𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘇ó 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗶𝗻𝘂𝘀𝘂𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗼𝗰𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘁𝗿𝗲𝗮𝗺𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻ó 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗿𝘁𝗶é𝗻𝗱𝗼𝘀𝗲 𝗲𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝘆𝗮 𝗶𝗻𝗰𝗹𝘂𝘆ó 𝘃𝗶𝗮𝗷𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗠𝗶𝗮𝗺𝗶, 𝗔𝘁𝗹𝗮𝗻𝘁𝗮, 𝗟𝗮𝘀 𝗩𝗲𝗴𝗮𝘀 𝘆 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗾𝘂𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗗𝗶𝘀𝗻𝗲𝘆. 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗙𝗼𝗿𝘁, 𝗵𝗶𝗷𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗱𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗼 𝘆 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗷𝗲 𝘁𝗲𝗹𝗲𝘃𝗶𝘀𝗶𝘃𝗼 𝗥𝗶𝗰𝗮𝗿𝗱𝗼 𝗙𝗼𝗿𝘁, 𝗰𝗼𝗻𝘁ó 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗯í𝗮 𝗹𝗮𝗻𝘇𝗮𝗱𝗼 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀 𝗮𝘁𝗿á𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗴𝘂𝗶𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗲𝗷𝗮 𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻ó 𝗽𝗼𝗿 𝗱𝗮𝗿 𝗿𝗲𝘀𝘂𝗹𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗶 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗮 𝗵𝗮𝗯í𝗮 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗼. 𝗘𝗹 𝗷𝗼𝘃𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗰𝗮𝗯ó 𝗴𝗮𝗻𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗮𝗴𝗼𝗻𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗲𝘀 𝗝𝘂𝗮𝗻 𝗠𝗮𝗻𝘂𝗲𝗹 𝗥𝗮𝗺í𝗿𝗲𝘇, 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗙𝗼𝗿𝘁 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶ó 𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗼𝗰𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮. 𝗔𝘂𝗻𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗷𝗼𝘃𝗲𝗻 𝗮𝗰𝗹𝗮𝗿ó 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘃í𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗻𝗼𝘃𝗶𝗼𝘀, 𝘀í 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶ó 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝘃í𝗻𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗮𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗲𝘅𝗶ó𝗻 𝗹𝗹𝗲𝗴ó 𝗮𝗹 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗿 𝘃𝗮𝗿𝗶𝗼𝘀 𝘃𝗶𝗮𝗷𝗲𝘀 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀.
La historia comenzó varios meses antes, cuando Marta Fort utilizó su participación en Blender para convertir su vida sentimental en una especie de casting abierto. La propuesta tenía un componente claramente humorístico, pero rápidamente adquirió dimensiones inesperadas porque comenzaron a llegar postulaciones y mensajes de hombres interesados en conocerla.
En junio, Fort explicó públicamente algunas de las características que buscaba en un posible compañero. Entre ellas mencionó que debía ir al gimnasio, tener entre 26 y 40 años, preferentemente ser moreno, vivir en la Ciudad de Buenos Aires o sus alrededores y, en una de sus expresiones más comentadas, pidió que no fuera “rata”. La convocatoria fue planteada en tono de entretenimiento, pero terminó generando una respuesta mucho mayor de la esperada.
Lo interesante es que el mecanismo tradicional de las aplicaciones de citas fue reemplazado por algo mucho más público: una búsqueda sentimental convertida en contenido digital. En lugar de seleccionar perfiles de manera privada, la convocatoria se desarrolló delante de una audiencia que podía seguir las postulaciones, comentar las características de los candidatos y observar posteriormente qué ocurría con la relación.
Ese formato también explica por qué la historia terminó teniendo una segunda vida en las redes sociales. Cada etapa podía convertirse en contenido: la convocatoria, la elección del candidato, el primer encuentro y finalmente los viajes. Lo que inicialmente era una broma televisiva terminó funcionando como una narrativa de entretenimiento que se desarrolló prácticamente en tiempo real.
