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El cambio comienza mucho antes de la vejez
La idea central de la nueva longevidad rompe con una concepciรณn tradicional: la vejez no empieza necesariamente cuando una persona cumple determinada edad.
Bernardini plantea que la preparaciรณn para una vida larga deberรญa comenzar mucho antes, particularmente durante la llamada mediana edad, despuรฉs de los 40 aรฑos. El razonamiento es sencillo: muchas de las condiciones que determinan cรณmo llegarรก una persona a los 70, 80 o 90 aรฑos se construyen durante dรฉcadas mediante decisiones relacionadas con alimentaciรณn, actividad fรญsica, sueรฑo, consumo de tabaco, alcohol, vรญnculos sociales, educaciรณn y situaciรณn econรณmica.
La Organizaciรณn Mundial de la Salud coincide en que el envejecimiento saludable no significa llegar a una determinada edad sin enfermedades. Su definiciรณn se centra en conservar la capacidad funcional que permite a una persona hacer aquello que considera importante para su vida. Una persona mayor puede convivir con enfermedades crรณnicas y, aun asรญ, mantener una elevada autonomรญa y calidad de vida si esas condiciones estรกn adecuadamente controladas.
Esto cambia completamente la pregunta. En lugar de preguntar รบnicamente โยฟcuรกntos aรฑos vamos a vivir?โ, la sociedad comienza a preguntarse โยฟcuรกntos de esos aรฑos podremos vivir con independencia y bienestar?โ.
La genรฉtica no es el destino
Uno de los puntos destacados por Bernardini es la relaciรณn entre genรฉtica y hรกbitos.
El especialista estima que la genรฉtica explicarรญa aproximadamente entre 25 % y 30 % de los factores relacionados con la forma en que una persona atraviesa la segunda mitad de la vida, mientras que el resto estarรญa asociado con hรกbitos y condiciones acumuladas durante la existencia. Esta proporciรณn debe entenderse como una aproximaciรณn divulgativa y no como una fรณrmula individual capaz de predecir cuรกnto vivirรก una persona.
Lo importante es el principio general: el envejecimiento no estรก completamente predeterminado al nacer.
La Organizaciรณn Mundial de la Salud seรฑala que mantener hรกbitos saludables durante toda la vida, especialmente una alimentaciรณn equilibrada y actividad fรญsica regular, ayuda a reducir enfermedades no transmisibles, preservar la capacidad fรญsica y mental y retrasar la dependencia de cuidados.
Eso significa que los cambios de comportamiento pueden tener valor incluso cuando comienzan relativamente tarde. Caminar mรกs, mejorar la alimentaciรณn, abandonar el tabaco, dormir adecuadamente, mantener vรญnculos sociales y controlar enfermedades crรณnicas no garantizan una vida larga, pero sรญ pueden contribuir a mejorar las condiciones en las que se desarrolla el envejecimiento.
El sueรฑo, el movimiento y la alimentaciรณn dejan de ser consejos aislados
La nueva longevidad tampoco deberรญa convertirse en una colecciรณn de recomendaciones de moda.
El ejercicio, la alimentaciรณn y el sueรฑo forman parte de un mismo sistema. El movimiento ayuda a preservar fuerza, equilibrio y capacidad funcional; una alimentaciรณn adecuada contribuye al mantenimiento metabรณlico; y un sueรฑo suficiente participa en la recuperaciรณn fรญsica y mental.
A esto se suma un elemento que durante mucho tiempo recibiรณ menos atenciรณn: la vida social.
La OMS advierte que el aislamiento social y la soledad son factores de riesgo importantes para la salud mental durante la vejez. Las relaciones sociales significativas, las actividades comunitarias, la educaciรณn, el voluntariado y los espacios de participaciรณn pueden mejorar la satisfacciรณn con la vida y reducir sรญntomas depresivos.
Por eso, la longevidad no puede reducirse a gimnasios, suplementos, dietas o tratamientos estรฉticos. Una persona puede tener buenos indicadores fรญsicos y, al mismo tiempo, sufrir aislamiento, pรฉrdida de propรณsito o exclusiรณn social.
Uruguay se encuentra ante un desafรญo especialmente importante
El debate adquiere una dimensiรณn particular en Uruguay, uno de los paรญses latinoamericanos que experimentan un proceso avanzado de envejecimiento demogrรกfico.
