
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo cuantificó el impacto de los centros de datos, la nube y los servidores en el crecimiento, la innovación, los salarios y el empleo en 99 países. Las cifras son contundentes, una nueva zona de nube pública se traduce en un incremento del 1,024% del PIB. El desafío para América Latina es doble, atraer estas inversiones y evitar regulaciones que frenen su potencial.
El debate sobre la economía digital suele centrarse en la conectividad, cuánta fibra óptica se despliega, qué velocidad alcanza el 5G, cuántos hogares tienen acceso a internet. Pero hay una capa más profunda, menos visible y, según un informe inédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mucho más determinante para el crecimiento económico: la infraestructura de datos. Es decir, los centros de cómputo, los servidores y las zonas de nube pública donde se almacenan, procesan y manipulan los datos que mueven el mundo.
El estudio, elaborado por los economistas Raúl Katz y el uruguayo Juan Jung de Telecom Advisory Services, y coordinado por Pau Puig Gabarró y Enrique Iglesias del BID, ha analizado el impacto socioeconómico de esta infraestructura en 99 países entre 2010 y 2023. Y los resultados, presentados en febrero de 2025, son difíciles de ignorar: el despliegue de una nueva zona de nube pública —es decir, un conjunto de centros de datos de un gran proveedor global como AWS, Microsoft o Google— contribuye en un 1,024% al Producto Interno Bruto (PIB). No es un error de tipeo: más de un punto porcentual del PIB.
Para ponerlo en perspectiva, el crecimiento promedio de América Latina en 2024 rondó el 2%. Una sola zona cloud, bien instalada, podría aportar la mitad de ese crecimiento anual.
El efecto dominó de los datos
El informe no se limita a medir el impacto en el PIB. Rastrea una cadena de efectos que comienza en la infraestructura de datos, pasa por el desarrollo de industrias digitales (empresas de big data, inteligencia artificial, internet de las cosas), sigue por la adopción de banda ancha y servicios digitales, y finalmente desemboca en variables socioeconómicas concretas.
Los números son elocuentes:
- Una nueva zona cloud no solo impulsa el PIB en un 1,024%, sino que aumenta la innovación (medida por solicitudes de patentes) en un 1,292%, eleva los salarios en un 0,695% y reduce el desempleo en un 0,312%.
- El despliegue de un centro de datos adicional está asociado con un 0,088% más de PIB, 0,111% más de innovación, 0,060% más de salarios y una caída del desempleo del 0,027%.
- Cada 10.000 servidores adicionales —una cifra que parece abstracta pero que en la práctica representa la capacidad de procesamiento de una mediana empresa tecnológica— se vincula con un 0,041% de crecimiento del PIB, 0,052% de innovación, 0,028% de aumento salarial y una reducción del desempleo del 0,012%.
“En términos agregados, los efectos económicos asociados con el despliegue de la infraestructura de datos son ampliamente positivos”, concluye el informe. Y añade una recomendación que resuena con fuerza en la región: “Es necesario que los gobiernos implementen políticas públicas y de marco regulatorio que estimulen su desarrollo”.
El factor clave: los hubs regionales
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio tiene que ver con la geografía. Las industrias digitales de un país no dependen únicamente de su propia infraestructura de datos, sino también —y de manera crucial— de la infraestructura de los países vecinos. El coeficiente de impacto de la infraestructura de datos de países vecinos es, en algunos casos, superior al de la infraestructura local.
Esto confirma lo que los expertos vienen señalando: la existencia de hubs regionales que concentran grandes centros de datos y desde allí sirven a economías enteras. Brasil, Chile, México y Colombia ya están consolidándose como esos nodos en América Latina. Y las inversiones recientes lo confirman: Microsoft inauguró en junio de 2025 su primera región de centros de datos en Chile, con una inversión directa de 3.300 millones de dólares y la creación estimada de más de 81.000 empleos entre 2025 y 2029. Amazon Web Services (AWS) anunció en julio de 2025 una inversión de más de 4.000 millones de dólares para lanzar su propia región en el país. Y ODATA, un operador de centros de datos, cerró en septiembre de 2025 un financiamiento verde de 1.020 millones de dólares para expandir su infraestructura en Brasil, México, Chile y Colombia.
