
La firma del contrato entre el Estado nacional y Vía Navegable Argentina S.A. —la sociedad conformada por Jan De Nul (60%) y Servimagnus (40%)— cerró un proceso licitatorio que tres administraciones no habían logrado destrabar. Con la entrada en vigencia de la concesión comenzaron a regir las condiciones de la oferta, se activó la reducción del 13,5% en el peaje anunciada por el Ministerio de Economía y arrancaron las obras de profundización.
Todo avance, por definición, “es” en función del camino recorrido y los escollos superados. Y el grado de avance también se define por la tensión de las anclas que marcan los pendientes. El Consejo ya es una de ellas.
Un compromiso oficial, un órgano inexistente
En su comunicado por la firma del contrato, el Gobierno anunció que ejercerá su función de autoridad de control y que “avanzará en la conformación definitiva del Consejo de Control, con participación de usuarios privados y representantes de las provincias ribereñas”.
La fórmula es reveladora: el compromiso existe; el consejo, no.
Las entidades usuarias tomaron nota. En su comunicado conjunto de respaldo al contrato, la Bolsa de Comercio de Rosario, CIARA-CEC, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y CAPyM reclamaron “la pronta puesta en funcionamiento” del Consejo de Control, al que consideran clave para acompañar la implementación del contrato, supervisar las obras comprometidas, seguir la evolución tarifaria, controlar la calidad del servicio y promover la gestión ambiental. El respaldo al proceso vino, así, con una condición adjunta.
La tensión de diseño que nadie está discutiendo
Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, detalló que se está trabajando con la ANPYN en un proyecto de resolución para crear “un consejo de control público-privado donde estén los sindicatos, los usuarios, las provincias y la Nación”, que deberá reunirse “para ver qué está pasando con las obras, las tarifas y los impactos ambientales”.
Luis Zubizarreta, vicepresidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, agregó la otra mitad de la ecuación: “Es muy importante que armemos algo que no sea burocrático, sino ágil y conducente para un buen control de la concesión”.
Entre esas dos declaraciones hay una tensión de diseño institucional que el debate sectorial todavía no procesó.
Numeroso y heterogéneo
Un consejo que integre sindicatos, múltiples cámaras empresarias, provincias ribereñas y el Estado nacional es, por construcción, un cuerpo numeroso y heterogéneo.
La agilidad que pide Zubizarreta y la representatividad que describe Idígoras tiran en direcciones opuestas. Ningún reglamento resuelve esa tensión por default: la resuelve —o la esquiva— la redacción concreta de la resolución que la ANPYN todavía no dictó.
Las preguntas que esa resolución deberá contestar son las que definen si el órgano tendrá dientes o escritorio. ¿Sus dictámenes serán vinculantes o consultivos? ¿Tendrá acceso directo a la información técnica y económica del concesionario, o solo a lo que la autoridad de aplicación decida compartir? ¿Contará con presupuesto y estructura propios? ¿Quién lo presidirá y con qué mayorías decidirá? La experiencia argentina en órganos de seguimiento de concesiones —de los entes reguladores de los noventa en adelante— muestra que los consejos que nacen sin facultades definidas rara vez las adquieren después.
El costo del tiempo
Hay, además, un factor que juega en silencio: el calendario. Cada mes de concesión que transcurre sin consejo constituido consolida un precedente operativo —el de que la vía puede funcionar sin él.
Las obras avanzan, la tarifa rige, el concesionario reporta a la ANPYN, y la ausencia del órgano deja de ser una anomalía para volverse el estado normal de las cosas. Los incentivos para dotarlo de facultades robustas se debilitan a medida que la concesión demuestra que puede prescindir de su mirada.
La licitación de la VNT fue defendida —también desde Trade News— como un proceso serio, con reglas claras y resultado fundado. Precisamente por eso, la vara para lo que sigue no puede ser más baja. El pliego ya se cumplió; la resolución que falta es la que dirá si el control prometido será una institución o una fotografía. La concesión tiene 25 años por delante. El Consejo de Control, por ahora, no tiene ni un día.
Imagen de portada generada por IA
Publicado por: Emiliano Galli
Fuente de esta noticia: https://tradenews.com.ar/la-concesion-de-la-vnt-ya-corre-por-25-anos-su-organo-de-control-todavia-no-existe/
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