
Columnista Prensa Mercosur : Germán Rojas @Germanrojasm8
Colombia se acerca nuevamente a una de las decisiones más importantes de su vida democrática. Las elecciones presidenciales entran en su recta final y millones de ciudadanos ya tienen definido su voto, mientras otros continúan analizando las diferentes alternativas. Sin embargo, más allá de quién gane o pierda, existe una preocupación que debería ocuparnos a todos: la creciente polarización que divide a familias, amigos, compañeros de trabajo y comunidades enteras.
Hoy vivimos en una sociedad hiperconectada donde la información llega a cada instante a través de teléfonos móviles, redes sociales y medios digitales. Nunca había sido tan fácil acceder a noticias y opiniones. Paradójicamente, nunca había sido tan difícil distinguir entre información, propaganda, manipulación y desinformación.
Cada día aparecen titulares alarmantes, videos virales, cadenas de mensajes y publicaciones diseñadas para despertar emociones intensas. El miedo, la indignación y la rabia se han convertido en herramientas poderosas para captar nuestra atención. Y en un mundo donde los clics, los likes y las reproducciones se traducen en ganancias económicas y poder de influencia, la controversia suele ser más rentable que la verdad.
Por eso, uno de los mayores desafíos para los colombianos no es únicamente elegir un candidato. Es aprender a pensar críticamente en medio del ruido.
Votar informado implica mucho más que repetir consignas o compartir publicaciones. Significa conocer las propuestas, analizar los planes de gobierno, comprender las limitaciones reales del Estado y preguntarse si aquello que se promete puede llevarse a la práctica. Un ciudadano responsable no vota únicamente por simpatía, rechazo o emoción; vota con criterio.
También es importante reconocer que ningún candidato representa la verdad absoluta ni posee soluciones mágicas para problemas que Colombia arrastra desde hace décadas. Las transformaciones profundas requieren tiempo, instituciones sólidas y consensos sociales. Desconfiar de las promesas imposibles no es pesimismo; es sentido común.
Otro aspecto que merece reflexión es nuestra relación con quienes piensan diferente. En los últimos años hemos permitido que la política invada espacios donde antes predominaban el afecto, el respeto y la convivencia. Familias divididas, amistades rotas y discusiones interminables son algunas de las consecuencias de una cultura política que ha convertido al adversario en enemigo.
Pero una democracia madura no se construye eliminando las diferencias. Se construye aprendiendo a convivir con ellas.
Es completamente válido que dos personas quieran países distintos, apoyen candidatos diferentes o tengan visiones opuestas sobre cómo resolver los problemas nacionales. Lo preocupante es cuando dejamos de escuchar para empezar a descalificar, cuando sustituimos los argumentos por los insultos y cuando asumimos que quien no piensa como nosotros es una amenaza.
Quizás ha llegado el momento de recordar algo fundamental: después de las elecciones seguiremos siendo vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos. El país no desaparece cuando termina una campaña. La vida continúa.
Por eso, más que preguntarnos quién tiene la razón absoluta, deberíamos preguntarnos qué tipo de sociedad queremos construir. Una sociedad donde el miedo y el odio alimenten la confrontación permanente, o una donde el debate democrático permita encontrar puntos de encuentro sin renunciar a las diferencias.
La democracia no necesita ciudadanos que piensen igual. Necesita ciudadanos capaces de pensar por sí mismos.
En tiempos de polarización, la reflexión es un acto de valentía. Cuestionar la información que consumimos, verificar los hechos antes de compartirlos, escuchar al que piensa distinto y votar con conciencia son pequeñas acciones que fortalecen la democracia mucho más que cualquier discurso.
Porque al final, el verdadero reto de Colombia no es elegir un presidente. Es demostrar que podemos seguir siendo una nación unida aun cuando no todos estemos de acuerdo.
Necesitamos menos fanáticos y más ciudadanos. Menos ruido y más reflexión. Menos odio y más país.
ACERCA DEL CORRESPONSAL
REDACCIóN COLOMBIA
- ★Colombia | Crisis de orden público en la Sierra Nevada moviliza al Gobierno del Magdalena: Margarita Guerra lidera respuesta junto a autoridades nacionales
- ★Colombia | Columnista : Más ciudadanos, menos fanáticos
- ★Colombia | La sombra de la violencia política vuelve a Colombia: Laura Daniela Beltrán "Lalis" denuncia amenazas de muerte a días de las elecciones presidenciales
- ★Colombia | Fundación hizo historia: una marea humana de 10.000 corredores celebró la vida en el Magdalena
- ★Colombia | Ataque a mujer buscadora sacude a Colombia: Gobierno exige justicia y protección para quienes buscan a los desaparecidos

