de Díaz muestra precisamente cómo el mundo del diseño automotor se ha vuelto cada vez más global. Un profesional argentino puede formarse en Europa, trabajar para marcas históricas y terminar participando en el desarrollo de una compañía china que busca conquistar nuevos mercados.
Argentina, mientras tanto, continúa ampliando la presencia de vehículos chinos en sus calles. La apertura de nuevas marcas y la llegada de modelos electrificados están aumentando la competencia y ofreciendo a los consumidores alternativas que hasta hace pocos años prácticamente no existían.
La transformación todavía está en marcha. Las marcas chinas deberán demostrar que pueden sostener sus productos durante largos períodos, construir redes de posventa, garantizar disponibilidad de repuestos y mantener el valor de sus vehículos usados.
Pero el avance ya es evidente.
La llegada de Juan Manuel Díaz a Exeed es, en ese sentido, un símbolo de un cambio más amplio en la industria automotriz mundial. El talento argentino que alguna vez trabajó en algunas de las grandes referencias europeas del diseño ahora participa de un proyecto chino que busca posicionarse en el segmento de lujo. Y detrás de ese movimiento existe una transformación industrial mucho mayor: China ya no quiere ser solamente la fábrica de automóviles del mundo, sino también uno de los lugares donde se define cómo serán los automóviles del futuro.
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