
Los países del Mercosur, que concentran la mayor parte de la carga de dengue de todo el continente americano, atraviesan en 2026 un año de notable retroceso de la enfermedad, aunque las autoridades sanitarias advierten que la amenaza está lejos de haber sido superada y que la vigilancia debe mantenerse en máxima alerta. Los datos de la Organización Panamericana de la Salud muestran una mejora significativa respecto a los años anteriores. En 2026, hasta finales de enero, se notificaron 122.090 casos, incluidos 22.409 casos confirmados por laboratorio, 242 casos de dengue grave y seis defunciones, cifras que representan una disminución del 83% en los casos y del 98% en las muertes con respecto al mismo periodo de 2025. Esta caída drástica es una buena noticia para los sistemas de salud del bloque, que en años recientes se vieron desbordados por la magnitud de la epidemia.
La dimensión del problema en años anteriores ayuda a entender por qué la mejora actual es tan relevante para el Mercosur. Durante 2025 se notificaron 4.459.521 casos sospechosos y 1.682.588 casos confirmados de dengue en la región, de los cuales 8.966 fueron clasificados como dengue grave, registrándose 2.207 muertes. La cifra representa un descenso del 66% en los casos y del 74% en las muertes en comparación con 2024, año en que se alcanzó un récord histórico de más de 13 millones de casos. La concentración geográfica de la enfermedad es uno de los datos más relevantes para el bloque sudamericano. Argentina, Brasil, Colombia y México concentran el 90% de los casos y el 88% de las muertes, con Brasil registrando la mayor parte. Esta concentración convierte a la lucha contra el dengue en una prioridad sanitaria compartida que requiere coordinación regional.
Las causas de la propagación del dengue están estrechamente vinculadas a factores climáticos que afectan a toda la región del Mercosur. La creciente propagación mundial sin precedentes del dengue está asociada a varios factores, incluyendo los efectos de la crisis climática y el Fenómeno El Niño, como el aumento de sequías e inundaciones. El aumento de temperaturas, en particular, facilita la expansión geográfica del mosquito Aedes, exponiendo a nuevas poblaciones a la transmisión del dengue, mientras que las variaciones en los patrones de precipitación afectan la disponibilidad de criaderos de mosquitos. El regreso del fenómeno de La Niña, que la NOAA proyecta con alta probabilidad para fines de 2026, añade un factor de incertidumbre sobre la evolución futura de la enfermedad en la región, ya que las alteraciones en los patrones de lluvia pueden modificar las condiciones de transmisión.
La respuesta del Mercosur a la amenaza del dengue ha combinado la vigilancia epidemiológica con la introducción de nuevas tecnologías de prevención. Las vacunas contra el dengue han sido introducidas en países del bloque como Brasil y Argentina, en un esfuerzo por reducir la gravedad de los casos y la mortalidad asociada a la enfermedad. Sin embargo, las autoridades sanitarias advierten que las vacunas actuales no detendrán la propagación del virus a corto o mediano plazo y no proporcionan alivio inmediato durante un brote. Esto significa que las medidas tradicionales de control del mosquito vector —eliminación de criaderos, fumigación, educación comunitaria— siguen siendo la principal herramienta de prevención, y que los sistemas de salud del bloque no pueden bajar la guardia a pesar de la mejora de las cifras de 2026.
Para el Mercosur, la lucha contra el dengue es un ejemplo de cómo la cooperación sanitaria regional puede producir resultados concretos en la mejora de la salud de los ciudadanos del bloque. La Red de Laboratorios de Diagnóstico de Arbovirus, el intercambio de información epidemiológica entre los países y la coordinación de las estrategias de control del vector son instrumentos de integración que demuestran que el bloque puede ser mucho más que un acuerdo comercial. La caída histórica de los casos de dengue en 2026, aunque atribuible en parte a factores cíclicos de la enfermedad, también refleja el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia y respuesta que los países del bloque han desarrollado con apoyo de la OPS. El desafío para el Mercosur es sostener esos avances en el largo plazo y profundizar la cooperación sanitaria regional, especialmente ante un escenario de cambio climático que amenaza con expandir la presencia del mosquito vector a nuevas zonas del bloque.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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