BRASIL — El Gobierno de Estados Unidos incluyó a Brasil entre los países considerados de mayor riesgo en materia de comercio y acusó al país de permitir que productos vinculados a China puedan utilizar su territorio y sus cadenas comerciales para evitar parte de las tarifas estadounidenses. La acusación abre un nuevo frente en la ya deteriorada relación económica entre Washington y Brasilia y llega después de las medidas arancelarias adoptadas por la administración de Donald Trump contra productos brasileños. El argumento estadounidense se relaciona con la posibilidad de que mercancías chinas ingresen a Brasil, sean transformadas, ensambladas o incorporadas a cadenas productivas y posteriormente lleguen al mercado norteamericano, dificultando la identificación de su verdadero origen. Para Washington, ese mecanismo podría convertirse en una vía para reducir el impacto de las tarifas aplicadas directamente a China. Brasil, por su parte, sostiene que mantiene reglas comerciales legítimas y que sus relaciones con Pekín forman parte de una política de diversificación económica.
La acusación estadounidense adquiere especial relevancia porque China es el principal socio comercial de Brasil desde 2009, con una relación basada principalmente en commodities como soja, petróleo y mineral de hierro, además de un creciente intercambio industrial y tecnológico. Brasil también ha aumentado sus importaciones de productos chinos y la participación de empresas asiáticas en su mercado interno. Esta integración puede generar cadenas productivas en las que componentes procedentes de China sean utilizados por industrias brasileñas antes de que determinados bienes sean exportados a terceros mercados. Washington quiere evitar que esas operaciones sean utilizadas para modificar artificialmente el origen de productos y reducir el impacto de sus propias medidas arancelarias.
El problema no es completamente nuevo. En junio, Estados Unidos ya había advertido sobre posibles tarifas adicionales contra países considerados de “alto riesgo” por cuestiones relacionadas con trabajo forzado en las cadenas de suministro, incluyendo a Brasil. En ese contexto, las autoridades estadounidenses analizaron especialmente la utilización de insumos procedentes de China. La industria brasileña advirtió entonces que el problema podría afectar a sectores con cadenas internacionales complejas, como el automotor, textiles y manufacturas.
La presión de Washington ocurre mientras Brasil intenta responder al nuevo escenario arancelario sin romper las negociaciones. El Gobierno de Lula ya abrió el camino para utilizar la Ley de Reciprocidad Económica contra medidas estadounidenses, aunque mantiene la vía diplomática. El canciller Mauro Vieira ha rechazado las acusaciones norteamericanas y sostuvo que las medidas comerciales de Brasil no constituyen prácticas desleales contra Estados Unidos.
Para las empresas brasileñas, el riesgo principal es que Washington endurezca los controles sobre el origen de las mercancías. Una fiscalización más estricta podría aumentar costos, exigir documentación adicional y dificultar exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, especialmente para industrias que utilizan numerosos componentes importados. En sectores como automóviles, maquinaria, electrónica y textiles, determinar el origen de cada componente puede ser técnicamente complejo.
La disputa también refleja una dimensión geopolítica mayor. Estados Unidos busca limitar la capacidad de China para utilizar terceros países como plataformas de acceso al mercado norteamericano, mientras Brasil intenta mantener relaciones comerciales simultáneas con Washington y Pekín. Brasil no parece dispuesto a elegir entre sus dos principales socios económicos, y esa política de autonomía puede convertirse en una fuente adicional de tensión con la administración Trump.
El próximo paso será determinar si la acusación estadounidense se transforma en nuevas restricciones concretas contra empresas o productos brasileños. Por ahora, la inclusión de Brasil en una categoría de mayor riesgo aumenta la incertidumbre para los exportadores y agrega otro elemento a una relación comercial que ya enfrenta aranceles y disputas regulatorias. El conflicto dejó de ser únicamente una discusión sobre tarifas: comienza a involucrar también el origen de las mercancías, las cadenas productivas y la posición de Brasil en la disputa económica entre Estados Unidos y China.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, originario de Goiás, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur y Director General de Radio Mercosur. Es miembro de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI) y desarrolla su trayectoria en el periodismo internacional, el Mercosur, la integración regional, la geopolítica y los derechos humanos. Cuenta con un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y un Doctorado Honoris Causa.
También fue Director General del Comité Paraguay de la Cámara de Industria y Comercio del Mercosur y las Américas. Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México, recibido en 2021, y el reconocimiento como Amigo de la Niñez y la Adolescencia otorgado por Plan International Paraguay.
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