El interés global por negociar con el Mercosur, desencadenado por el acuerdo con la Unión Europea, sumó un nuevo y poderoso protagonista: Japón, la cuarta economía del mundo, que se apresta a anunciar formalmente el inicio de conversaciones para un Acuerdo de Asociación Económica con el bloque sudamericano. Según informaciones difundidas por medios japoneses y agencias internacionales, Tokio anunciará formalmente el inicio de conversaciones para un Acuerdo de Asociación Económica durante una cumbre prevista para junio entre la primera ministra Sanae Takaichi y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El proceso comenzó en diciembre de 2025 con la firma de un Marco de Asociación Estratégica, y luego se desarrollaron encuentros formales en enero y marzo de este año. Esta secuencia de contactos diplomáticos de alto nivel confirma que el interés japonés en el Mercosur no es una expresión de buena voluntad sino un proceso negociador en marcha con cronograma y objetivos definidos.
El acercamiento de Japón al Mercosur es una consecuencia directa del acuerdo con la Unión Europea, que generó una dinámica competitiva entre las potencias por no quedar rezagadas en el acceso al mercado sudamericano. Japón, que ve cómo la Unión Europea ingresará al Mercosur con ventajas arancelarias, no quiere quedarse atrás en una región que ofrece recursos naturales estratégicos, alimentos y un mercado de 300 millones de consumidores. La lógica que mueve a Tokio es la misma que mueve a Canadá: en un mundo donde el acceso preferencial marca la diferencia entre ser competitivo y no serlo, ningún actor económico relevante quiere quedar excluido de las condiciones favorables que el Mercosur otorga a sus socios preferenciales. El acuerdo con Europa, al convertir al bloque en un socio atractivo, desencadenó una competencia por el acceso que beneficia al Mercosur.
La estructura del comercio entre el Mercosur y Japón revela el potencial del acuerdo en negociación. La Argentina exporta actualmente al mercado japonés pescados, crustáceos, aluminio, minerales y cereales, una canasta que el acuerdo podría ampliar y diversificar hacia productos de mayor valor agregado. Para Japón, el acceso a los recursos naturales, minerales críticos y alimentos del Mercosur es estratégicamente valioso en un contexto de creciente competencia global por las materias primas necesarias para la transición energética y digital. La complementariedad entre las economías es notable: Japón aporta tecnología, inversión y manufactura avanzada, mientras que el Mercosur aporta los recursos naturales, los minerales y los alimentos que la economía japonesa necesita para sostener su desarrollo.
El caso japonés ilustra perfectamente lo que la vicecanciller uruguaya Valeria Csukasi describió como la «pequeña carrera» de los países que renuevan su interés en negociar con el Mercosur tras el acuerdo europeo. Uruguay, además, tiene una posición particularmente cómoda en esta dinámica porque ya viene negociando con Japón a través de su proceso de adhesión al Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico, el CPTPP. Csukasi reveló que hace aproximadamente un mes el Mercosur tuvo una reunión en Camerún, durante la Conferencia Ministerial de la OMC, con los representantes japoneses, donde intercambiaron los términos de referencia para iniciar una negociación, y que todo parecería avanzar positivamente. Este avance en las conversaciones confirma que el acercamiento entre el Mercosur y Japón está progresando en múltiples canales simultáneos.
La incorporación de Japón a la lista de socios interesados en el Mercosur consolida la transformación de la inserción internacional del bloque. Si a las negociaciones con Canadá, los Emiratos, Vietnam e Indonesia se suma ahora un Acuerdo de Asociación Económica con Japón, el Mercosur estaría construyendo una red de acuerdos preferenciales con las principales economías del mundo, una posición que hace apenas cinco años habría parecido inalcanzable. La cumbre prevista entre Takaichi y Lula en junio podría ser el escenario del anuncio formal del inicio de las negociaciones, lo que añadiría un nuevo hito a un año que ya ha sido el más dinámico de la historia comercial del bloque. Para el Mercosur, el interés japonés es la confirmación de que su estrategia de apertura al mundo está dando frutos, y de que el bloque sudamericano se ha convertido en un actor codiciado en el tablero del comercio global del siglo XXI.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
GILSON DANTAS CARMINI
Gilson Dantas Carmini es periodista brasileño, presidente y editor en jefe de Prensa Mercosur. Especializado en integración regional, geopolítica y derechos humanos, desarrolla una destacada labor en el ámbito de la comunicación internacional.
Posee un Máster en Desarrollo y Cooperación Internacional y mantiene una amplia red de relaciones profesionales, académicas y diplomáticas en América Latina y Asia.
Entre sus reconocimientos destacan el Micrófono de Oro de la Asociación Nacional de Locutores de México (2021), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Internacional México Blanco (2020) y el título de Amigo de la Niñez y la Adolescencia.
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