
La persistente lluvia que cubre hoy a Paraguay encendió las alarmas en calles y redes sociales, desatando el temor de que el temido fenómeno de «El Niño» —bautizado por algunos como «Súper Niño»— haya comenzado de forma anticipada. Sin embargo, la respuesta de los expertos es un rotundo no. Aunque el agua inunda avenidas, los científicos aclaran que este temporal es solo un evento invernal local y que el verdadero gigante meteorológico aún está preparándose para golpear la región. La gran incógnita no es si llegará, sino qué tan destructivo será cuando lo haga en los próximos meses.
- La Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmaron que el planeta atraviesa una fase de transición tras el debilitamiento de La Niña. Los modelos matemáticos y de temperatura del océano Pacífico ecuatorial indican más de un 80% de probabilidad de que El Niño se consolide formalmente en Paraguay entre julio, agosto u octubre de este año.
Aunque los titulares alarmistas hablan de un «Niño Godzilla», la comunidad científica paraguaya prefiere la cautela: se proyecta un evento de intensidad moderada a fuerte, cuyo pico crítico de tormentas severas y crecidas de ríos se sentirá con fuerza entre noviembre y enero.
Desde una perspectiva puramente científica, El Niño no se activa por un día de lluvia. Este fenómeno global se produce por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Oceano Pacífico. Este exceso de calor altera la circulación de la atmósfera a escala planetaria, modificando el flujo de los vientos alisios. Para Paraguay, esto se traduce en una «llave abierta» que transporta humedad masiva desde la Amazonía y el norte argentino, chocando con frentes fríos y generando tormentas mucho más frecuentes, intensas y duraderas que las habituales.
- Las precipitaciones de hoy son solo un ensayo general; el verdadero impacto hidrológico se avecina para la primavera y el verano.
El riesgo principal se concentra en las zonas urbanas, donde el asfalto impide la absorción del agua y los sistemas de desagüe colapsan en minutos. Ante la inminencia de un Niño fuerte, las ciudades paraguayas deben pasar de la reacción a la prevención inmediata.
- Para mitigar el impacto de los raudales y las tormentas severas en el día a día urbano, se recomiendan cinco acciones prácticas:
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- Limpieza severa de canaletas y desagües: Retirar basura, hojas secas y escombros de los techos y salidas de agua domiciliares para evitar inundaciones internas.
- Mapeo de rutas seguras y zonas de raudales: Identificar los puntos críticos de acumulación de agua en la ciudad para evitar transitar por ellos durante las tormentas.
- Aseguramiento de techos y estructuras: Reforzar chapas, carteles y elementos exteriores que puedan ser desprendidos por las ráfagas de viento de los sistemas de tormentas.
- Poda preventiva de árboles: Coordinar con los municipios el corte de ramas secas o en peligro de caída sobre el tendido eléctrico o las viviendas.
- Armado de un kit de emergencia familiar: Guardar linternas, radios a batería, documentos importantes en bolsas impermeables y reservas de agua potable para afrontar los cortes de luz prolongados.
La lluvia de hoy nos recuerda la fragilidad de nuestras ciudades ante el clima. El Niño fuerte es inevitable, pero el desastre se puede prevenir si la preparación científica y ciudadana empieza ahora mismo.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
WOLFGANG A. STREICH
Lic. en Periodismo - Lambaré, Paraguay
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