
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un paquete financiero de 204,2 millones de dólares destinado a modernizar el sistema eléctrico del norte amazónico de Bolivia. El proyecto permitirá reducir la dependencia del diésel, incorporar energías renovables, mejorar la distribución eléctrica e integrar por primera vez parte del sistema boliviano con la red de Brasil, beneficiando directamente a más de 209.000 habitantes.
La Amazonía boliviana está a punto de experimentar una de las mayores transformaciones de su infraestructura energética en las últimas décadas. El Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó un paquete de financiamiento por 204,2 millones de dólares, destinado a fortalecer la seguridad energética de los departamentos de Pando y Beni, dos regiones que históricamente han enfrentado dificultades para acceder a un suministro eléctrico continuo, eficiente y de bajo costo.
El programa combina un préstamo de inversión de 142,2 millones de dólares, un crédito adicional de 60 millones y una cooperación no reembolsable de 2 millones de dólares proveniente de los Fondos de Inversión Climática (Climate Investment Funds – CIF). Esta estructura financiera permitirá ejecutar un conjunto de obras destinadas a modernizar completamente el sistema eléctrico amazónico y acelerar la transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto será la interconexión internacional con Brasil. Actualmente, gran parte de las ciudades amazónicas bolivianas funcionan mediante sistemas aislados alimentados principalmente por generadores diésel, una tecnología costosa, contaminante y vulnerable a problemas logísticos. Con el nuevo programa, Cobija será conectada a la red eléctrica del estado brasileño de Acre, mientras que Riberalta y Guayaramerín se integrarán con la red del estado de Rondônia, permitiendo un suministro más estable y reduciendo significativamente la dependencia de combustibles fósiles.
Además de las interconexiones internacionales, el financiamiento contempla la construcción de plantas solares fotovoltaicas, sistemas de almacenamiento mediante baterías, nuevas líneas de transmisión y la modernización de las redes de distribución. Estas inversiones permitirán disminuir las pérdidas técnicas, mejorar la calidad del servicio y garantizar electricidad durante todo el año incluso en comunidades alejadas, donde las interrupciones han sido frecuentes durante décadas.
El impacto económico del proyecto también será significativo. Bolivia destina importantes recursos a la importación y transporte de diésel para abastecer los sistemas eléctricos aislados del norte amazónico. Al sustituir parte de esa generación por energía solar y por electricidad proveniente de redes interconectadas, el Estado reducirá considerablemente sus costos operativos y disminuirá la presión sobre el presupuesto destinado a subsidios energéticos. Al mismo tiempo, la mayor disponibilidad de electricidad favorecerá el desarrollo de actividades productivas, comerciales e industriales en una región con enorme potencial económico.
El programa beneficiará directamente a más de 209.000 habitantes de ciudades como Cobija, Riberalta y Guayaramerín, además de numerosas comunidades rurales. Para muchas de ellas, la mejora del suministro eléctrico significará disponer de energía continua para hospitales, escuelas, sistemas de agua potable, telecomunicaciones y pequeñas industrias, reduciendo además la brecha de desarrollo respecto a otras regiones del país.
El proyecto forma parte de la iniciativa regional Amazonía Siempre, impulsada por el BID para promover un desarrollo sostenible de la cuenca amazónica mediante inversiones en infraestructura resiliente, integración regional, energías renovables y protección ambiental. Paralelamente, también se integra al programa Conexión Sur, orientado a fortalecer la integración energética entre los países sudamericanos mediante redes eléctricas transfronterizas capaces de mejorar la seguridad del suministro y optimizar el aprovechamiento de los recursos energéticos disponibles.
Desde el punto de vista ambiental, el cambio será igualmente relevante. La sustitución progresiva de generadores diésel por fuentes renovables permitirá reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir la contaminación atmosférica y minimizar el riesgo de derrames de combustibles en una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Asimismo, el uso de sistemas de almacenamiento con baterías facilitará una mayor incorporación de energía solar sin afectar la estabilidad de la red eléctrica.
Especialistas en integración regional destacan que este tipo de proyectos fortalece no solo la infraestructura energética, sino también la cooperación entre Bolivia y Brasil. La interconexión permitirá compartir recursos eléctricos, mejorar la confiabilidad del suministro y crear nuevas oportunidades para futuras inversiones en generación renovable, consolidando un modelo de integración que podría extenderse a otras zonas fronterizas de América del Sur.
La aprobación del financiamiento representa una de las mayores inversiones multilaterales recientes en infraestructura energética boliviana. Si el cronograma previsto se cumple, el norte amazónico dejará atrás su histórica dependencia de sistemas aislados para incorporarse a una red moderna, integrada y basada en tecnologías limpias. Más allá del impacto inmediato sobre el suministro eléctrico, el proyecto constituye una apuesta estratégica por el desarrollo económico, la integración regional y la transición energética de una de las regiones más importantes y menos desarrolladas de Bolivia.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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