
Petropar mantiene sin cambios sus precios de combustibles mientras los emblemas privados ya aplicaron cuatro aumentos durante 2026, pero la petrolera estatal reconoce que la situación podría cambiar si los costos internacionales continúan elevados. La empresa analiza sus costos de reposición antes de decidir un eventual ajuste y busca aprovechar el stock adquirido previamente para evitar trasladar de inmediato al consumidor el incremento registrado en el mercado internacional.
El escenario se explica principalmente por el aumento del precio internacional de los combustibles, que volvió a encarecerse debido a las tensiones en Medio Oriente. Para Petropar, el problema no es únicamente el precio actual del petróleo, sino el costo al que deberá reponer las existencias que actualmente tiene disponibles.
El presidente de Petropar, William Wilka, señaló que la empresa continuará evaluando la situación antes de modificar sus valores. La estrategia consiste en mantener los precios mientras los márgenes permitan absorber parte del aumento internacional, aunque esa capacidad tiene un límite.
Actualmente, Petropar comercializa el diésel Porã a G. 7.990 por litro, mientras que el diésel Mbarete cuesta G. 10.000. En las naftas, la Kape 88 se vende a G. 6.690, la Oikoite 93 a G. 7.190 y la Aratiri 97 a G. 8.540. Estos son los precios publicados por la propia empresa estatal.
La diferencia con el sector privado se hizo más evidente durante las últimas semanas. Mientras las estaciones particulares trasladaron parte del aumento internacional a sus precios, Petropar decidió mantener sus valores, convirtiéndose nuevamente en una referencia para los consumidores que buscan combustibles más económicos.
Esta diferencia también genera un efecto sobre la demanda. Cuando Petropar mantiene precios inferiores a los de los emblemas privados, una mayor cantidad de automovilistas tiende a concentrar sus compras en las estaciones de la estatal. Eso puede acelerar la salida del stock y reducir el tiempo durante el cual Petropar puede sostener sus precios actuales.
El problema ya se había observado anteriormente durante las primeras subas del año. En marzo, cuando las empresas privadas aumentaron sus precios, Petropar advirtió que el incremento de clientes podía provocar una reducción más rápida de sus existencias.
La empresa consiguió posteriormente mantener sus valores gracias a las compras realizadas y a la evolución del mercado. Incluso el 1 de julio aplicó una reducción de G. 210 por litro al diésel Porã, que pasó de G. 8.200 a G. 7.990. Fue la primera reducción aplicada por Petropar desde el inicio de la crisis internacional de combustibles.
Sin embargo, la situación internacional volvió a complicarse. Las tensiones en Medio Oriente provocaron nuevos movimientos en las cotizaciones y obligaron a Petropar a adoptar una posición más cautelosa respecto de nuevas reducciones.
La clave ahora está en el costo de reposición. Mientras la estatal pueda vender combustible comprado anteriormente a precios más favorables, tendrá margen para mantener sus valores. Pero cuando deba reemplazar esas existencias con cargamentos adquiridos a precios internacionales más altos, la diferencia será cada vez más difícil de absorber.
Esto explica por qué la estabilidad actual de los precios no necesariamente significa que el mercado haya dejado atrás el riesgo de nuevos aumentos. Petropar puede mantener temporalmente sus valores, pero deberá revisar periódicamente sus costos y márgenes.
El impacto no se limita al precio que paga el conductor. Los combustibles tienen una incidencia directa sobre el transporte, la distribución de mercaderías, la agricultura, la industria y los servicios, por lo que un aumento sostenido puede trasladarse progresivamente a otros sectores de la economía.
El diésel tiene una importancia particular porque es utilizado por camiones, maquinaria agrícola, transporte de pasajeros y numerosas actividades productivas. Una suba de este combustible puede elevar los costos logísticos y terminar afectando el precio final de diferentes productos.
Las naftas también tienen un impacto directo sobre el presupuesto de los hogares. En un escenario donde Petropar mantiene valores inferiores a los privados, la estatal se convierte en una alternativa especialmente atractiva para los consumidores que buscan reducir sus gastos mensuales.
Pero mantener precios artificialmente bajos durante un período prolongado también puede generar presión sobre los márgenes de la empresa. Petropar no puede desvincular indefinidamente sus precios internos de los costos internacionales sin afectar su resultado financiero.
Por eso, la discusión actual no es simplemente si Petropar subirá o no los precios, sino cuánto tiempo puede sostenerlos sin que la diferencia entre el precio de venta y el costo de reposición se vuelva demasiado grande.
El Gobierno paraguayo ya enfrentó una situación similar durante el primer semestre. Entre marzo y mayo se produjeron tres aumentos en los combustibles como consecuencia del impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que llevó al diésel común a acumular un incremento cercano al 23%.
Posteriormente, cuando las cotizaciones internacionales comenzaron a descender, Petropar pudo aplicar una reducción parcial. Pero la nueva volatilidad del mercado petrolero volvió a limitar la posibilidad de continuar bajando los precios.
El comportamiento del petróleo internacional será, por lo tanto, uno de los principales factores que determinarán el futuro de los precios en Paraguay. También serán importantes el tipo de cambio, los costos de transporte y las condiciones de compra de los nuevos cargamentos.
Por ahora, Petropar mantiene los precios vigentes, pero no existe una garantía de que puedan permanecer indefinidamente en esos niveles. La estatal deberá revisar sus costos de reposición y el comportamiento de las ventas antes de decidir si puede continuar absorbiendo parte de la presión internacional o si finalmente tendrá que trasladarla al consumidor.
La situación beneficia temporalmente a los usuarios de Petropar, que encuentran precios inferiores a los de buena parte del mercado privado. Pero si la brecha se mantiene demasiado tiempo, también puede aumentar la demanda sobre las estaciones estatales y acelerar el consumo de sus existencias.
El escenario deja una conclusión clara: el precio actual de Petropar depende tanto de las reservas disponibles como de la evolución del mercado internacional. Mientras ambas variables permitan sostener los márgenes, la empresa podrá evitar una nueva suba. Si los costos de reposición continúan aumentando, la presión sobre los precios será cada vez mayor.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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