El candidato que decidió tomar la iniciativa
Entre los postulantes apareció Juan Manuel Ramírez, un joven que consiguió captar la atención de Fort. Según relató la propia Marta, fue él quien decidió escribirle cuando se enteró de que ella viajaría a Estados Unidos.
La conversación pudo haber quedado simplemente en un intercambio de mensajes, pero ocurrió lo contrario. Ramírez decidió viajar para encontrarse con ella en Miami, y ese encuentro terminó modificando completamente el rumbo de la convocatoria. Fort contó que, después de cumplir algunos compromisos profesionales, decidió aprovechar el viaje para pasar unos días de vacaciones con él.
La propia Marta resumió el desenlace con una frase que rápidamente se volvió el eje de las publicaciones sobre la historia: “El concurso se pasó de las manos”. La expresión refleja precisamente la distancia entre lo que comenzó como un juego y la dimensión que adquirió posteriormente.
El recorrido tampoco quedó limitado a Miami. Los medios que reconstruyeron la historia señalaron que la pareja compartió tiempo en Atlanta y Las Vegas, además de visitar los parques de Disney. La sucesión de viajes hizo que el vínculo dejara de parecer simplemente una conversación entre una influencer y uno de sus seguidores para convertirse en una relación que ambos estaban explorando fuera del entorno del programa.
¿Quién es Juan Manuel Ramírez?
Ramírez mantiene un perfil público considerablemente menor que el de Fort, pero su exposición aumentó desde que se conoció la relación. Su cuenta de Instagram reúne más de 50.000 seguidores y contiene publicaciones relacionadas con viajes, automóviles deportivos, actividad física y tatuajes. Ese contenido permitió que los seguidores de Marta comenzaran a conocer al hombre que había logrado avanzar desde un casting digital hasta compartir vacaciones con ella.
Los medios argentinos también lo identificaron como uruguayo, un dato que añade otro elemento llamativo a una historia que comenzó en un programa argentino, continuó a través de redes sociales y terminó desarrollándose principalmente en Estados Unidos.
Sin embargo, existe una diferencia importante entre la repercusión mediática y el estado real del vínculo. Marta Fort no confirmó que exista un noviazgo formal. Lo que sí confirmó es que ambos se están conociendo y que ya compartieron experiencias personales suficientemente importantes como para viajar juntos durante varios días.
De la broma televisiva a una relación fuera de cámara
La particularidad de este caso está en que la relación nació dentro de un espacio de entretenimiento, pero comenzó a desarrollarse lejos de las cámaras.
Esto no es menor. Las relaciones surgidas dentro de programas de televisión suelen estar condicionadas por la dinámica del espectáculo: exposición permanente, audiencia, edición y presión mediática. En este caso, aunque la convocatoria nació frente al público, el paso decisivo se produjo cuando ambos tuvieron la posibilidad de encontrarse personalmente.
El viaje a Estados Unidos funcionó, en cierta manera, como una prueba fuera del escenario. Ya no se trataba de evaluar a un candidato mediante una presentación en streaming, sino de descubrir cómo funcionaba la relación durante varios días de convivencia, desplazamientos y actividades compartidas.
Ese cambio puede explicar por qué la historia adquirió credibilidad entre los seguidores. El concurso eligió al candidato, pero el viaje permitió comprobar si existía química real.
Marta Fort y la construcción de una identidad propia
Para comprender por qué la historia genera tanta atención es necesario mirar también la trayectoria de Marta.
La joven nació el 25 de febrero de 2004 y es hija de Ricardo Fort y hermana melliza de Felipe. Ambos nacieron mediante gestación subrogada en Estados Unidos y heredaron parte del patrimonio familiar vinculado a Felfort, la tradicional empresa argentina de chocolates.