Un estudio publicado por la CEPAL en abril de 2026 analiza precisamente las consecuencias econรณmicas del envejecimiento uruguayo y demuestra que la estructura de edades ya estรก modificando los patrones de consumo, ahorro, generaciรณn de ingresos y transferencias pรบblicas y privadas.
El problema no es solamente que haya mรกs personas mayores. El cambio demogrรกfico modifica la relaciรณn entre quienes trabajan, quienes estudian, quienes reciben jubilaciones, quienes necesitan cuidados y quienes sostienen mediante impuestos y transferencias buena parte del sistema social.
La CEPAL advierte que las transferencias pรบblicas cumplen una funciรณn redistributiva fundamental entre generaciones y grupos socioeconรณmicos. Al mismo tiempo, plantea que la inversiรณn en educaciรณn puede ser una de las herramientas para mejorar la productividad futura y aliviar parte de las presiones econรณmicas derivadas del envejecimiento.
Por tanto, el envejecimiento no puede ser abordado exclusivamente desde el sistema previsional. Tambiรฉn involucra educaciรณn, empleo, salud, vivienda, transporte, cuidados, productividad y desigualdad.
La economรญa plateada ya no puede ser vista como un mercado de lujo
Aquรญ aparece uno de los conceptos mรกs importantes del debate: la economรญa plateada o silver economy.
Durante aรฑos, muchas empresas trataron a las personas mayores como un segmento relativamente pequeรฑo asociado con productos mรฉdicos, turismo, seguros, residencias y servicios de cuidado.
Ese enfoque resulta cada vez mรกs limitado.
Las personas mayores consumen alimentos, tecnologรญa, transporte, cultura, educaciรณn, entretenimiento, vivienda, servicios financieros, turismo, salud y productos de uso cotidiano. Ademรกs, muchas continรบan trabajando, emprendiendo, cuidando familiares o participando en actividades comunitarias.
Un anรกlisis del Fondo Monetario Internacional difundido por Reuters sostuvo que el envejecimiento no necesariamente debe convertirse en una โbomba demogrรกficaโ. El FMI identifica oportunidades econรณmicas si los paรญses consiguen mantener a las personas mayores saludables, activas y empleables, acompaรฑando ese proceso con capacitaciรณn, adaptaciรณn de los lugares de trabajo y reformas previsionales.
El mismo anรกlisis destacรณ que, en una muestra de 41 economรญas avanzadas y emergentes, una persona de 70 aรฑos en 2022 presentaba, en promedio, capacidades cognitivas comparables a las de una persona de 53 aรฑos en 2000. La conclusiรณn no es que todas las personas envejezcan de la misma manera, sino que la relaciรณn entre edad cronolรณgica y capacidad funcional estรก cambiando.
Del โsilver economyโ al โsilver washingโ
El crecimiento de este mercado genera tambiรฉn un riesgo: que las empresas descubran el valor comercial de la longevidad antes de comprender su dimensiรณn social.
Bernardini utiliza el concepto de silver washing, inspirado en tรฉrminos como greenwashing, para describir situaciones en las que una marca adopta el discurso de la longevidad รบnicamente como estrategia de marketing, sin transformar realmente sus productos, servicios, lugares de trabajo o polรญticas internas.
La diferencia es importante.
Una empresa puede colocar personas mayores en una campaรฑa publicitaria y continuar discriminando por edad en sus procesos de contrataciรณn. Puede vender productos โpara seniorsโ y mantener interfaces digitales imposibles de utilizar para personas con dificultades visuales o motoras. Puede hablar de bienestar y, al mismo tiempo, no adaptar sus servicios a las necesidades reales de una poblaciรณn que vive mรกs aรฑos.
La verdadera economรญa de la longevidad exige algo mรกs profundo: diseรฑar productos, ciudades, empleos y servicios pensando en vidas mรกs largas.
La edad no deberรญa convertirse en una barrera laboral
Este punto serรก cada vez mรกs relevante.
Si las personas viven mรกs tiempo y mantienen durante mรกs aรฑos determinadas capacidades fรญsicas y cognitivas, el modelo tradicional de estudiar, trabajar durante algunas dรฉcadas y retirarse definitivamente puede resultar cada vez menos compatible con la realidad demogrรกfica.
