
Presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella y su Vicepresidente José Manuel Restrepo
El gobierno de Abelardo De La Espriella prepara un profundo giro en la manera de comunicar el poder en Colombia. Después de cuatro años en los que Gustavo Petro convirtió X, la antigua Twitter, en su principal plataforma para anunciar decisiones, confrontar a sus adversarios y marcar buena parte de la agenda política nacional, el nuevo Ejecutivo apuesta por un modelo mucho más estructurado, centralizado y dominado por el video digital.
Decir que Petro gobernó buena parte de su mandato desde X no es una exageración. Desde los primeros meses de su administración, la red social se transformó en una suerte de despacho presidencial paralelo, utilizado no solo para comunicarse con los ciudadanos, sino también para impartir instrucciones a ministros y funcionarios, anunciar decisiones de gobierno y reaccionar de manera inmediata ante los acontecimientos políticos nacionales e internacionales.
Un cálculo reciente realizado por El Espectador estimó en cerca de 14.600 las publicaciones realizadas desde la cuenta de Gustavo Petro en X entre el 7 de agosto de 2022 y el 25 de julio de 2026. El promedio se situó entre 10 y 12 publicaciones diarias durante ese periodo.
La tradicional relación entre la Casa de Nariño y los periodistas que cubren la Presidencia, sustentada durante años en una agenda coordinada entre los medios y los equipos de prensa del Gobierno, fue perdiendo protagonismo. El modelo que venía del gobierno de Iván Duque terminó desplazado por una dinámica en la que la cuenta personal del presidente se convirtió, en muchos momentos, en la principal ventana para conocer decisiones, movimientos y anuncios del Estado.
A través de Twitter y posteriormente X, Petro anunció cambios de gabinete, destituciones y decisiones políticas, cuestionó a las altas cortes, confrontó a medios de comunicación y empresarios y protagonizó fuertes intercambios con dirigentes políticos y gobiernos extranjeros. Sus publicaciones también fueron utilizadas para impulsar narrativas políticas, convocar movilizaciones y responder a coyunturas que, en distintos momentos, terminaron teniendo repercusiones diplomáticas.
Ese modelo está a punto de quedar atrás.
El gobierno de Abelardo De La Espriella prepara una estructura de comunicación radicalmente diferente: menos personalista, más organizada y con una cadena de vocería diseñada para mantener bajo control la agenda informativa del Ejecutivo.
La apuesta estará concentrada en el video digital y tendrá como principales plataformas YouTube, TikTok, Instagram y Facebook. La estrategia busca trasladar al Gobierno la fórmula de comunicación utilizada durante la campaña presidencial, basada en mensajes breves, audiovisuales, emocionales y dirigidos directamente a las audiencias digitales.
El cambio también llegará a la relación con los medios de comunicación. El nuevo Gobierno implementará un modelo de vocería permanente, con portavoces encargados de mantener el contacto directo con periodistas y de concentrar la divulgación de los mensajes oficiales de la Presidencia y los ministerios.
La idea contempla presencia y atención a los medios desde las sedes gubernamentales en Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín, en una estructura que toma como referencia modelos de comunicación política utilizados en otros gobiernos, entre ellos la Casa Blanca y la administración del presidente argentino Javier Milei.
La responsabilidad recaerá en Carolina Gómez Sánchez, periodista y presentadora, y Miller Soto, docente, abogado y exconcejal, quienes asumirán como portavoces del nuevo Gobierno. Su misión será articular los mensajes del Presidente y de sus ministros, atender las preguntas de la prensa y responder ante las distintas coyunturas que enfrente la administración.
Detrás de esta transformación está Carlos Suárez, estratega político que lideró la campaña presidencial de De La Espriella y que ha diseñado la metodología de comunicación que pretende llevarse ahora al Gobierno.