El mercado de centros de datos en América Latina crece a una tasa anual compuesta del 25,69% entre 2024 y 2030, y se espera que los operadores agreguen más de 1.831 MW de capacidad entre 2025 y 2030.
El dilema regulatorio: ¿localización o integración?
El informe del BID introduce una advertencia que debería encender alarmas en los ministerios de economía y las agencias reguladoras de la región, las políticas que obligan a la localización de datos dentro del territorio nacional —una tentación recurrente en varios países latinoamericanos— no son convenientes en este contexto.
La razón es simple, si la infraestructura de datos de los países vecinos es tan o más importante que la propia para el desarrollo de las industrias digitales, imponer barreras a la circulación de datos o exigir que todo el procesamiento ocurra dentro de las fronteras nacionales puede aislar a un país del ecosistema regional y frenar exactamente el crecimiento que se busca promover.
El estudio sugiere, en cambio, que los gobiernos deberían enfocarse en tres áreas: mejorar la regulación de datos y ciberseguridad, garantizar el acceso a electricidad (los centros de datos son intensivos en consumo energético) y ampliar el ancho de banda internacional. Factores todos que, según el modelo econométrico del BID, determinan directamente el atractivo de un país para la instalación de infraestructura de datos.
Más allá del PIB: innovación, salarios y empleo
El informe también desmenuza cómo el crecimiento del PIB inducido por la infraestructura de datos se traduce en mejoras concretas para la población. Un incremento del 1% en el PIB genera, en promedio, un 0,75% más de solicitudes de patentes, un 0,68% más de salarios y una reducción del desempleo de alrededor del 0,7%.
Pero hay un matiz adicional: la adopción de banda ancha tiene un efecto directo y positivo sobre la innovación, independientemente del crecimiento del PIB. Es decir, no hace falta esperar a que la economía crezca para que la conectividad impulse la creatividad y el desarrollo tecnológico.
En cuanto al empleo, el modelo del BID captura tanto los efectos positivos como los negativos de la digitalización. Por un lado, la automatización y la reestructuración de tareas pueden eliminar puestos de trabajo. Pero, por otro, el crecimiento económico impulsado por la tecnología, el desarrollo de nuevas industrias digitales y el aumento de la competitividad generan más empleo del que destruyen. El saldo neto, según las estimaciones, es favorable: la infraestructura de datos reduce el desempleo.
El desafío de América Latina
La región enfrenta una oportunidad histórica. La acelerada adopción de la nube, el auge de la inteligencia artificial y la creciente demanda de procesamiento de datos están reconfigurando el mapa global de la infraestructura digital. América Latina, con sus recursos energéticos renovables, su posición geográfica y sus hubs emergentes, tiene todo para ser un actor relevante.
Pero también enfrenta desafíos. La brecha de inversión en infraestructura en la región asciende al 2,5% del PIB, lo que se traduce en 150.000 millones de dólares anuales. Y la competencia por atraer zonas cloud y centros de datos es feroz: países como Chile ya están tomando la delantera, pero otros podrían quedarse atrás si no ajustan sus marcos regulatorios y mejoran sus condiciones de acceso a energía y conectividad internacional.
El mensaje del este estudio es elocuente, la infraestructura de datos no es un lujo de países desarrollados, sino una palanca de crecimiento tangible para cualquier economía. Cada zona cloud, cada centro de datos, cada servidor adicional tiene un impacto medible en el PIB, la innovación, los salarios y el empleo. La pregunta no es si América Latina debe apostar por esta infraestructura, sino cómo hacerlo rápido y bien.
Redacción
Fuente de esta noticia: https://www.xn--lamaana-7za.uy/economia/economia-de-datos-estudio-revela-que-una-zona-cloud-podria-sumar-mas-de-us-700-millones-al-pib-de-uruguay/
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