El FMI plantea que los paรญses deberรกn combinar reformas previsionales, capacitaciรณn permanente y adaptaciรณn de los lugares de trabajo para permitir carreras laborales mรกs largas cuando las personas quieran y puedan continuar trabajando.
Eso no significa obligar a las personas mayores a trabajar mรกs aรฑos.
Significa ampliar las opciones.
Una persona de 65 aรฑos podrรญa querer jubilarse completamente. Otra podrรญa preferir trabajar media jornada. Una tercera podrรญa iniciar un emprendimiento. Otra podrรญa estudiar una nueva carrera. Y otra podrรญa dedicarse al cuidado de familiares o al voluntariado.
La nueva longevidad introduce precisamente esa diversidad.
El gran desafรญo: no convertir la vejez en una enfermedad
Uno de los estereotipos mรกs persistentes es asociar automรกticamente vejez con deterioro.
La OMS advierte que no existe una persona mayor tรญpica. Dos personas de la misma edad pueden presentar capacidades fรญsicas y mentales completamente diferentes. Algunas personas de 80 aรฑos pueden conservar niveles de capacidad comparables a personas mucho mรกs jรณvenes, mientras que otras pueden necesitar asistencia para actividades bรกsicas.
Esta diversidad obliga a abandonar polรญticas basadas exclusivamente en la edad cronolรณgica.
Tambiรฉn obliga a luchar contra el edadismo, es decir, la discriminaciรณn y los prejuicios relacionados con la edad. La OMS considera que el edadismo puede afectar seriamente la salud mental de las personas mayores.
La consecuencia es importante: una sociedad preparada para la longevidad no deberรญa preguntarse รบnicamente cuรกnto cuesta una persona mayor al sistema. Tambiรฉn debe preguntarse quรฉ conocimientos, trabajo, experiencia, consumo, cuidados y participaciรณn social aporta.
Una sociedad con mรกs longevidad tambiรฉn necesitarรก mรกs cuidados
Existe, sin embargo, una realidad que no puede ser ignorada.
Vivir mรกs aรฑos no significa necesariamente vivir todos esos aรฑos con plena autonomรญa. Algunas personas desarrollarรกn enfermedades crรณnicas, fragilidad, demencia o limitaciones funcionales y necesitarรกn apoyo.
La OMS seรฑala que una parte de las personas mayores requerirรก cuidados de largo plazo y que las polรญticas pรบblicas deben considerar vivienda accesible, transporte, servicios sociales, atenciรณn integrada y apoyo a los cuidadores.
Esto coloca al sistema de cuidados en el centro de la nueva longevidad.
Uruguay ya cuenta con una experiencia particularmente relevante en este campo. Como seรฑala Bernardini en la entrevista, el paรญs fue pionero regional en desarrollar un Sistema Nacional de Cuidados, un antecedente que puede convertirse en una ventaja institucional frente a la aceleraciรณn del envejecimiento.
Pero el desafรญo serรก sostener y ampliar esos mecanismos a medida que aumente la demanda.
Las mujeres tendrรกn un papel central en la transformaciรณn
La longevidad tampoco afecta de la misma manera a hombres y mujeres.
Las mujeres suelen vivir mรกs aรฑos, pero tambiรฉn pueden acumular desventajas econรณmicas derivadas de trayectorias laborales interrumpidas, tareas de cuidado no remuneradas, salarios mรกs bajos y pensiones menores.
Esto significa que hablar de economรญa de la longevidad sin incorporar una perspectiva de gรฉnero dejarรญa fuera una parte fundamental del problema.
La sociedad del futuro necesitarรก no solamente mรกs aรฑos de vida, sino mรกs igualdad durante esos aรฑos.
La educaciรณn permanente serรก parte de la longevidad
Otra transformaciรณn silenciosa serรก la relaciรณn entre edad y aprendizaje.
Durante dรฉcadas predominรณ la idea de que la formaciรณn pertenecรญa principalmente a la juventud. La nueva longevidad rompe ese modelo.
Si una persona puede vivir varias dรฉcadas despuรฉs de la jubilaciรณn, resulta razonable que pueda aprender nuevos conocimientos, actualizar habilidades digitales, iniciar actividades profesionales diferentes o estudiar simplemente por interรฉs personal.
