
Norberto Galasso murió este lunes a los 90 años y dejó una de las obras más extensas y reconocidas del pensamiento histórico nacional argentino. Historiador, ensayista y contador público, dedicó gran parte de su vida a investigar, escribir y discutir la historia argentina desde una perspectiva crítica de los relatos tradicionales, con una mirada centrada en los procesos nacionales, populares y latinoamericanos. Autor de decenas de libros y biografías, Galasso recuperó en su obra a figuras como Mariano Moreno, José de San Martín, Manuel Ugarte, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Juan Domingo Perón y Eva Perón, entre muchos otros. Su producción intelectual buscó reconstruir una tradición histórica y política que, según sostenía, había sido relegada por la historiografía oficial.
Su formación intelectual estuvo marcada inicialmente por la izquierda y el marxismo. Más tarde, su acercamiento al pensamiento de Jorge Abelardo Ramos, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz y Manuel Ugarte fue consolidando una mirada vinculada a la Izquierda Nacional y al pensamiento latinoamericanista. En ese recorrido fue construyendo una interpretación en la que la justicia social, la independencia económica y la soberanía política formaban parte de una misma discusión: la posibilidad de construir un proyecto nacional propio. Por eso escribió.
Escribió para recuperar debates. Para rescatar a los olvidados. Para volver a poner a Manuel Ugarte en la mesa de los argentinos. Para devolverle a Scalabrini Ortiz un lugar central en la discusión sobre la dependencia. Para estudiar la obra y el pensamiento de Jauretche. Para revisar las figuras de Perón y Evita desde una perspectiva nacional y popular.
Galasso entendía que la historia no era solamente una disciplina académica. Era también una disputa política y cultural. “Hay que tomar la historia como una militancia”, sostuvo en una de sus definiciones más conocidas. La frase resume buena parte de su trayectoria intelectual. Para Galasso, conocer la historia era también comprender el presente. Un pueblo que desconoce su pasado corre el riesgo de aceptar la interpretación que otros construyen sobre su propia identidad y su destino.
Su trabajo fue, entonces, investigación, escritura y transmisión. Durante décadas publicó libros, participó de debates, dio conferencias y acercó el pensamiento nacional a nuevas generaciones de lectores. Esa transmisión constituye una de las dimensiones centrales de su legado.
Una generación le entregó libros. Él los convirtió en preguntas. Y esas preguntas pasaron a otra generación. Ese es, quizás, el sentido más profundo de su obra: el de una tradición intelectual que no termina en quien la recibe, sino que se transforma cuando es retomada por quienes vienen después. No dejó solamente una obra. Dejó una tarea.
La de seguir pensando una Argentina capaz de explicarse a sí misma. Una Argentina nacional, popular y latinoamericana. Una Argentina que discuta su historia para discutir también su presente.
Hay vidas que transcurren. Y hay vidas que se convierten en camino. Norberto Galasso eligió el camino de la historia. No la historia quieta de los manuales, ni la de los próceres congelados en bronce. La otra: la que camina por las calles, la que tiene pueblo, conflicto, derrotas y esperanzas.
La muerte de Norberto Galasso deja un vacío entre los referentes del pensamiento histórico nacional, pero también una extensa obra que seguirá formando parte de las discusiones sobre la identidad argentina, el revisionismo, la soberanía y la integración latinoamericana. Porque los historiadores también mueren.
Las ideas, cuando encuentran un pueblo que las continúa, no.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
NERI IACOPETTA
Profesional de la comunicación, especializado en comunicación política, institucional y estratégica. Cuenta con experiencia en relaciones internacionales y comercio exterior. Se desempeña como Embajador del Foro Internacional de Municipios BRICS (IMBRICS), designado desde Rusia, y desarrolla funciones en el área comercial de CICRAL Global, vinculada a la integración y cooperación entre Rusia y América Latina. También posee experiencia en comunicación institucional y en ámbitos legislativos de la Provincia de Buenos Aires.