“Lo que estamos haciendo en materia de comunicación es algo disruptivo: el Presidente se comunica cada ocho días directamente con los ciudadanos”, afirmó Suárez. Según explicó, la agenda presidencial será divulgada de manera permanente a través de las cuentas del mandatario y, una vez instalado el Gobierno, la estrategia se extenderá a los canales oficiales de la Presidencia y de los ministerios.
Uno de los cambios más visibles será la incorporación de una alocución presidencial semanal. Cada domingo en la noche, De La Espriella tendrá un espacio para dirigirse a los ciudadanos, presentar un balance de gestión, formular anuncios y establecer los principales temas que marcarán la agenda de la semana siguiente.
La intención es que la comunicación presidencial deje de depender de reacciones improvisadas en redes sociales y pase a funcionar bajo una planificación previamente definida.
La nueva administración también prepara un protocolo para centralizar las comunicaciones de las entidades del Gobierno. La intención, de acuerdo con Suárez, es garantizar una sincronía entre ministerios y Presidencia, evitar contradicciones públicas y establecer una línea común frente a los principales asuntos de la administración.
Ese cambio puede convertirse en uno de los rasgos más visibles del nuevo Gobierno.
Mientras la administración Petro llevó la comunicación presidencial hacia una lógica de inmediatez, confrontación y protagonismo personal del jefe de Estado, De La Espriella pretende construir una maquinaria comunicacional mucho más coordinada, en la que cada mensaje tenga un propósito, un canal y un momento previamente definidos.
YouTube ocupará un lugar central en esa estrategia.
El canal del Presidente será utilizado como plataforma multimedia para transmisiones en directo, intervenciones semanales, mensajes institucionales y videos de corta duración. TikTok, Instagram y Facebook complementarán la estrategia con contenidos diseñados para audiencias diferentes, pero bajo una misma línea narrativa.
La estructura digital con la que llega De La Espriella a la Presidencia ya cuenta con una comunidad considerable. Sus cuentas en X, @ABDELAESPRIELLA y @abdelaespriella, reúnen cerca de 749.000 seguidores y estarán orientadas principalmente a la comunicación institucional y política.
Instagram, a través de @delaespriella_style, supera los 2,5 millones de seguidores y combina contenidos políticos con elementos personales y videos en formato reel.
En Facebook, los perfiles @abdelaespriella y @DELAESPRIELLAstyle concentran una audiencia que supera los 2,6 millones de seguidores, con contenidos institucionales, personales y material relacionado con el día a día del mandatario.
YouTube, con cerca de 467.000 seguidores, será uno de los principales centros de producción audiovisual del nuevo Gobierno, mientras TikTok, a través de @delaespriella_style, supera los 1,8 millones de seguidores y se perfila como una de las plataformas clave para llegar a públicos jóvenes mediante videos de alto impacto y mensajes directos.
El desafío será transformar esa audiencia construida durante la campaña en una verdadera plataforma de comunicación de Estado.
La apuesta de De La Espriella representa, en ese sentido, algo más que un cambio de redes sociales. Es un cambio en la concepción misma de la comunicación presidencial. El poder dejará de tener a X como principal escenario de conversación y buscará trasladarse a un ecosistema audiovisual mucho más amplio, donde la imagen, el video y la comunicación directa con millones de ciudadanos tendrán un papel central.
El nuevo modelo promete mayor coordinación y disciplina comunicacional, pero también abre un debate sobre el equilibrio entre control institucional y acceso de la prensa a las decisiones del Gobierno. Una comunicación altamente centralizada puede reducir contradicciones y mensajes improvisados, pero también puede limitar los espacios para preguntas incómodas, información no programada y acceso directo a los funcionarios.
Después de un Gobierno en el que un trino presidencial podía modificar la agenda nacional en cuestión de minutos, Colombia se prepara para una nueva era de comunicación política.
La pantalla seguirá siendo el principal campo de batalla. Pero el escenario ya no será X. Será YouTube, TikTok, Instagram, Facebook y una Presidencia que pretende convertir la comunicación digital en una estructura central del ejercicio del poder.
Tomado del Tiempo
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN COLOMBIA
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