La CEPAL considera que una mayor inversiรณn educativa es especialmente importante para enfrentar las consecuencias econรณmicas del envejecimiento uruguayo, porque puede elevar la productividad futura y contribuir a una distribuciรณn mรกs sostenible de los recursos entre generaciones.
La educaciรณn, por tanto, deja de ser รบnicamente una inversiรณn para los jรณvenes. Tambiรฉn se convierte en una herramienta de adaptaciรณn durante toda la vida.
Antes, ahora y despuรฉs
Antes, la sociedad estaba estructurada alrededor de una expectativa de vida considerablemente menor y de una divisiรณn relativamente rรญgida entre juventud, vida laboral y jubilaciรณn.
Ahora, esa estructura estรก cambiando. La poblaciรณn mundial de 60 aรฑos o mรกs pasรณ a representar un grupo demogrรกfico de enorme magnitud: la OMS estima que habรญa alrededor de 1.100 millones de personas de 60 aรฑos o mรกs en 2023 y proyecta aproximadamente 2.100 millones para 2050. Para finales de la dรฉcada de 2060, ese grupo podrรญa alcanzar 2.500 millones y superar al nรบmero de menores de 18 aรฑos.
Despuรฉs, si las tendencias actuales continรบan, las sociedades tendrรกn que funcionar con una proporciรณn mucho mayor de personas mayores y una proporciรณn relativamente menor de jรณvenes.
Eso afectarรก escuelas, universidades, sistemas de salud, empresas, viviendas, ciudades, transporte, tecnologรญa, mercados de consumo y sistemas de pensiones.
No se trata, por tanto, de un fenรณmeno exclusivo de la geriatrรญa. Es una transformaciรณn estructural de la sociedad.
El verdadero producto de la longevidad no es vivir mรกs, sino vivir mejor
El mayor riesgo serรญa convertir la nueva longevidad en otra industria de promesas rรกpidas: suplementos milagrosos, tratamientos antiedad, productos exclusivos para personas con alto poder adquisitivo y campaรฑas publicitarias que presentan la vejez como algo que debe ocultarse.
La evidencia apunta hacia otra direcciรณn.
La longevidad sostenible depende de salud preventiva, actividad fรญsica, alimentaciรณn equilibrada, sueรฑo, vรญnculos sociales, educaciรณn, seguridad econรณmica, propรณsito personal, acceso a cuidados y entornos adecuados.
Por eso, el concepto desarrollado por Bernardini tiene una dimensiรณn que va mucho mรกs allรก del bienestar individual. Obliga a pensar en quรฉ tipo de sociedad queremos construir cuando vivir hasta los 80, 90 o incluso mรกs aรฑos deje de ser una excepciรณn.
El desafรญo para Uruguay, Argentina y el resto de Amรฉrica Latina serรก evitar que esa transformaciรณn se convierta en una nueva fuente de desigualdad. Una longevidad de calidad no puede quedar reservada para quienes pueden pagar medicina privada, alimentaciรณn saludable, viviendas adaptadas, turismo, gimnasios o tratamientos especializados.
La verdadera prueba serรก conseguir que la posibilidad de vivir mรกs y mejor tambiรฉn alcance a quienes tienen menos recursos.
La nueva longevidad, en definitiva, no deberรญa significar simplemente aรฑadir aรฑos al calendario. Deberรญa significar aรฑadir autonomรญa, participaciรณn, conocimiento, vรญnculos, dignidad y oportunidades a esos aรฑos.
Y allรญ aparece la pregunta que probablemente definirรก buena parte de las polรญticas pรบblicas de las prรณximas dรฉcadas: no cuรกnto tiempo puede vivir una sociedad, sino quรฉ estรก dispuesta a hacer para que una vida mรกs larga siga siendo una vida plenamente vivida.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileรฑo, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integraciรณn regional, geopolรญtica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el รกmbito de la comunicaciรณn internacional.
Posee un Mรกster en Desarrollo y Cooperaciรณn Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, acadรฉmicas y diplomรกticas en Amรฉrica Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrรณfono de Oro de la Asociaciรณn Nacional de Locutores de Mรฉxico (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional Mรฉxico Blanco (2020) y el tรญtulo de Amigo de la Niรฑez y la Adolescencia.
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