Pero Marta ha intentado construir una identidad pública diferente de la de su padre. Ricardo Fort convirtió su vida privada, su riqueza y sus relaciones personales en parte central de su personaje mediático. Su hija, aunque utiliza las redes sociales y participa activamente en medios, ha mostrado en diferentes entrevistas una relación más compleja con esa herencia de fama.
En 2026, por ejemplo, comenzó a tener una presencia más fuerte en Blender, donde participa como figura del streaming y desarrolló contenidos vinculados con viajes, entretenimiento y experiencias personales. También participó en la cobertura del Mundial 2026, lo que amplió su exposición pública más allá de la etiqueta de “hija de Ricardo Fort”.
Su búsqueda de pareja, por lo tanto, encaja dentro de una transformación mayor: Marta está utilizando un ecosistema de streaming, redes sociales y contenidos personales para construir su propia relación con el público.
Antes: una heredera conocida principalmente por su apellido
Durante los primeros años después de la muerte de Ricardo Fort, ocurrida en 2013, Marta y su hermano permanecieron principalmente asociados a la historia familiar y al enorme personaje mediático que había sido su padre.
Con el paso del tiempo, la joven comenzó a desarrollar una presencia propia en redes sociales y en el mundo de la moda y el entretenimiento. Su exposición dejó de depender exclusivamente de las apariciones relacionadas con Ricardo Fort y pasó a estar vinculada también con sus propios proyectos.
La evolución fue gradual: primero las redes, después el modelaje, las entrevistas, los programas de streaming y finalmente una participación más activa en contenidos audiovisuales. En ese proceso, su vida personal se convirtió inevitablemente en parte del interés de la audiencia.
Ahora: una generación que convierte su vida privada en contenido
La historia del concurso también refleja un cambio profundo en la cultura de las celebridades.
Para las generaciones anteriores, una relación sentimental de una figura pública podía conocerse a través de una revista, una entrevista televisiva o fotografías de paparazzi. Ahora el proceso puede ser completamente diferente: la propia persona anuncia que busca pareja, recibe candidatos, muestra fragmentos del proceso y posteriormente revela el resultado ante miles de seguidores.
Marta Fort no necesitó un programa tradicional de televisión dedicado exclusivamente a encontrarle pareja. Utilizó el streaming como escenario, las redes como mecanismo de convocatoria y su propia audiencia como público.
Esto convierte al caso en un ejemplo interesante de cómo los límites entre entretenimiento, vida privada y redes sociales se han vuelto cada vez más difusos.
Después: ¿noviazgo o simplemente una historia que continúa?
La gran incógnita ahora es qué ocurrirá con Marta y Juan Manuel.
Por el momento, ambos parecen estar atravesando una etapa de conocimiento mutuo. Los viajes compartidos indican que existe confianza suficiente para pasar tiempo juntos, pero no existe confirmación de un noviazgo formal. La propia Marta fue cuidadosa al diferenciar entre estar saliendo con alguien y tener una relación oficialmente establecida.
La situación también plantea un desafío particular: la relación nació frente a una audiencia y, por lo tanto, cada nuevo paso puede convertirse inmediatamente en noticia. Si el vínculo avanza, probablemente los seguidores quieran conocer cada detalle; si se termina, también habrá interés por saber qué ocurrió.
En ese sentido, el verdadero resultado del concurso todavía no está definido.
Lo que sí está claro es que una convocatoria que comenzó como una propuesta divertida dentro de un programa de streaming consiguió algo mucho más difícil de producir artificialmente: una historia que continuó fuera de las cámaras.
Marta Fort buscaba un candidato que cumpliera una lista de requisitos. Encontró a Juan Manuel Ramírez, él tomó la iniciativa, viajó para conocerla y ambos terminaron recorriendo parte de Estados Unidos juntos. Ahora, el concurso ya cumplió su función inicial; la siguiente etapa depende exclusivamente de lo que ocurra entre ellos cuando las cámaras dejen de mirar.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Periodista prensa mercosur
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